CONCURSO DE CAVA CON AZADA AÑO 1955

POR JOAQUÍN CARRILLO ESPINOSA, CRONISTA OFICIAL DE ULEA (MURCIA)

Labradores cavando.

En el año 1955, mi localidad era un pueblo proclive a las apuestas y concursos. Uno de los que se hizo más famoso en toda la comarca, fue el concurso de «Cava con azada».

Casi todos los años, desde 1940, se realizaban dichos concursos siempre en terrenos distintos y, este año 1955 tuvo lugar en el huerto del Henchidor, propiedad de los Condes Villar de Felices y Campo Hermoso.

Aunque yo era un adolescente de 17 años, con las manos encallecidas debido a los trabajos con astiles (azadas, legones, picazas y picos), no me atreví a participar en dicho concurso; aunque los premios eran suculentos: como una ración de tabaco, una entrada para el cine Olympia y 100 pesetas. Pensaba en regalarle el tabaco a mi padre, las 100 pesetas a mi madre y la entrada del cine para mí.

Pero no, no me atreví. Concursantes más granados que yo, se inscribieron y les dotaron de un número que llevarían bien visible en la espalda, motivo por el cual, algún socarrón se atrevió a decir que parecían presidiarios.

Sí, allí, en el mismo bancal, alineados en tablares correlativos, estaban los campesins locales preparados para competir. Fueron los siguientes: Antonio Cascales «El Caballero». Antonio Gonzálvez «Capullo I». José Ramírez «El manducho Canela». Rafael Ruiz «El Justicia».Paco Fuentes «El Chichás». Juan Pedro Vicente «El Ñeñe». Francisco López «El Genaro de la sardina». Ángel Tomás «El de Emilio de la Soledad». Joaquín Moreno «El Moreno del alto». Vicente Cascales «El Facundo». Paco Ramírez » El de la pava».o Pablo Abenza » El bomba de la barquera».

Sin lugar a dudas, 12 concursantes curtidos en mil batallas, manejando las azadas.

Con su dorsal a la espalda y alineados según el sorteo efectuado por los organizadores, en presencia de los concursantes y espectadores, con sus azadas del mismo tamaño y marca «Bellota-88 A», cada uno se colocó en su tabla correspondiente, de la finca de los Condes, donde hoy se encuentra ubicada la piscina municipal  “el Templete del Baño de la Cruz” y una urbanización de casas nuevas, en donde se ubican las calles siguientes: Ana, Caicedo, Avenida de la Región de Murcia, Campo Hermoso, Henchidor, Julia López «La Partera» y Placeta de Vicente Medina.

El bancal, regado el mismo día, tenía la misma humedad, excepto las costeras que estaban un poco más resecas. Por tal motivo, cuando hicieron el sorteo, nadie quería que le tocara las tablas de los márgenes.

En una pequeña tribuna se encontraban el Alcalde José Carrillo Hita y el párroco Antonio López Rodríguez «El Canario». Ambos, acompañados por un grupo de jóvenes ataviados con el uniforme de la Falange. Ni que decir tiene que los políticos de esa época pregonaban que se trataba de un concurso de cava organizado por la Organización Juvenil Española.

José Antonio López» El Morenico» y Jesús Cutillas «El Guarda», guardianes jurados de la huerta, eran los encargados de poner orden entre los muchos espectadores que estábamos agolpados en el perímetro del bancal, con la finalidad de que todos pudiéramos disfrutar viendo a los concursantes con sus azadas, tratando de llegar más lejos, y mejor hecho (se puntuaba tanto el terreno cavado como la pulcritud del terreno, asear los caballones colindantes y el nivel del terreno dejado atrás, sin tormos, sin lomos y sin socavones). Todo con el tiempo marcado: 20 minutos.

Por cada dos concursantes había un aguador con su botijo lleno de agua con la finalidad de saciar la sed de los concursantes.

Al concluir los 20 minutos de competición, el ganador fue Rafael Ruiz «El Justicia» y, al enarbolar sus trofeos, cuantos presenciamos el concurso, prorrumpimos en un fuerte aplauso. Verdaderamente, sin dudarlo «eran otros tiempos».

 

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