LOS CEMENTERIOS MORALOS

POR DOMINGO QUIJADA GONZALEZ, CRONISTA OFICIAL DE NAVALMORAL DE LA MATA (CÁCERES)

Cementerio de Navalmoral de la Mata

Una vez que transcurrió el recuerdo a nuestros queridos seres difuntos, expongo este trabajo con la buena intención de que muchos moralos/as conozcan dónde se hallan (o se enterraron) a sus ancestros.

Fueron varias la necrópolis, que resumo a continuación:

 1º.- Templo de San Andrés: fuera, desde su inicio en el siglo XV, sobre todo en el ábside; y dentro, desde que se remata en el siglo XVI: comenzando los registros de enterramientos en 1573; cinco años después se entierra María Díaz, mesonera, que tenía su venta enfrente (posiblemente, la famosa “Venta del Moral”, pues a su vera transcurría el “Camino Real de Extremadura”).

En el siglo XVIII vuelve a utilizarse la parte exterior, al carecer de espacio disponible dentro. La última persona enterrada en San Andrés fue Celia Serrano, el 14-XI-1809. Pero el terreno tiene que ser clausurado al no disponer de espacios por la Guerra de Independencia: en ese año 1809 fallecen 251 personas en la Villa.

2º.- Ermita de Nuestra Señora de las Angustias: 15-XI-1809, siendo el primer inhumado Pedro Redondo; y donde decide hacerlo el párroco de San Andrés, don Blas Ramón García Santos, héroe moralo muerto por las heridas producidas por los franceses. Pero se llenó muy pronto (seis meses) por las causas bélicas y su pequeñez: el 2-VI-1810 (Mª Victoria Valdés lo completó).

 3º.- El Pozón: lo estrena otra María Díaz el 19-VI-1810 (seguía la Guerra de Independencia), al estar llenos los dos anteriores. Al ser época de conflicto, con numerosas defunciones por la peste (el “Ángel” de Valdehúncar se basa en una grave epidemia de peste en marzo de 1814) y hambruna, en junio de 1820 se llenó (diez años).

Por cierto, nunca he comprendido el motivo de que lo llamaran “El Pozón”, pues ese primer camposanto moralo estaba en la calle Isabel la Católica, barrio de “La Peligrosa”, donde en 1928 edifican el colegio de la Vía (El Pozón dista 500 metros).

 4º.- Ermita de Nuestra Señora de las Angustias (otra vez): el 29-VI-1820 (lo estrena Paula Lozano Moreno, párvulo) hasta agosto de 1821.

 5º.- El Pozón (2ª vez): se reabre el 21-VIII-1821, hasta mayo de 1892, cuando se construye el actual. Como anticipaba, sobre él se edificó entre 1928 y 1931 el colegio de la Vía (como veremos después) y posterior Escuela Hogar (hoy Residencia de Educación Secundaria).

 6º.- Cementerio nuevo: lo aprobó la Corporación municipal (que presidía don Vicente González Serrano, hermano de don Urbano) en 1985. Para ello se basaron en una Ley aprobada en septiembre de 1884, cuando la Dirección General de Beneficencia y Sanidad ordena clausurar los Cementerios que no reunían las condiciones higiénicas y sanitarias, entre los que se hallaba el de Navalmoral: dentro del casco urbano, en malas condiciones y con escasa capacidad y extensión.

   En junio de 1885 el arquitecto provincial –Emilio María Rodríguez– ultíma el proyecto y presupuesto del nuevo Camposanto, que ascendía a 16.786 pesetas (unos 200.000 euros actuales). Se anuncia la subasta del mismo, así como las condiciones, que es aprobada en agosto por el Gobernador (una vez que finaliza don Vicente como alcalde).

Sin embargo, a partir de entonces, se eterniza la construcción e inauguración del cementerio. En noviembre de 1885 se adjudica al reconocido constructor local, pero encuentra problemas para fijar los cimientos (suelos demasiados arcillosos). Por fin comienzan las obras en 1886, aunque se multiplican los obstáculos (como la retención de los intereses del capital invertido en la Caja General de Depósitos en septiembre de ese año, o la crisis debido a las Guerras Coloniales). La construcción finaliza en 1889, y hubo que reparar varios defectos. Pero surgen también problemas con el Obispado, por las normas vigentes entonces. Por eso se retrasó la puesta en funcionamiento hasta el 8 de mayo de 1892, que fue cuando se inauguró, a pesar de que urgía.

Así pues, ese año se abre el Nuevo y se cierra el Viejo: algunos trasladan sus restos (como hicieron con los de don Antonio Concha o don León Moyano, por poner los dos primeros ejemplos que han surgido en mi mente), pero otros se quedan allí hasta el año 1917.

Respecto al actual, desde ese año 1892 ha estado sometido a numerosas ampliaciones (comprando fincas colindantes) y reparaciones en el mismo, hasta que llegamos a los tiempos actuales y al estado que podemos contemplar.

Según exponía antes, el “Viejo” se clausuró definitivamente en ese año 1917. A partir de entonces, hubo varios proyectos para dar otra utilidad a ese espacio. Hasta que, el 1 de abril de 1927 (aunque la Real Orden no se publica hasta el mes de septiembre), el Consejo de Ministros toma la firme decisión de construir en ese gran solar el primer Colegio de Navalmoral (Grupo Escolar o Graduada, como entonces se llamaban). Ante esa decisión, días después el obispo de Plasencia (D. Francisco Jarrín y Moro) cede la parte del Cementerio Viejo que le correspondía (había un Cementerio civil y otro católico) «a cambio del cierre decoroso de los dos pórticos de la iglesia de San Andrés y la reparación de las bóvedas de la citada Parroquia”, según petición del párroco (don Alberto Montero).

 Y, en esos lugares citados –sagrados para unos, laicos para otros–, yacen los restos de muchos de vuestros antecesores. Vaya para ellos nuestro recuerdo.

   Y, para que no se enfaden mis paisanos de Montehermoso, allí sucedió algo similar: utilización del templo parroquial y su entorno, cementerio “viejo” de San Bartolomé y actual.

 

 

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