EN MEMORIA DE DON FERNANDO FLORES MUÑOZ

POR DOMINGO QUIJADA GONZALEZ, CRONISTA OFICIAL DE NAVALMORAL DE LA MATA (CÁCERES)

Don Fenando Flores Muñoz

Desconocido por las generaciones más jóvenes y por la gran mayoría de los docentes de menor edad; sin embargo, aquellos que fueron sus alumnos o los mayores lo recordarán, con su cotidiana “pajarita” y rodeado de sus discípulos, así como por su buen hacer.

Nacido en Cabezuela del Valle (Cáceres) el 22 de Febrero de 1893, hijo de Galo Flores y Adela Muñoz. Como bastantes niños en aquella época, tras su etapa escolar ingresa en el Seminario de Plasencia para estudiar y prepararse para la misión sacerdotal, que interrumpió cuando ya estaba a punto de finalizar los mismos.

Entonces inicia la carrera de Magisterio en Cáceres y, posteriormente, la de Derecho en Salamanca.

Su primer destino como maestro lo desempeña en el cacereño pueblo de Granadilla, hoy deshabitado por la construcción del embalse de Gabriel y Galán, aunque en fase escolar de rehabilitación. Y allí ejerció diez años como maestro.

El maestro con su alumnos el año de su jubilación.

Donde conoce a doña María González Méndez, natural de un pueblecito de la vecina provincia salmantina, situado en la frontera portuguesa: La Fregeneda. Con la que contrae matrimonio. No tuvieron hijos, pero sí sobrinos que los quisieron como a padres.

En 1931, mediante Concurso de Traslado, que se había convocado para cubrir las vacantes que se iban a producir ante la inminente apertura del recién colegio que Miguel Alfonso Gómez acababa de construir sobre el antiguo Cementerio (el popular colegio de “La Vía”), Dª María y D. Fernando toman posesión del mismo (al igual que otros catorce compañeros, que completaban la plantilla del centro).

En mayo de 1931 el matrimonio toma posesión como Directores del Grupo Escolar «González Serrano», que había sido inaugurado tras las conocidas Elecciones Municipales de Abril de ese año: don Fernando de la sección de chicos y doña María de la de niñas.

Y, al margen de su tarea docente y directiva, don Fernando fue fundador y miembro del Patronato de la “Cantina Escolar”, que se creó en enero de 1935 con varios y valiosos objetivos: proporcionar una alimentación adecuada a los niños en edad escolar, especialmente a los más necesitados; a la vez que se favorecía la convivencia entre ellos, el ahorro, compañerismo, ayuda a los demás, valores sociales (como vacaciones a Gredos en verano para niños pobres y enfermos), etc.

Regresando al mes de mayo de 1931 y coincidiendo con su nombramiento como director escolar, para intentar solucionar los graves problemas que afectaban a los campesinos, el Gobierno republicano aprueba, el 7 de mayo de 1931, el Decreto de Jurados Mixtos Rurales: por el que se creaban esos organismos integrados por 6 patronos, 6 obreros y 1 secretario nombrado por el Ministerio de Trabajo para regular las condiciones laborales en el campo.

Don Fernando fue nombrado vicepresidente y secretario y, como es evidente, dada la composición del mismo, su voto era crucial. Acerca de su nombramiento, es muy posible que influyera D. Fernando Valera Aparicio, con el que le unía una buena amistad: natural de Madroñera, Cáceres, licenciado en Filosofía y Letras en Salamanca, diputado por Valencia en 1931, primer secretario de la Comisión encargada de redactar la Constitución de 1931, diputado por Badajoz en 1936, etc.; y director general de Agricultura en esa época del Gobierno de Don Manuel Azaña. Por cierto, Valera fue el último presidente de la República en el exilio.

Gracias a esas normas, los jornales agrícolas experimentaron subidas sustanciales: en Navalmoral ascendieron de 4 a 6 pesetas diarias.

Esos Jurados eran similares a los que regulaban los convenios colectivos en la industria, aunque faltaba mentalidad en los terratenientes (pues siempre habían puesto los salarios y horarios a su conveniencia, dado el caciquismo imperante secularmente). Y lograron grandes acuerdos:

. El 1-VI-1931 se decreta la «Jornada de las 8 horas»: las demás se pagarían extras (lo que implicaba mayor sueldo para el jornalero).

. El 17-VI-1931 se implanta el «Seguro de Accidentes de Trabajo en la Agricultura», que beneficiará y alegra a los campesinos.

. Por el «Decreto del 11-VII-1931», se prohíben los subarriendos y el desahucio de los colonos de las fincas rústicas que cultivaban.

Gran labor en favor de los campesinos moralos la que ejerció en esos cinco años, pero que al final algunos utilizaron en su contra, como veremos a continuación.

Como cada año, entonces las vacaciones escolares se iniciaban el 15 de julio y, como hacían habitualmente, en esa fecha del trágico 1936 el matrimonio tomó el acuerdo de ir a veranear a Santander. Pero, de acuerdo con la agitada situación del momento, decidieron pasar primero por Granadilla, donde contaban con grandes amistades, incluyendo algún que otro latifundista.

El 18 estalla la guerra y, denunciado por un antiguo alumnos (¿se acuerdan de la película “La lengua de las mariposas”?, pues algo similar).

Es detenido y enviado a Aldeanueva del Camino, donde es encarcelado e interrogado en primera instancia. Donde se defiende alegando que «se adhirió el 22 de julio” (lo hizo ante un falangista de Granadilla, uno de los amigos citados). Lo que reiteró el 16 de agosto ante la Inspección de Enseñanza de la zona de Plasencia (que presidía el moralo don Antonio de la Cámara Cailhau, hijo del banquero Antonio de la Cámara Dávila), a cuya Cárcel fue trasladado.

En la ciudad del Jerte vuelve a ser enjuiciado, pero el falso informe que envía la “Gestora” morala fue crucial en su contra: «Extremista, enemigo de la religión católica, socialista, agitador de masas contra los patronos». Y decía lo de “falso” porque nada de ello era cierto: jamás intervino en ningún mitin o similar, como he comprobado en el Archivo Municipal; era creyente, aunque no beato; no estuvo afiliado a ningún partido político; y contra los patronos sólo cumplió con su cargo en el Jurado Mixto. Eso no se lo perdonaría la derecha terrateniente de Navalmoral o foránea.

Sin embargo, el pueblo en general le tribuyó un gran cariño y respeto por sus actos, tanto pedagógicos como en pro de los más necesitados. Es más, un gran número de moralos pudieron realizar estudios secundarios gracias a él y a otros que luego veremos.

Salvaría la vida, aunque fue represaliado, encarcelado en Plasencia y expulsado del Cuerpo. Mientras, doña María sigue ejerciendo en Navalmoral.

Nueve años después es liberado, pues el 9 de octubre de 1945 se decretó un indulto político total para todos aquellos implicados en la “rebelión militar”, excepto para acusados por delito de sangre. Regresando a nuestra localidad, donde se dedica a impartir clases privadas.

Entonces decide fundar un colegio Autorizado de 2ª Enseñanza (no olvidemos que también era licenciado), con el nombre de “Virgen de las Angustias” (…) y ubicado en la actual Avenida del Magisterio (frente al colegio “Sierra de Gredos”), para lo que contrata a don Manuel Marcos, don Alfonso Galán y don Julián Moro. Docentes que, además, completaban su horario en el colegio religioso de “La Inmaculada”, pues sólo disponían de una licenciada (la madre Mercedes) y la ayuda de D. Fernando fue fundamental para ellas, si querían ser reconocidas para impartir Bachillerato.

Por fin, el 31 de octubre de 1958 vuelve a ser indultado, pero ahora para poder regresar a su puesto escolar. Como otros muchos, fue con motivo de la coronación papal de Juan XXIII. Una vez solicitado el reingreso, y acompañándolo de informes de buena conducta, ejerció el curso 1960-61 en Jarandilla de la Vera. Pasando al curso siguiente a Navalmoral, al recién estrenado colegio del Pozón; donde se jubiló un año después, al cumplir 70 años.

Entonces traspasa el colegio citado de 2ª Enseñanza a los profesores citados, a los que se unen don Emiliano Núñez (que también era maestro), don Higinio Aragón, don Leandro

Sánchez, don Guillermo Pérez, don Isidoro Flores y otros (las madres Mercedes y Mª Teresa, del colegio Inmaculada). Quienes, en 1959 construyen un colegio nuevo en el Canchigordo, que cerró en 1969, cuando se abre el primer Instituto de Navalmoral.

  1. Fernando murió en Navalmoral (donde está enterrado) a causa de una neumonía, el 8 de Diciembre de 1977, a los 84 años de edad Dos años antes falleció doña María.

 

 

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