PÓLVORA FESTIVA DE LA INMACULADA

POR JOAQUÍN CARRILLO ESPINOSA, CRONISTA OFICIAL DE ULEA (MURCIA)

Castillo de fuegos artificiales

El Conde de Aranda, Don Pedro Pablo Abarca y Bolea, Militar y Estadista Ilustrado y Secretario de Estado del Rey Carlos IV, ante los siniestros que venía ocasionando la quema de pólvora en España, durante los días festivos, publicó en el siglo XVIII un edicto, prohibiendo los alardes de pólvora en toda España, inclusive, en actividades del ejército, en los festejos del día de la Inmaculada, a pesar de la puesta en valor de los símbolos religiosos y sus desfiles procesionales.

Sin embargo, el Regidor Comisario de la Región de Murcia, Alejo Manresa, en el año 1783, vísperas de las fiestas de la Purísima, fue más permisivo que el Conde de Aranda, al decir que la profusión en la quema de pólvora daba más esplendor y lucimiento a dichos festejos, por lo que “solicitó el permiso del comandante de Armas”, para que pusiera a su disposición la tropa necesaria para practicar la descarga de pólvora, durante la misa y sermón, en aquellas localidades en donde se celebrara el día de “La Purísima”.

En Ulea, según relata el diario “La Verdad de Murcia” del día 5 de marzo de 1924, el prestigiado sacerdote  Juan de Dios Zagalé Fernández, desde que tomó las riendas de la misión apostólica  en el pueblo, se implicó, cuanto pudo, con tal de conseguir una imagen de María Inmaculada y una capilla, en la iglesia, en donde sea instalada y venerada, por todos los feligreses uleanos.

El entusiasmo del Padre Zagalé, fue tal, que todo el pueblo le apoyó; empezando por las autoridades locales con su Alcalde Gumersindo Cascales Carrillo, a la cabeza y continuando con “La Asociación de Hijas de  María”. Todos se volcaron, sin reservas. Consiguieron fuertes donativos, haciendo rifas y preparando una función teatral, que se puso en escena por actores y actrices de la localidad; tales como: Carmen, Consuelo y Bernardina Cascales; Isidora Palazón; Enriqueta Herrera; Carmen Garro: Adela e Isabel Valiente; María, Conversión  y Josefina Molina; María Yepes y Angelita Moreno.

Todas ellas, dirigidas magistralmente por el Maestro Nacional  José María Garro con la inestimable ayuda del preclaro estudiante de medicina Joaquín Moreno Sánchez. Se contó, por supuesto, con la cesión gratuita del Teatro Reina Victoria, propiedad del empresario Julián Valiente.

    Como indicó el diario ‘La Verdad de Murcia’ en una nota del día 2 de marzo de 1924, tuvo lugar la representación teatral de la obra “La Gruta de Lourdes”. El éxito fue clamoroso; hasta el punto de tener que repetirse, dicha función teatral, el día 19, festividad de san José.

Al concluir la función teatral, un grupo de jóvenes interpretó la obra musical “La salida del Teatro” original del Maestro Nacional José María Garro Valiente. Las intérpretes fueron las señoritas Carmen Cascales; María Yepes; Angelita Moreno y las niñas Rosita Herrera; Consuelo Cascales; Ascensión y Julia Abellán. La dirección corrió a cargo de  Julián y Enrique Herrera y, la decoración fue obra de Julián Valiente, que la realizó de forma magistral.

Como estaba previsto, el día ocho de diciembre de 1924, se inauguró la capilla e imagen de la Purísima, en la iglesia parroquial de san Bartolomé, por las que tanto trabajaron el Alcalde  Gumersindo Cascales Carrillo y el párroco Juan de Dios Zagalé Fernández.

El acto resultó multitudinario e impresionante. Participó todo el pueblo y se hizo notar la asistencia de muchas personas de los pueblos colindantes. A la hora del “sermón y la bendición”, siguiendo instrucciones del Regidor Comisario de la Región de Murcia qué, desde el año 1783, aún tenían vigencia y, además, anulaban la orden gubernamental del Conde de Aranda, se disparó una gran batería de fuegos artificiales, a cargo de los hermanos Mateo, que fueron aclamados por la multitud; sin que ocurriera ningún percance entre los enfervorizados asistentes al acto de inauguración y bendición de la capilla e imagen de la Purísima, en el día 8 de diciembre de 1924.

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