VISITA GUIADA A LOBÓN, VILLA ROMANA DE TORREÁGUILA, SANTUARIO DE NTRA. SEÑORA DE BARBAÑO Y MONTIJO.

POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS,  CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ).

Asistentes a la visita guiada

He realizado una visita guiada, en calidad de Cronista Oficial de Montijo y Lobón (Badajoz) con un grupo de integrantes de la Asociación Cultural Voluntarios de Castilla 16.

Asociación fundada en 2008 por un grupo de antiguos componentes del Regimiento de Infantería Mecanizada Castilla 16 con guarnición en Badajoz, en la actualidad en la Base General Militar de Menacho en Botoa.

Un momento de la visita

La Asociación está presidida por el historiador, Alvaro Meléndez Teodoro. Tiene como finalidad mantener el contacto entre sus componentes, organizar actividades y promover y colaborar en la realización de actos conmemorativos de las distintas efemérides del Regimiento. La asociación colabora con el Ministerio de Defensa y el Ayuntamiento de Badajoz en exposiciones y en la divulgación e investigación de la Historia Militar de España en general y del Regimiento de Infantería Castilla en particular.

La visita comenzó en Lobón, en la plaza de España, en la que se explicaron sus orígenes, el castillo, casa de la Encomienda, compra de la villa por doña Elvira de Figueroa, la casa consistorial, la iglesia de Ntra. Señora de la Asunción (exterior e interior), la Carrera Real y el Balcón de Extremadura.

Contemplando las excelentes vistas que ofrece de la comarca. Fue la reina Isabel II la que a su paso por Lobón le puso a esta atalaya, a este mirador el nombre de Balcón de Extremadura. La visita contó con la presencia del alcalde de Lobón, Roberto Romero Gragera, que saludó al grupo y agradeció su visita.

Tras la visita a Lobón el grupo se desplazó a la villa romana de Torreáguila, donde José Manuel Jerez Linde, amigo, compañero cronista Oficial de Gadajira, dibujante arqueológico, especialista en cerámica romana, que desde los comienzos de la excavación (año 1984) siempre ha estado con generosidad y pasión al servicio de la villa, compartiendo trabajos e investigación con el director de esta excavación, el arqueólogo Francisco Germán Rodríguez Martín.

Nadie mejor que él para explicar con rigor histórico y conocimiento a los visitantes las características de este importante yacimiento, que en sus distintas fases constructivas ofrece restos desde el s. I hasta el VI d.C.

La siguiente parada fue el santuario de Ntra. Señora de Barbaño, Patrona de Montijo, en la que fue explicada la historia del santuario, la imagen, los exvotovos pictóricos, la devoción y religiosidad popular, junto con las fiestas de esta advocación mariana.

Desde la ermita de Barbaño el grupo se trasladó a Montijo para conocer el exterior e interior de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol. Los visitantes conocieron dónde estuvo la Casa del Conde, la iglesia de San Isidro, la casa granero del conde, el edificio del Pósito, junto con la construcción del atrio.

En el interior del templo conocieron las distintas fases constructivas, desde el s. XV hasta el XVII, con la construcción del crucero y capilla mayor.

Obra labrada por Francisco Montiel, obrero mayor del duque de Feria, junto con su hijo Bartolomé, y su portentosa maquinaria retablística. El órgano de Francisco de Andía (s. XVIII), los retablos, imágenes y las capillas. También pudieron ver el escudo en la llamada Puerta del Perdón del IV conde de Montijo, don Cristóbal Portocarrero Guzmán y Luna.

Su escudo está en la Puerta Pilar y Puerta de Mérida de la ciudad de Badajoz, ya que fue General del Ejército de Extremadura y Capitán General de su frontera, habiendo realizado obras de importancia en las murallas de la capital pacense. Puerta Pilar fue una de las entradas a la fortificación abaluartada de la ciudad y fue levantada a finales del siglo XVII frente al fuerte de Pardaleras, cerca de otra anterior llamada de Jerez o Santa Marina; finalizándose su construcción en 1692.

Recibe su denominación de una pequeña imagen de tal advocación que su benefactor, el Capitán General de Extremadura, Conde de Montijo, hizo colocar en una pequeña hornacina.

La visita a Montijo finalizó en la ermita de Jesús Nazareno (finales del XVII) que tuvo adosado un hospital para enfermos, pobres y transeúntes, fundado por el carisma del emeritense padre Cristóbal de Santa Catalina, con especial interés a su retablo mayor, obra de Ruiz Amador y Alonso de Mures, y la imagen de Nuestro Padre Jesús, atribuida al escultor hispalense Pedro Roldán (1624-1699).

 

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