ORGANIZADO POR LA COMISIÓN DE FIESTAS 2018, VILLAR DEL ARZOBISPO (VALENCIA) CELEBRÓ EL PASADO SÁBADO LA IX JORNADA DE LA OLLA CHURRA.

POR CÉSAR SALVO CRONISTA. OFICIAL. DE VILLAR DEL ARZOBISPO (VALENCIA)

Cartel de la Olla Churra

Esta idea, que surgió hace nueve años desde la Comisión de Fiestas 2011, convocó el pasado 12 de mayo a unas mil quinientas personas para comer este plato típico de la comarca de La Serranía en un día de hermanamiento gastronómico regado por los caldos de la tierra; todo ello en el magnífico espacio gran plaza del Huerto del Señor (hace referencia a los respectivos

Arzobispos de Valencia que fueron señores de la villa, por pertenecer ésta a la eclesiástica baronía de Chulilla).

Amenizado el evento por una charanga y alrededor de grupos de personas que previamente se han inscrito, se disponen las mesas y sillas por grupos de personas previamente inscritas.

Charanga Festiva de Villar

La olla puede ser cocinada “in situ” por esos grupos o bien participar personalmente con el ticket correspondiente de la Olla que elabora la propia Comisión. Cada comensal dispone de un cuenco de barro y una cuchara de madera; y de postre, las famosas “rosas”, un dulce de larga raigambre villarenca que antiguamente se elaboraba únicamente para las bodas, siendo la novia la que debía dar la vuelta a la primera rosa.

Un genial plato de Olla Churra

Sobre el gentilicio Churro/Churra, nos remitiremos al término de raíz ibera/vascuence tzurio/churro, que significa “blanco”, como así es denominado el rio Turia en la parte alta de la comarca de La Serranía. Y sobre la olla, qué decir. Prácticamente cada región tiene su variante de la OLLA. Y aunque las hay de Cuaresma (solo de berzas y patatas) la típica es un plato calórico en el que se cuecen a fuego lento patatas del terreno, alubias, cardo, morcilla (morca) de pan y de cebolla, tocino, punta de jamón, hueso de corbet, morro de cerdo, hueso rancio de la jarra.

Es uno de los platos presentes en la mayoría de municipios de la comarca de La Serranía, variando sus ingredientes en función de la estación del año y de los productos locales que se emplean en su elaboración. Hasta hace cincuenta años era el plato base para ir a la siega, que duraba tres días o más y daba de comer durante ese tiempo a los labradores. En la actualidad se elabora en las casas para ocasiones especiales y también en los restaurantes del pueblo.

 

 

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