EROSKI, UNA MARCA COMERCIAL QUE FORMA PARTE DEL CACEDEREÑISMO

 FERNANDO JIMÉNEZ BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CÁCERES, SE REFIRIÓ AL SUPERMERCADO HACE AÑOS EN UNA ALUSIÓN DE CÓMO LOS CACEREÑOS CAMBIABAN SU FORMA DE VESTIR PARA IR AL ALGÚN SITIO

Los exalcaldes Saponi y Polo en Eroski, en los años 90

«Nos vemos en Eroski». La frase forma parte del día a día. Las generaciones más jóvenes han convertido el Ruta de la Planta en uno de sus lugares de encuentro habitual.

Ya sea por la longitud del nombre del centro comercial, porque la costumbre se hace norma o por un simple proceso de simplificación, el que manda es el híper. La marca se ha instalado en el cacereñismo de tal forma que para aludir a la totalidad del centro se acude a ella.

Hasta el cronista de la ciudad, Fernando Jiménez Berrocal, lo citaba hace años en una alusión a cómo los cacereños cambian de forma de vestir según donde vayan:«Para ir al Eroski o para ir al Womad, para subir a la Montaña o para ir a trabajar, la actividad está mediatizada por la pinta que debemos llevar en cada momento».

Lo cierto es que Eroski cumple la máxima de que quien da primero da dos veces. Al menos en la parte emotiva, que no en la de la cuenta de resultados. Las noticias sobre sus dificultades económicas y las negociaciones de la deuda con los bancos son habituales.
Pero en Cáceres Eroski ha formado parte del paisaje de la ciudad desde que se inauguró en mayo de 1993.

Su presencia en la sociedad cacereña ha sido permanente, muy lejos de la imagen que se trasladó en ciertos sectores que pintaban la imagen más pesimista:«Los vascos se llevan la caja con el dinero que nos gastamos los extremeños en helicóptero», se llegó a decir.

Muy al contrario, Eroski se implicó profundamente en las iniciativas que afectaban a la capital. Con Pedro Calderón como gerente se intensificó la colaboración. El CP Cacereño, con Ángel Carrasco como presidente, consiguió un patrocinio a finales de los 90 que ya quisieran hoy muchos clubes deportivos. El acuerdo permitió reforzar a la entidad con una inyección de 84.000 euros anuales.

Eroski siempre estuvo con el Banco de Alimentos, promocionó los productos extremeños y extendió sus ayudas a citas como la San Silvestre y tantas otras. Pero sobre todo vino hace 25 años para quedarse, pese a que cierre ahora. Igual que hay quien sigue quedando en el Requeté, los cacereños, muy posiblemente, continuarán citándose «en el Eroski». Aunque ya no esté. M.N.N.

Fuente: https://www.hoy.es/caceres/marca-comercial-forma-20180926223048-nt.html

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