(Fuente: http://mediateca.laspalmasgc.es/)
JUAN SEBASTIÁN LÓPEZ GARCÍA, CRONISTA OFICIAL DE GÁLDAR ,es Doctor en Historia del Arte. Es Profesor Titular del Dpto. Arte, Ciudad y Territorio de la E.T.S. de Arquitectura en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Director del Plan Maestro de La Antigua Guatemala. Actualmente es Subdirector de Relaciones Académicas Internacionales de la E.T.S. de Arquitectura. Ha trabajado como asesor en materia histórico-artística de distintos planes especiales de protección y entre sus publicaciones destacan Historia del Arte en Canarias y La Arquitectura del Renacimiento en el Archipiélago Canario y el Catálogo de Bienes Culturales de las aldeas circundantes de La Antigua Guatemala. Ha escrito más de cien artículos en publicaciones especializadas y ha participado en diversos congresos y seminarios en Argentina, España e Italia entre otros países.
JUAN SEBASTIÁN LÓPEZ: "Las Palmas tiene una potencialidad única en Canarias porque tiene la secuencia de arquitectura histórica más completa del archipiélago"
1. Buenos días, nos gustaría que nos hablase sobre los proyectos relativos al Patrimonio Histórico en los que usted ha trabajado.
He participado en bastantes proyectos, dentro y fuera de Canarias, pero desde la óptica de la Historia del Arte, debido a mi formación de Doctor en Historia del Arte. Si bien mi primer trabajo importante fue la arquitectura del renacimiento, la tesis doctoral fue sobre los Centros Históricos de Canarias. Eso me permitió conocer en profundidad el panorama de Canarias. Estamos hablando de hace muchísimos años cuando los centros históricos y el patrimonio no vendía tanto como ahora, así que en este sentido creo que fui de los primeros que empezó con estas tareas. Luego en el año 85 me nombraron inspector de patrimonio histórico de la provincia de Las Palmas y sobre el 90 ó 91, comisario de monumentos de la dirección general de patrimonio histórico del Gobierno de Canarias. A partir del trabajo marco que fue los centros históricos en Canarias, he hecho muchísimos trabajos de patrimonio. En los centros históricos, analizando periodos, tendencias, problemas particulares de algunos centros históricos, no sólo de los más importantes, a veces también los rurales, los conjuntos de casas cuevas como Barranco Hondo, el conjunto de Haría en Lanzarote, Santa Cruz de La Palma, en fin, digamos que en un sentido muy amplio. En esa línea de trabajo he tenido oportunidades fuera de aquí, la más importante han sido los trabajos en La Antigua Guatemala. La tarea en la que ahora estamos inmersos, junto con un quipo de esta escuela y de mi departamento, Arte Ciudad y Territorio, con el Doctor Manuel Martín Hernández, tenemos la dirección del Plan Maestro de La Antigua Guatemala. Anterior al Plan Maestro, sobre el 2006, 2007, se hizo la catalogación de los bienes culturales de las aldeas de La Antigua Guatemala. Ese trabajo lo estructuramos en patrimonio inmueble, mueble y documental, natural e intangible y se publicó en un libro digital. Esto ayudó a establecer una tipología, dentro de las variadas que hay, de catalogaciones. Asimismo ayudó a la difusión del patrimonio histórico de la ciudad de La Antigua Guatemala y también tiene otra lectura, que es la colaboración del Gobierno de Canarias fuera de Canarias, en este caso en la República de Guatemala y la presencia de nuestra universidad fuera, porque es un encargo específico que hizo el Gobierno de Canarias a nuestra universidad. He llevado a cabo otros trabajos, Historia del Arte General de Canarias, el apartado básicamente primero del renacimiento, pero luego también he colaborado en arquitectura del XVII y del XVIII y el último de los tomos que se está publicando ahora mismo de la Historia Cultural del Arte en Canarias, el tomo tres, que se corresponde al siglo XVII, hice toda la parte de territorio, urbanismo y arquitectura del siglo XVII en Canarias y la otra parte, los bienes muebles, lo hizo mi colega de promoción y profesora de la Universidad de La Laguna, Tina Calero Ruiz. Ese periodo histórico quizás es el que más he trabajado. Tengo también un librito sobre el origen y la evolución de Teguise en Lanzarote, también he escrito cosas sobre América, pero que duda cabe de que mi línea más importante de trabajo es Canarias y los centros históricos.
2. ¿Con qué problemas te has encontrado a la hora de realizar estos trabajos? ¿Ha sido difícil encontrar información?
Hay mucha desigualdad de información. Te encuentras con que hay poblaciones muy estudiadas, con un cuerpo teórico de trabajo, que aunque no fuera específicamente sobre lo que buscas, te apoyaba documentalmente. Incluso en algunos casos he contado con cartografía histórica, que permite ver la evolución de las ciudades. Hay ciudades pequeñas, que por la importancia histórica y estratégica que tuvo, como Garachico, se puede encontrar bastante documentación. Pero luego hay otros lugares que no cuentan con documentación y te lo tienes que organizar todo. Aquí lo importante es lo particular, tienes que descender a cada uno de los casos, es decir, no te vale el que esté en un archipiélago, el que esté en una isla, no te vale ni que esté en una misma comarca, porque pueden ser diametralmente opuestas una población de otra. Mira por ejemplo Gáldar y Guía, que están al lado y son completamente distintas. Eso es una realidad que tenemos a la hora de los estudios y es por otra parte una de las cuestiones positivas de nuestros centros históricos, ya que este factor de lo particular hace bastante diferentes a unos de otros. En Gran Canaria es un factor incluso más llamativo que en otras islas con lo cual el acercamiento de uno no te vale para el acercamiento de otro ni la valoración que haces para uno te sirve para otro, estando a dos kilómetros de distancia. Esta gran variedad que tenemos nos da las más distintas dificultades a la hora de afrontar su estudio.
3. ¿Por qué se decidió a estudiar centros históricos?
Bueno, creo que en esto siempre incide la vocación, el hecho de ser de Gáldar a lo mejor también pudo influir, pero también los maestros pueden influir, como mi maestro el Doctor Martínez de la Peña. Creo que ha creado una escuela importante en Canarias, otro discípulo es Don Antonio González Padrón, director de la casa museo de León y Castillo de Telde, también se forjó en ese ambiente. Pero la verdad es que siempre me gustó y me llamó esto la atención, todo el tema de los centros históricos, el origen de las ciudades, su evolución y sobre todo porque quizás esto deriva también a un estudio muy contemporáneo, porque todo ese análisis histórico te lleva a la situación actual del centro histórico. Siempre he estado muy cercano a movimientos sociales, organización de cosas… sobre todo en Gáldar.
4. Antes comentó que había trabajado como inspector de patrimonio histórico y como comisario de monumentos, ¿cuáles eran sus funciones?
Bueno, estamos hablando de dos responsabilidades que ya no existen, es más, lo curioso es que sólo fui yo, y en otros casos sólo fueron otras personas, porque la expedición territorial de arqueología sólo estuvo en ese periodo, igual que la inspección territorial de patrimonio histórico, tanto en la provincia de Las Palmas como en la de Santa Cruz, con lo cual los cuatro que estábamos, solo estuvimos en ese periodo. Curiosamente lo de los comisarios que eran tres: comisario de bienes muebles y museos, comisario de etnografía y arqueología y comisario de monumentos, sólo fue un organigrama que existió mientras fue director general de patrimonio histórico, Celso Martín de Guzmán. La inspección era muy similar a lo que hoy son lo inspectores insulares de patrimonio. En aquel entonces era una competencia que no estaba transferida a los cabildos, por tanto se llevaba desde la dirección general de cultura, no existía ni siquiera la dirección general de patrimonio, así que había un inspector general de patrimonio dentro de la dirección general de cultura, que fue el conato, digamos, de la dirección general de patrimonio histórico. Tenías que realizar informes, actas de inspección para la paralización de la obra o, también, la inspección, el asesoramiento o la ejecución de cualquier obra de restauración y si veíamos que había alguna anomalía informábamos al Director General de Cultura y él, en virtud de esos informes, procedía a una resolución de paralización de obra. Por otro lado, la Comisaría de Monumentos tenía un carácter de asesoramiento técnico, no de inspección. Sobre todo porque en ese período la inspección fue una de las tantas competencias que habían pasado a los Cabildos Insulares. Recuerdo que todavía, en ese momento, Gran Canaria no la había asumido ya que fue el último que asumió la competencia Insular de Patrimonio histórico. Pero el concepto de comisaría se creó pensando en ese hecho de que los Cabildos eran los que inspeccionaban, no el Gobierno de Canarias. Allí, se hacían informes de carácter técnico y apoyaba, también, por temas la gestión de la Dirección General. Por eso se llamaba Comisario, comisionado, alguien encargado de un tema. Y la Dirección General tenía tres comisarías: la de inmuebles que llamaba monumentos, la de muebles y museos y otra de arqueología y etnografía.
5. ¿En qué beneficiaría a la ciudad la rehabilitación del patrimonio urbanístico y de los centros históricos de Las Palmas?
Las Palmas tiene una potencialidad única en Canarias porque tiene la secuencia de arquitectura histórica más completa del archipiélago. Pero, es cierto que cuando hablamos de Las Palmas también pensamos en La Laguna y las realidades son distintas. El desarrollo que ha tenido Las Palmas al ser capital provincial y el estancamiento que tuvo La Laguna en su momento al perder la capitalidad de Tenerife hacen que las circunstancias sean diferentes. Pero, el Patrimonio de Las Palmas, como digo, en algunos aspectos es más completo que el que tiene La Laguna. Ahora bien, el énfasis y el interés que cada una de las ciudades ha puesto en sus centros históricos no es el mismo. El Patrimonio Histórico de La Laguna, al ser una ciudad más pequeña, ha tenido más importancia que para Las Palmas. Es decir, si sombreamos la ciudad histórica en Las Palmas dentro de ella es una parte más pequeña, si lo resaltamos en La Laguna es la ciudad en sí, prácticamente es casi todo. Y, sobre todo, el mantenimiento del arraigo es superior en La Laguna. Aunque, también, La Laguna tuvo sus problemas y períodos de destrucción importantes, especialmente en los años 70. Si bien Las Palmas ha reaccionado en los últimos años y empieza a ver su Patrimonio como uno de los rasgos más importantes de la ciudad, como un rasgo de prestigio. Aunque ha sido una tendencia un tanto tardía y en algunos aspectos no sabemos si ha llegado tarde y ha perdido el tren para ser declarada Patrimonio de la Humanidad. También es cierto, y esto no lo sabe mucha gente, que cuando se hizo el primer informe, por parte de la Dirección General, para apoyar como Patrimonio a la Humanidad, salieron juntas las dos ciudades. Se emitió un informe muy breve, pera las cosas siempre empiezan así y después o avanzan o se quedan en ese informe breve. ¿Qué pasó? Que Las Palmas se quedó en el informe favorable muy breve y La Laguna sí fue ampliando ese informe y participó en casi todos los Congresos internacionales donde pudiera obtener apoyos para la candidatura e invirtió mucho dinero y todo ello, dio como resultado que la ciudad fuera declarada Patrimonio de la Humanidad. Y, ahora mismo, La Laguna no tiene que explicar nada porque posee ese rango pero Las Palmas sí tiene que explicar sus valores porque no tiene esa marca de calidad, de reconocimiento. Actualmente, se está en una línea de trabajo muy interesante pero creo que va a tener que trabajar mucho, especialmente porque la imagen exterior de Las Palmas no es la de una ciudad histórica dentro del turismo que predomina en Gran Canaria. Aquí hay muchas etapas que superar y, desde luego, hay mucho camino por delante, esperanzado y positivo, pero quedan muchas tareas.
6. Volviendo a la rehabilitación urbanística, hay dos tendencias separadas dentro de la arquitectura. Una, conservacionista donde el edificio intervenido debe permanecer tal cual se construyó y otra más modernista, en la que rehabilitación debe tener la impronta de la época en la que se hace dicha intervención. ¿Por cuál se decanta?
Para empezar no me voy a decantar por ninguna de las dos, pero voy a matizar. Es decir, las dos existen y vienen de atrás y creo que va a ser muy difícil llegar a una síntesis de ambas. Sin embargo, lo mismo que defendía la singularidad de los centros históricos y que cada uno en sí requiere de un estudio particular para saber qué se puede hacer, qué valores tiene, qué enfoque requiere, lo mismo ocurre con los monumentos. Primero tenemos que conocer cada uno de ellos y ver lo que acepta porque no todo es igual. Y, a lo mejor, lo que un edificio acepta, otro no lo acepta. Normalmente, la rehabilitación es igual a conservación de fachada con edificio de nueva planta, porque no se está rehabilitando nada, sino que se ha hecho, por dentro, un edificio nuevo. Entonces, ese proyecto debería llamarse construcción de edificio de una planta con conservación de fachada antigua. A lo mejor en algunos casos después de un diagnóstico esto puede ser aceptado. Ahora bien, segunda parte, yo entiendo que ese debate no entra en lo que está declarado como Bien de Interés Cultural (BIC). Si yo he declarado al BIC porque tiene unos valores, hay que aplicar máxima conservación. En los demás hay que estudiar cada caso porque rehabilitar a veces requiere de ciertas intervenciones. Pero si un edificio no acepta un uso no se le puede meter con calzador porque se empeñan, por dar un ejemplo, en poner una biblioteca donde no puede ir porque si para construirla tienes que destruír el edificio, lo mejor es ponerla en otro sitio y ese edificio lo mantienes para otra cosa. Porque muchas veces es el mismo edificio quien te va diciendo los usos que acepta. Ahora estamos con el tema de la casa del Capitán Quesada en Gáldar y hemos visto que se puede poner un museo aunque hay que poner vigas para que aguante el peso, pero su restauración acepta este uso perfectamente por la capacidad del edificio. Y luego ¿tienes que ponerle un ascensor? Lógicamente tiene que ponérselo porque hoy en día en un edificio, por histórico que sea, es necesario. Porque debe reunir las condiciones de movilidad. Creo que esos pequeños sacrificios, que a veces no son tales, en un edificio no supone su destrucción sino que es lo mínimo que el inmueble precisa para poder desarrollarlo porque si lo restauras y no sirve para nada...
7. Para finalizar, si usted tuviera que quedarse con una de las rehabilitaciones en las que ha participado ¿cuál sería?
He colaborado en muchos porque he estado muy cercano a arquitectos. Pero te diría que el último, la casa del Capitán Quesada, que es un proyecto muy interesante. No sólo porque es un edificio de alto interés, declarado monumento por lo que supone como reflejo de su época sobre todo porque está esa conjunción de ser histórico con esa otra posibilidad de su uso como museo municipal de historia. Es un ejemplo muy interesante de un inmueble que se recupera porque estaba abandonado, en la ruina y ahora será útil para la sociedad. Y, en este caso, dentro de un centro histórico lo que va a ayudar a revitalizarlo, a ampliar la oferta educativa, cultural, y turística. Éste es un ejemplo concreto pero prototípico que podría estar ubicado en Arucas, Telde, Guía o Las Palmas. Te hablo de este último porque es en el que he estado más implicado pero yo creo que cada nuevo proyecto siempre lo haces con mucho cariño y esperanza, sobre todo, con esta visión de presente y futuro que debe tener todo esa aportación del pasado.
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