LA DISCOTECA FAUNOS FUE EL LOCAL MÁS UNDERGROUND DE LA CIUDAD DURANTE DÉCADAS

POR FERNANDO JIMÉNEZ BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CÁCERES

fauno

Si para la mitología latina los Faunos eran divinidades encargadas de proteger los cultivos y los ganados, para el paganismo local este nombre y estas divinidades identifican a uno de los garitos de ocio con más recorrido por el pasado golfo y noctámbulo de la ciudad.

La discoteca Faunos surge a principios de los años 70, del pasado siglo, en lo más profundo de una urbanización de nuevo cuño como era la Madrila. Quizás fuese la primera discoteca de la ciudad. Con el paso de los años se convierte en el lugar de peregrinación de los hijos de la noche, que encuentran en este sótano, de escasa iluminación, decoración austera y música ensordecedora, el lugar ideal para incorporarse a nuevas maneras de concebir las relaciones lúdico-festivas.

Faunos fue el local más underground de la ciudad durante décadas y no hay cacereño, que haya vivido la vida nocturna, que sea ajeno a esta discoteca, donde cada uno quedó parte de su memoria y a veces de su propia salud. Aquí se pasaba del amor al desafecto en una misma noche. Entre sus oscuros rincones empezaron a ceder férreos candados que cerraban armarios donde habitaba la incomprensión y el resentimiento hacia aquellos que amaban a personas de su mismo sexo. En su interior, la libertad tenía otro sentido, que permitía manifestarse de forma diferente a la habitual. También tuvieron, sus noches una cara oculta, en forma de adicciones a sustancias que prometían paraísos que, en realidad, fueron muerte de jóvenes y desolación para muchas familias. Aquí, descubrieron el rock and roll generaciones enteras, de lugareños y foráneos, que se iniciaron en esta música a partir del áspero sonido que se respiraba en su interior.

Faunos fue conocida y reconocida por haber sido lugar de encuentro de tribus urbanas de toda índole desde los primigenios poperos de pantalón campana de principio de los 70, hasta el rojerío greñudo y pendón de la transición o los elegantes posmodernos de la entrañable movida local. Su público siempre fue variopinto, lo mismo iban currantes que estudiantes, que vividores de la noche. Por su cabina pasaron djs que pincharon la música de su tiempo, que varias generaciones bailotearon en su pista. En su barra se sirvieron bebidas de sabor indescriptible y efectos inmediatos en el ánimo del parroquiano.

La discoteca Faunos se convirtió en espacio para el aprendizaje de lecciones sobre la vida, lecciones que no están escritas en manual alguno. El local, de amores furtivos y pecados veniales, cerró después de casi tres décadas en las que fueron muchos los cacereños que, alguna vez, gozaron de su momento de gloria en Los Faunos.

Fuente: http://www.elperiodicoextremadura.com/

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