CÓMO SER CRONISTA OFICIAL EN TIEMPOS DE GOOGLE Y WIKIPEDIA

ARTÍCULO QUE CITA A VIDAL MUÑOZ GARRIDO, CRONISTA OFICIAL DE TERUEL, A BIZEN D´O RIO MARTÍNEZ, CRONISTA DE LA HOYA  (HUESCA).

Los cronistas: Vidal Muñoz, Bizén d’o Río

Saber qué está pasando en una localidad o qué ocurrió hace unos años resulta ahora más fácil que nunca, y puede hacerse a golpe de clic en páginas web como Google o Wikipedia. Pero antes de la llegada de la sociedad de la información no era tan sencillo estar al corriente de lo acontecido y resultaba esencial el papel de los cronistas oficiales.

Una decena de localidades aragonesas cuentan con esta figura, cuya principal labor es recoger y recopilar todos los hechos, pasados y presentes, que por su trascendencia e interés deban registrarse en la historia del municipio. Casi todos ellos forman parte de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales (Raeco), y pertenecen a las localidades zaragozanas de Borja, Godojos, La Almolda, Malanquilla, Nosaspe, Teruel capital, y la comarca de La Hoya de Huesca.

Pese a ser una figura de antaño, este martes el Pleno del Ayuntamiento de Calamocha nombraba, por unanimidad, a Jesús Lechón Meléndez como cronista oficial de la Villa. El alcalde, Manuel Rando, agradecía a Lechón el gran trabajo que ha hecho durante la pandemia: «Esto es un documento histórico. Es mucho trabajo a costa de no cobrar absolutamente nada, y este tipo de cargos son honoríficos».

Por otro lado, el año pasado falleció el que fuera desde 1996 cronista oficial de Calatayud, José Verón Gormaz.

El mayor reconocimiento»

Desde 2006 ejerce esta labor en Teruel el catedrático de Historia Medieval Vidal Muñoz, quien explica su principal función: «El cronista de hoy no es el mismo de la época medieval, cuya labor era esencial. El cronista es, normalmente, el que recoge el relato de los hechos más importantes que ocurren durante un año en cualquier localidad. Es como el fideicomiso de lo que ha ocurrido ese año».

Una dedicación que se hace sin recibir prestación alguna. «Es una de las cosas más grandes que se puede hacer por tu ciudad, se hace ‘gratis et amore’, lo haces por tu ciudad y por tu pueblo«, indica el experto.

Muñoz asegura que este nombramiento es el mayor reconocimiento que se le podía haber hecho: «Ser hijo adoptivo es muy valioso, también hijo predilecto, pero ser cronista es lo más». Y resalta que cada día le dedica una hora a esta labor: «Ahora, con los medios informáticos es muy sencillo. Recojo toda la publicidad e información que mandan las distintas asociaciones, también información local y regional, y toda la documentación que me envía el Ayuntamiento. Es una labor sencilla, pero hay que ser organizado y dedicarle todos los días un rato, incluso cuando estoy de vacaciones lo guardo todo y cuando llego a casa lo redacto».

Para el catedrático de Historia Medieval, la obligación del cronista es la objetividad en las crónicas, que no haya ningún juicio de valor. «Yo hago informaciones del que gobierna y de la oposición», subraya.

Crónica de más de 1.000 páginas

Todas las crónicas anuales hechas desde 2006 por Vidal Muñoz se pueden consultar en la página web del Ayuntamiento de Teruel. Habitualmente constan del entorno de las 500 páginas, pero la de 2021 ha superado las 1.000: «El año pasado Teruel tuvo una actividad feroz, y también mucha de la información tuvo que ver, lógicamente, con la pandemia, que ha estado muy presente».

La crónica se divide en capítulos como: patrimonio, clima, población, medio ambiente, educación, sanidad o universidad. La de este año arrancará con un tema que ha saltado a los medios nacionales. «El tema ocurrido con el Torico será el primer capítulo. Me han llamado de numerosos medios de comunicación nacionales para pedir datos al Ayuntamiento y este les daba mi teléfono. Soy el referente, es mi obligación y lo hago muy a gusto, no tengo ningún problema», asegura.

El experto admite que le sorprende la cantidad de actividades de todo tipo que genera Teruel. Considera Muñoz que a partir de 2006 la ciudad empezó a desperezarse y dejó de ser conocida como un lugar fío y aislado. «Cualquiera que haya tardado cuatro o cinco años en venir a Teruel no lo conoce, a nivel urbanístico ha sido un cambio muy grande, cuenta con un turismo y una cultura de gran altura, que no tiene que envidiar a nadie».

Muñoz destaca proyectos como el parque temático Dinópolis o el aeropuerto, pero cree que aún le falta un poco de desarrollo económico, y una línea directa con Madrid.

«Es un orgullo»

Desde hace más de 20 años, Bizén d’o Río ejerce de cronista oficial de la comarca de la Hoya de Huesca. «Indudablemente, es un orgullo para mi ser cronista de la comarca, a la cual he ayudado en su conformación, en la que he nacido y en la que sigo viviendo», destaca.

Río cree que no debe permitirse que decaiga la labor del cronista: «A pesar de tanta información y redes sociales, somos muchos cronistas en España y nuestra labor es muy importante, porque a veces necesitamos comparar y tener fuentes de referencia fidedignas. Trabajamos con mucha documentación, por ejemplo, ahora estoy haciendo una información sobre plagas de langostas en la zona, y la última fue hace cien años».

Además, el historiador afirma que numerosas poblaciones acuden a él para preguntarle por temas de arte o historia cuando tienen que hacer algún tipo de información o promoción. «Los cronistas solemos decir que se hace gratuitamente, por designación y a perpetuidad, porque no se revoca el nombramiento hasta la muerte, y te debes a la entidad y a la población que te ha nombrado», subraya.

Una figura «de otro tiempo»

Sin embargo, algunos historiadores consideran que el papel del cronista está obsoleto y carece de sentido en la actualidad. Así lo piensa Carlos Forcadell, catedrático de Historia Contemporánea y profesor emérito de la Universidad de Zaragoza y director de la Institución Fernando el Católico, que fue nombrado en 2009 cronista de Zaragoza: «Mi punto de vista es un poco heterodoxo, porque creo que es una labor un tanto obsoleta, medieval, que procede de una vieja tradición, y su momento ha pasado».

En cualquier caso, Forcadell reconoce que se trata de una figura venerable, que cumplió una función esencial en su momento, aunque cree que hoy en día no tiene sentido: «En el mundo actual, con gabinetes de comunicación, Google y Wikipedia, que una persona pueda contar algo tiene una utilidad social escasa».

Aunque le nombró cronista oficial de Zaragoza en 2009 el entonces alcalde de la ciudad, Juan Alberto Belloch, Forcadell no ejerce como tal, y presentó una carta de dimisión hace unos años a Fernando Rivarés, cuando era consejero de Cultura

Sin Comentarios.

Responder

Mensaje