Me cuenta que estudió en los Franciscanos, también al lado de su casa, y que luego hizo Historia Antigua y Arqueología en la Universidad de Murcia, con importantes profesores como Javier García del Toro, y añade: «La arqueología, en aquella época, era mal vista en la ciudad porque ponía trabas a las construcciones rápidas y, en ocasiones, los arqueólogos eran agredidos físicamente. Por suerte, todo eso ha cambiado radicalmente». Luis Miguel también se ha reiniciado varias veces en su vida: estuvo 28 años como programador informático en Hacienda Municipal, hasta que se reencontró con la Historia por medio de la Universidad de Mayores de la UPCT y de sus artículos de prensa: «Me especialicé en naufragios, historia militar y, sobre todo, en utilizar la fotografía histórica como documento en sí mismo, así como los cuadros antiguos como si fueran fotos», y me explica que sus conocimientos informáticos le han ayudado a colorear fotos en b/n y a realizar sus vídeos divulgativos.
Y continúa: «Trabajar en un Archivo como el de Cartagena es una suerte de maravilla que te hace sumergirte en la Historia y bucear en documentos de los Reyes Católicos, en cartas manuscritas de Jorge Juan, Isaac Peral o del Licenciado Cascales…». Y Luis Miguel me hace un magnífico repaso por la historia de la ciudad para demostrarme que «lo que le ocurre a Cartagena es que para subir a la gloria antes tiene que bajar a los infiernos. Es lo que pasó con la Revolución Cantonal, que destruyó la ciudad anterior y gracias a eso nació la maravilla del Modernismo. Tal vez ahora, desde el último Estatuto de Autonomía que nos subordinó a la ciudad de Murcia, estamos tocando suelo, pero de ahí saldremos como el ave fénix, seguro, y se acabará ese neologismo sin fundamento que es lo de la murcianía para todos». Y me justifica que se debería poner otro nombre más integrador a esta Región. Como cronista no se explica que se diga ‘la Murcia Minera’ (La Opinión) o que en un reportaje de tres páginas en ABC, sobre la Costa Cálida, no aparezca ni una vez siquiera la palabra Cartagena.
Terminamos hablando de sus artículos, tan necesarios y divulgativos y de sus 12 libros publicados. Y me confiesa que la enfermedad le ha cambiado, que se ha dado cuenta que «debo centrarme en mis fortalezas: mi familia que me ha acompañado y mi Cartagena a quien quiero darles todo lo que me quede. El cénit de mis ambiciones ya las tengo cubiertas con ser cronista».
Tan sabio y tan buena gente.
FUENTE: https://www.laopiniondemurcia.es/cultura/2022/08/08/luis-miguel-perez-adan-cronista-73153967.html
