FALLECE LA MÁS ANCIANA DESCENDIENTE DE SALZILLO

POR ANTONIO BOTÍAS SAUS, CRONISTA OFICIAL DE MURCIA.

María del Carmen Pasqual del Riquelme (sentada izquierda), junto a sus familiares, en una foto de archivo. Carmen Celdrán

María del Carmen Pasqual del Riquelme y de Echeverría, Sandoval y Carvajal murió este jueves a la edad de 96 años.

Sus apellidos eran tan largos como la historia de su familia. Historia que, a menudo, se confunde con la de Murcia. María del Carmen Pasqual del Riquelme y de Echeverría, Sandoval y Carvajal nació en esta capital un 29 de noviembre de 1927. Era hija de los condes de Montenar, Alfonso y Josefa María. El título lo heredaría más tarde su hermano José Luis.

La joven pertenecía a una de las familias más nobles de la ciudad y que atesoraba unos cuantos títulos. Entre ellos, el de marqueses de Peñacerrada, por parte de su abuelo paterno, Luis Pascual.

Este señor estaba casado con Dolores Sandoval y Draco, tataranieta del escultor Francisco Salzillo. Descendía Dolores de Agustín Braco, un piamontés que se estableció en Murcia en el siglo XVIII. Su hijo se casó con Dolores López Salzillo, única nieta del escultor. Así arrancó la saga. También por parte de padre estaba emparentada con otras grandes casas españolas, como los marquesados de Beniel y Mirasol o el ducado de Lerma.

Desde hacía muchos años, una de las estampas más curiosas de la procesión de la mañana de Viernes Santo sucedía en el palacete familiar de la calle Salzillo, después renombrada Nicolás Salzillo. De las viejas herrerías del edificio colgaba el retrato de Salzillo y María del Carmen, última propietaria de la mansión, abría sus balcones a hermanos y sobrinos.

Mucho trabajo le costó al entonces presidente del Cabildo de Cofradías, Ramón Sánchez-Parra, convencerla para que accediera a ello. Y para que cantara desde allá arriba Curro Piñana. La casa no se había abierto desde el fallecimiento del conde, su padre. Aquella misma mansión atesora un espléndido boceto en barro de la Virgen de las Angustias, de Salzillo, entre otras valiosas antigüedades.

La genealogía materna tampoco tiene desperdicio. Sus abuelos eran marqueses de Villalba de los Llanos, un título un título nobiliario creado en 1693 por el rey Carlos II. Su otra tía, María de las Mercedes, era marquesa de Arneva. La familia tenía ancestros comunes con los duques de Osuna y Abrantes. De los seis hermanos que María del Carmen tenía solo sobrevive Concepción, quien se casó con el conde de la granja.

La ilustre señora, que permaneció soltera toda su vida, no se prodigó mucho en los papeles periódicos. Una de las pocas fotografías que se publicaron correspondió a la presentación en sociedad de la joven, allá por 1945. El acto se celebró, como publicó más tarde LA VERDAD, en el palacio alicantino de Peñacerrada, en Muchamiel, que da nombre al condado.

La lista de regalos que recibió por su cumpleaños quita el hipo: «Pulseras de oro, plata y platino, sortijas de zafiros y collares de esmeraldas», contaba LA VERDAD. Apenas existen más referencias en los diarios locales de esta mujer que, por cierto, atesoraba un carácter inquebrantable, según quienes la conocieron.

La fallecida era tía de otros ilustres descendientes de Salzillo, como el presidente del TSJ, Miguel Pascual del Riquelme, o su hermano, Antonio Pascual del Riquelme, quien ha ocupado destacados cargos en el gobierno regional.

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