EXPOSICIÓN SOBRE ALEJO VERA, UNO DE LOS GRANDES Y RESPETADOS PINTORES ESPAÑOLES EN EL SIGLO XIX.

POR ANTONIO HERRERA CASADO, CRONISTA OFICIAL DE LA PROVINCIA DE GUADALAJARA.

Alejo Vera, Cabeza de dama clásica, “Vera”, Acuarela sobre papel, 18,15 x 13,5 cm. Colección particular.
Fotografía: Subastas Segre, 2017.

Todavía está abierta, y se prorroga hasta octubre, la exposición sobre Alejo Vera en el Salón de Linajes del palacio del Infantado. No os la perdáis, que es fabulosa:

ALEJO VERA, UNO DE LOS GRANDES Y RESPETADOS PINTORES ESPAÑOLES EN EL SIGLO XIX.

En la España de la segunda mitad del siglo XIX hubo un relevante grupo de artistas entre los que destacó el pintor Alejo Vera. Se formó en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid. Sus largas estancias en Italia le permitieron conocer a fondo la obra de los grandes maestros del Renacimiento y el Barroco, lo que marcaría una impronta en su obra. Allí, también estudió y pintó los restos de la Roma antigua en Pompeya y Herculano, como un minucioso arqueólogo. Participó en numerosas exposiciones nacionales e internacionales donde obtuvo múltiples premios y reconocimientos. Fue director de la Academia de Bellas Artes de España en Roma y académico de la de San Fernando. Su labor docente como profesor y catedrático en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado fue esencial en su carrera. Datos documentales inéditos hasta ahora nos permiten perfilar tanto su biografía como su trayectoria artística con nitidez.
UNA VIDA DEDICADA A LA PINTURA

Alejo Vera nació en 1834 en Viñuelas (Guadalajara). Se trasladó a Madrid para estudiar en el Instituto San Isidro. Dadas sus dotes para el dibujo, se matriculó en la Escuela especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, adscrita a la Academia de San Fernando.  Además, fue discípulo de Federico de Madrazo en su estudio. En esta etapa conoció a Eduardo Rosales y a Vicente Palmaroli, más tarde pintores como él, con los que entabló una fecunda y duradera amistad.

Madrazo, que había viajado a Italia, les alentó a hacer el “Grand Tour” para completar su formación.   Alejo Vera pudo ir a Roma gracias a que el senador y banquero Acisclo Miranda le concedió una beca. Allí perfeccionó su técnica alcanzando su madurez profesional, junto a otros artistas españoles: Rosales, Palmaroli, Álvarez, Dióscoro Puebla, Casado del Alisal, Fortuny… Su objetivo era aprender y disfrutar de las maravillas existentes en museos, palacios, ciudades renacentistas y barrocas, ruinas de la Roma antigua, restos arqueológicos en Pompeya y Herculano, etc.

Italia, donde permaneció quince años, fue para Alejo Vera un referente. Hizo suyos los temas religiosos y pompeyanos, que serán tan frecuentes en su pintura y con los que tanto éxito alcanzó. Se convirtió en un pintor-arqueólogo que con sus pinceles y grafitos dejó un legado vital sobre el estado de Pompeya y Herculano en la segunda mitad del XIX.

Los artistas del momento, para darse a conocer y poder vender sus cuadros, participaron en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, que tuvieron lugar en Madrid desde 1856. Alejo Vera presentó grandes obras en ellas, obteniendo numerosos premios, medallas de primera clase y el reconocimiento unánime de críticos, prensa y público. En la de 1862 envió desde Roma El entierro de San Lorenzo en las catacumbas de Roma, que obtuvo una primera medalla y fue comprada por el Estado para el Museo de Arte Moderno. Esta obra tuvo tal éxito que todos los medios hablaron de ella. Gustavo Adolfo Bécquer, que escribía en “El Contemporáneo” como crítico de arte, le dedicó un artículo en el que resaltaba las verdaderas cualidades de Vera como pintor místico, pues “presenta un nuevo modo de ver y tratar un asunto religioso”. La composición, el dibujo y el color, dice, son tan armónicos entre sí que forman “un conjunto delicado y especialísimo”.  El cuadro tiene, por tanto, “todas las exigencias de una obra de arte, producto armónico del sentimiento y la razón”.

En la Exposición Nacional de 1867 participó con Coro de monjas y Santa Cecilia y San Valeriano, ambas también premiadas con primera medalla. A la de 1871 envió seis obras, obteniendo de nuevo una primera medalla y la Cruz de Calos III por Una señora pompeyana en el tocador.

ARTÍCULO COMPLETO E IMAGENES DE LA EXPOSICIÓN EN: https://cultura.castillalamancha.es/culturaenredclm/alejo-vera-uno-de-los-grandes-y-respetados-pintores-espanoles-en-el-siglo-xix?fbclid=IwAR1AgyR2f0OXCDlRM-PxK6zOzpnsKk8wmSq5ntDDNIIkTvEewV0f6qsw47w

 

 

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