ALFREDO DE CASTRO Y OTAÑO, GENERAL DEL EJERCITO, ALCALDE DE LEGANÉS (1925-1929) , PINTOR Y AMIGO DE JOAQUIN SOROLLA

POR JUAN ANTONIO ALONSO RESALT, CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE LEGANÉS (MADRID)

El general Alfredo de Castro y Otaño. de Joaquín Sorolla

Estos días que estamos inmersos en la celebración de la existencia de una de las figuras míticas de la pintura española como es el valenciano Joaquín Sorolla, que dejó pintadas mas de 25000 obras de arte, quiero desatacar un aspecto desconocido como que es la amistad que tuvo con el único militar, un general,  que fue alcalde de Leganés (Madrid) en la época de 1925-1929.

En estos días que celebramos ese luctuoso aniversario de Sorolla, una conocida galería de arte nos descubre la venta de una de sus más preciadas piezas como es un cuadro que dedica a este militar, el General Alfredo Castro y Otaño, al que en los primeros años de este siglo XXI se le dedicó en el mismo Leganés una calle a su nombre en el barrio del Arroyo Culebro.

Todos conocemos por sus cuadros al gran a Joaquín Sorolla que murió en la localidad madrileña de Cercedilla. Esta es parte de su historia en común y la de su amigo y discípulo el alcalde de Leganés.

Joaquín Sorolla Bastida Valencia (1863) / Cercedilla, Madrid (1923)

«Retrato de de Don Alfredo de Castro Otaño, Coronel del Regimiento de Infantería León nº38», 1917

Óleo sobre lienzo: Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho. Al dorso dedicado por Sorolla » A mi discípulo/ el Excmo Sr. Don Alfredo/ de Castro Or(t)año, Coronel/ del Regimiento de Infantería León nº 38″.

Vida del General Castro

Alfredo de Castro y Otaño (Guadalajara, 1858 – Leganés. Madrid, 1931) fue un importante militar con una destacada hoja de servicios por lo que fue premiado con el empleo de coronel por méritos de guerra y con la Cruz de San Fernando de 2.ª clase, Laureada, otorgada en 1914.

Fue amigo de Sorolla y debió recibir algún tipo de formación pictórica por parte del valenciano, ya que se trataban como discípulo y maestro, como se puede leer en la dedicatoria al dorso de la presente obra y en un conjunto epistolar que de Castro remite a Sorolla, conservado en el Museo Sorolla (Inventarios nº CS1256 a CS1262).

En unas cartas fechadas entre los años 1906 y 1918 el militar felicita en varias ocasiones a Sorolla por sus logros, le cuenta su estado físico, se informa sobre la carrera militar de su hijo o incluso, en una de ellas, fechada en 1909, solicita a Sorolla, como antiguo alumno suyo, que interceda con Aureliano de Beruete para que le recomiende a Moret y sea destinado al Regimiento de Infantería León nº 38, para que pueda volver y Madrid y poder seguir dedicándose a la pintura (ver CS1258).

Parece ser que en una primera instancia esto no se produjo, pero finalmente en 1915 se le concedió a Castro el mando del Regimiento de León.

En el actual retrato, fechado dos años después, en 1917, Alfredo De Castro ya posa orgulloso con el uniforme de coronel de 38º Regimiento de León, con la Laureada de San Fernando, y Sorolla, recalca su cargo en su dedicatoria al dorso.

Se conserva otro retrato de Castro, en este caso una aguada fechada en 1919 (0,75 x 0,52 cm), de la colección González Martí con la dedicatoria “A mi querido discípulo A. Castro, su buen amigo J. Sorolla. 1919”. (ver  Pantorba, B. de,1973, p.211 nº 2099).

Obra que será incluida en el catálogo razonado en preparación de Blanca Pons Sorolla con la referencia BPS 4632.  84 x 91,5 cm. El cuadro cuesta para quien lo quiera adquirir 60.000 euros

Según  la Real  Academia de la Historia estos son los datos biográficos del alcalde de Leganés de 1925-1929

Alfredo de Castro y Otaño

 Biografía

 Castro y Otaño, Alfredo de. Guadalajara, 28.III.1858 – Madrid, 1931. General de división y caballero laureado de San Fernando.

Fueron sus padres Demetrio de Castro y García y Teresa Otaño Lopetegui. En abril de 1874 tuvo entrada como cadete de cuerpo en el Regimiento de Aragón, de donde ocho meses después pasó a la Academia de Infantería para realizar sus estudios, siendo promovido a alférez cinco meses después como consecuencia de los cursos abreviados impuestos por la necesidad del gran número de oficiales que reclamaba la guerra carlista.

Ascendió a teniente en 1876 y cinco años más tarde embarcó hacia Filipinas, donde prestó sus servicios en diversos cuerpos del Arma y en la Guardia Civil, regresando a la Península en 1888.

En 1892 alcanzó el empleo de capitán, con el que combatió durante más de tres años en Cuba, donde ganó cinco cruces rojas al Mérito Militar y el empleo de comandante por méritos de guerra, obtenido en noviembre de 1896.

Con el empleo de teniente coronel, alcanzado en 1908, fue ayudante de campo del jefe del Estado Mayor Central del Ejército y estuvo al frente del Batallón de Cazadores de Los Arapiles, con el que pasó a combatir en Marruecos.

Tras la firma del Tratado de Algeciras, en noviembre de 1912, se incluyó en nuestra zona de influencia la ciudad de Tetuán, que será ocupada en febrero de 1913 y en la que pasará a residir el Jalifa dos meses después.

En el mes de mayo el enemigo comenzó a organizarse con ánimo de atacar Tetuán, teniendo lugar a partir del 3 de junio las primeras agresiones, por lo que el general Alfau, alto comisario de España en Marruecos, se propuso cerrar la cuenca del río Martín para impedirle el paso hacia Tetuán.

Se iniciaron las operaciones el día 10 por medio de dos columnas, la primera de ellas debía situarse a vanguardia de Laucién con el fin de proteger la fortificación de esta posición por parte de una segunda columna.

Al Batallón de Los Arapiles se le dio la misión de establecerse a mitad de camino entre Tetuán y Laucién con el fin de proteger el repliegue de la segunda columna una vez hubiese terminado su misión.

Fortificada Laucién, la segunda columna inició la retirada hacia Tetuán y al rebasar su retaguardia las posiciones del Batallón de Los Arapiles inició éste su repliegue pegado a ella para evitar ser envuelto, aprovechando el enemigo las primeras sombras del anochecer para desencadenar un duro ataque. El teniente coronel Otaño se puso en retaguardia del batallón al frente de una de sus compañías con la que dio una carga a la bayoneta contra los numerosos moros que se habían posesionado de una altura desde la que le hacían fuego, consiguiendo apoderarse de ésta y haciendo huir al enemigo después de sostener reñida lucha al arma blanca, en la que fue herido de gravedad, no obstante lo cual siguió al frente de su tropa dando ejemplo de un gran espíritu de sacrificio.

Su heroico comportamiento fue premiado con el empleo de coronel por méritos de guerra y con la Cruz de San Fernando de 2.ª clase, Laureada, que le fue otorgada por Real Orden de 20 de junio de 1914.

En 1915 se le concedió el mando del Regimiento de León y en 1918 fue promovido al empleo de general de brigada y puesto al frente de la 1.ª brigada de la 1.ª Dvisión, en Madrid, de donde dos años después pasó a desempeñar el cargo de segundo jefe del Cuerpo y Cuartel de Inválidos.

En 1922 pasó a la situación de reserva con el empleo de general de división, fijando su residencia en Leganés (Madrid). Fue alcalde en el periodo entre 1925 y 1929

Fuentes y bibl.: Archivo General Militar (Segovia), secc. 1.ª, leg. C-2228. J. M. Gárate Córdoba (dir.), España en sus héroes: historia bélica del siglo xx, Madrid, Ornigraf, 1969; J. L. Isabel Sánchez, Caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando. Infantería, t. I, Madrid, Ministerio de Defensa, 2001. José Luis Isabel Sánchez

 

Sin Comentarios.

Responder

Mensaje