“VALOR RELIGIOSO DEL ARTE Y DIMENSIÓN EVANGELIZADORA. EXPRESIONES ARTÍSTICAS EN IGLESIAS DE TERRITORIO DE MÉRIDA A BADAJOZ

POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ).

Trabajo que ha sido publicado en el volumen XIX, año 2023, de PAX ET EMERITA. Revista de Teología y Humanidades que edita la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, dirigida por Francisco José Andrades Ledo. La publicación se inserta en la sección de Historia, en las páginas 227-267. Dejo un resumen del mismo y su conclusión. RESUMEN: La imagen sagrada crea cercanía y mediación. Expresa e impresiona. Más allá de una enseñanza, o de la dimensión estética, está ahí con un mensaje de presencia. Nos ayuda a la contemplación y a la oración meditativa. Porque el sentido de la vista nos enriquece y ayuda a levantar nuestro espíritu y alimentar nuestras actitudes de fe. Se ha dicho que una imagen es la oración hecha arte, siendo el Patrimonio Cultural propagador de posibilidades evangelizadoras. Por ello, la conservación y cuidado del patrimonio es un servicio que permite proteger las raíces religiosas, históricas y culturales que anuncia la Historia de la Salvación. Reflexiones que ponen su mirada en los templos focalizados en un territorio concreto de la iglesia diocesana de Mérida-Badajoz. Su patrimonio artístico, su historia, su belleza, escenificación y representación han de servir para acercar a los hombres, a los alejados y a los que han abandonado la fe en Dios y en su Iglesia. Este es nuestro propósito. Obras que ofrecen una oferta catequética, instrumentos evangelizadores concebidos en Arroyo de San Serván, La Garrovilla, Cordobilla de Lácara, Montijo, Lobón, Barbaño y Valdelacalzada.

CONCLUSIÓN. El arte cristiano ha sido siempre la Biblia en piedra, en madera, o en metal con la que el pueblo cristiano, que mayoritariamente no sabía leer o escribir, aprendía las verdades fundamentales de la fe. El arte religioso ha sido a lo largo de la historia de la Iglesia una vía privilegiada de pedagogía de la fe. Nuestros bienes culturales, en cualquiera de sus gamas, narran plásticamente la Historia de la Salvación, que ha sido su fuente de inspiración. La obra de arte acontece a ser un símbolo de mediación en el encuentro de Dios con el hombre. Porque Dios se ha revelado y comunicado a los hombres desde la creación, eligiendo a un pueblo a quien ha acompañado a lo largo de la historia. La pretensión de las obras estudiadas ha sido descubrir la expresión cultural de cada una de ellas y su conexión con el mensaje y el significado que los artistas del momento reflejaron.

Con estos presupuestos se estudian varios retablos, como el mayor de la parroquial de la Santa Cruz en Arroyo de San Serván que presenta en su iconografía la secuencia de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. El autor en su programa pictórico desea ayudar a una vivencia cristiana del Misterio Pascual.

Los retablos de las parroquias de la Asunción de Nuestra Señora en La Garrovilla y la de San Pedro en Cordobilla de Lácara ofrecen pinturas del artista contemporáneo Julián Campos Carrero. Ambos retablos concentran escenas marianas. Campos Carrero recibió la distinción de Pintor de la Virgen, Virginis Mariae Pictor, por el Papa Juan Pablo II, en 1991.

Tras los malos temporales ocurridos en diciembre de 1876, que afectaron al templo, la parroquia de Lobón entró en un programa de obras y reformas, incluyéndose la construcción en mampostería de un retablo y altar dedicado a San Antonio de Padua, imagen heredada del antiguo convento lobonero de franciscanos observantes de Santiago. En su peana se lee “Si quaeris miracula” (Si buscas milagros, mira), oración o responsorio en honor de San Antonio. Forma parte del Officium rhythmicum s. Antonii, que tiene su origen en 1233, dos años después de la muerte del santo paduano. Se canta cada martes en la basílica de San Antonio de Padua (Italia) y en muchas iglesias del mundo.

Barbaño y Valdelacalzada fueron creadas al amparo del Plan Badajoz, por medio del Instituto Nacional de Colonización, que defendió unos valores estéticos avanzados, con introducción de la abstracción, gracias a la dirección del Museo Nacional de Arte Contemporáneo. Muchos de los artistas colaboradores renovaron las artes plásticas; sus aportaciones forman parte de la vanguardia artística española de la segunda mitad del siglo XX.

En la parroquia de Barbaño dejó su quehacer pictórico Julián Pérez Muñoz, fechado en 1963. Lo hizo con dos escenas marianas: los Desposorios de María y la Sagrada Familia. Versión esta última con la que el pintor obtuvo en 1960 el Premio de la Fundación Rodríguez Acosta de Granada. El presbiterio de la parroquia de la Sagrada Familia de Valdelacalzada acoge un mural al temple hecho en 1951 por Justa Pagés, artista con presencia de su arte en Extremadura. Por proximidad en los templos de Novelda y Sagrajas, la autora ofrece una Adoración de los Pastores que portan ofrendas, en primer término y el Nacimiento de Cristo bajo una choza de madera y paja ocupando el segundo plano.

En cuanto a los retablos labrados bajo los dictados del Concilio de Trento y desparecidos se ofrecen dos ejemplos. El que presidía la ermita de Ntra. Señora de Barbaño, descrito en 1605. Y el retablo en la capilla de San Juan Bautista de la iglesia de San Pedro Apóstol de Montijo, fundada por el matrimonio Juan Pérez Gragera, el hidalgo, y su mujer, María Sánchez Gragera, llamada la rica. Retablo descrito en 1700.

El Santo Cristo del Pasmo que veneran las clarisas franciscanas en su convento de Montijo, es obra del borgoñés Juan de Juni, labrado a mediados del XVI, y procedente de un oratorio de Valladolid del IV conde Montijo. Contemplar esta portentosa figura de Cristo muerto en la Cruz es percibir admiración y asombro llevada hacia el extremo, ante la serenidad del crucificado: “Dios de Dios, luz de luz, de la misma naturaleza que el Padre… Yo confío en ti, Señor, tú eres mi Dios”. Juni reflejó en su obra la concepción de la gran escuela de escultura castellana, apostando por la creación de figuras clásicas, anatómicamente perfectas.

Blas Molner Zamora justifica su obra que se venera en la montijana iglesia de San Pedro Apóstol, en la figura sedente de la Madre de la Virgen María, que acoge a la niña en su regazo, descubriendo la escuela barroca sevillana que sabe armonizar el majestuoso realismo, potenciado por los volúmenes y con la delicadeza de la escena. Madre e Hija intercambian un cruce de miradas, desde la sencillez, invitando a la contemplación.

El hallazgo de la presencia del maestro del arte de la pintura, el hispalense Francisco Meneses Osorio, considerado el mejor heredero de la estética de Bartolomé Esteban Murillo, nos sorprendía a todos, sumándose así a la huella de artistas dejada en la ermita de Jesús Nazareno. Meneses Osorio escenifica, en 1698, la Aparición de la Virgen del Pilar al apóstol Santiago, quedando claro el quehacer evangelizador de éste junto con sus discípulos. Pero el pintor va más allá y se anticipa a la Bula Ineffabilis Deus del Papa Pío IX, 8/XII/1854, en la leyenda que deja en la filacteria que aparece en el ángulo superior derecho del lienzo.

En el Concilio Vaticano II la Iglesia se ha declarado amiga de las bellas artes, a las que ve relacionadas con la belleza divina; reconoce que los medios artísticos de comunicación social prestan una valiosa ayuda al género humano, y se preocupa de que el hombre conserve las facultades de contemplación, de intuición y de admiración que conducen a la sabiduría. La Iglesia es consciente de la importancia que los bienes culturales eclesiales tienen para la vida y misión de la comunidad cristiana, es conocedora de conservarlos e incrementarlos, para así legarlos a generaciones venideras, para que sigan siendo transmisores de la acción misionera, catequética y pastoral. En este sentido es justo destacar el Museo de la Catedral de Badajoz, que ha afrontado un proceso de renovación museológica y museográfica y ser en su labor tesoro de historia, arte y fe.

La Ley 2/1999 de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura (DOE núm. 59, 22/V/1999 y BOE núm. 139, 11/VI/1999), los acuerdos de colaboración entre la Junta de Extremadura y las Diócesis extremeñas de septiembre de 1989 (DOE núm. 78, 5/X/1989), junto a otros convenios con las Diputaciones Provinciales, entidades financieras y fundaciones, han ayudado a conocer, catalogar, salvar, conservar y restaurar el Patrimonio Histórico-Artístico de la Iglesia en tierras extremeñas. Que todo sea para enaltecer a Nuestro Señor Jesucristo, desde la gloria del Padre, en comunión con el Espíritu y en la edificación de su Iglesia.

FUENTE: https://www.facebook.com/manuel.garciacienfuegos

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