LAS CARANTOÑAS. FIESTA DE INTERÉS TURÍSTICO NACIONAL.

POR SILVESTRE DE LA CALLE GARCÍA, CRONISTA OFICIAL DE VILLA DE GUIJO DE SANTA BÁRBARA (CÁCERES).

Las Carantoñas.
Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Acehúche es una localidad de la provincia de Cáceres famosa por sus exquisitos quesos de cabra y por celebrar con motivo del día de San Sebastián una de las fiestas más curiosas de Extremadura y de España: LAS CARANTOÑAS.

Esta singularísima fiesta cuenta con la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional desde el año 2019.

Se trata de una fiesta antiquísima cuyo origen es totalmente desconocido como ocurre con otras fiestas similares, remontándose posiblemente siglos e incluso milenios.

Puede que estemos ante una manifestación festiva de pueblos primitivos de la zona que, con la llegada del Cristianismo tuvo que ser adaptada y reformada para no desaparecer en el olvido, asociándose a la festividad cristiana de San Sebastián.

Existen diversas leyendas sobre la presencia de las Carantoñas en la fiesta de San Sebastián.

Una de ellas, cuenta que el Santo fue martirizado en un bosque y que los animales salvajes en lugar de devorarlo, lo veneraron.

Otra cuenta que el Santo, tras ser torturado fue sentenciado a morir devorado por las fieras pero que estas, en lugar de comérselo le hacían caricias o carantoñas.

La fiesta tiene lugar el día 20 de enero, pero el día 19 tienen lugar una serie de preparativos.

Ese día, los mozos y amigos del mayordomo van al campo para recoger el romero que al día siguiente se repartirá en la puerta de la casa del mayordomo y en la plazuela de la iglesia con el objetivo de recordar el bosque en el que fue martirizado el Santo.

También este día la gente se congrega a un kilómetro del pueblo en dirección a la localidad de Portezuelo para esperar al tamborilero, participante imprescindible en las fiestas de los pueblos extremeños que con la flauta y el tamboril ameniza y alegra las jornadas festivas.

El tamborilero recorre los bares del pueblo, sirviendo su presencia como anuncio de la llegada de la fiesta.

Al día siguiente, a las 6 de la mañana, tiene lugar «La Alborá» durante la cual el tamborilero, acompañado por el mayordomo, recorre las calles de la localidad. El melodioso sonido de la flauta y el tamboril y el estruendo de los cohetes, despiertan a los acehucheños, cuyo corazón empieza a latir aceleradamente porque ha llegado por fin el día de la fiesta.

Hacia las 7:30 de la mañana, se da el tradicional desayuno consistente en las típicas migas, plato que no puede faltar en una jornada festiva extremeña.

A continuación se reparte el romero recogido el día anterior para alfombrar el suelo frente a iglesia y a la casa del mayordomo, donde después se detendrá el Santo durante la procesión.

Hecho esto, toda la gente se va a casa para vestirse: los hombres de Carantoñas y las mujeres con el traje de bayeta.

El traje de la Carantoña está formado por varias piezas de piel: dos piernas, dos brazos y el zamarrón que está formado a su vez por dos grandes pieles unidas por una correa.

Además de esto, el traje consta de una careta de cartón forrada de pieles que puede adornarse con colmillos de jabalí para darle un aspecto más «salvaje» y con pimientos secos.

Estos trajes se heredan de padres a hijos.

Tradicionalmente, las distintas piezas del traje se confeccionaban con pieles sin curtir de cabra, chivo, macho cabrío u oveja mientras que para las caretas se solían utilizar pieles de animales salvajes como lobos, zorros, ginetas, tejones o gatos monteses.

Hoy en día, todas las piezas del traje están confeccionadas con pieles curtidas compradas en el mercado siendo falsa la creencia de algunos de que proceden de animales sacrificados exclusivamente para tal fin.

Para vestirse, las Carantoñas necesitan ayuda de familiares y amigos pues las piezas del traje deben quedar bien sujetas para que no se caigan y a la vez del libertad de movimientos a la Carantoña.

Es un orgullo para los padres aceucheños que ya no se visten, poder entregar el traje a sus hijos y ayudarles a vestirse para la fiesta.

Se comienza el proceso de vestido colocando primero las piernas, luego los brazos y después el zamarrón. Por último, se coloca la máscara.

Todos estas piezas de piel dan como resultado el aspecto de una auténtica fiera sin tratar de recrear un animal en concreto.

Puede resultar extraño e incluso amenazante por decirlo de alguna manera para los forasteros, pero para los aceucheños es uno de los símbolos de su pueblo.

El traje de bayeta que llevan las mujeres, conocidas también como «regaoras», consta de medias de hilo, pololos o cancán, enaguas, falda, mandil, faldiquera, chambra y mantón, llevando el pelo recogido siempre en un moño que se adorna con flores.

La palabra bayeta hace referencia al tejido con el que se confeccionaban tradicionalmente las faldas del traje femenino, tratándose de un tejido ligero que facilitaba el movimiento para que las mujeres pudiesen realizar los trabajos cotidianos.

Como ocurre con las Carantoñas, los trajes de bayeta constan de distintas prendas que pueden presentar diversos diseños, dando un gran colorido a la fiesta.

Las mujeres llevan siempre el pelo recogido en un moño para poder bailar con facilidad y para que también se vea bien el artístico diseño del mantón. El moño se sujeta con las tradicionales horquillas doradas tan típicas en toda Extremadura.

Para adornar el moño, se prenden en él flores naturales.

Los mantones y pañuelos que llevan las mujeres son auténticas obras de arte que al igual que el resto de prendas del traje y las joyas utilizadas como adorno, pasan de madres a hijas como ocurre con el traje de las Carantoñas.

Contrasta grandemente el gran colorido del traje femenino con en el masculino de las Carantoñas que es de colores variables en función de las pieles empleadas pero de tonos más apagados.

Quizás esta sea la manera de expresar precisamente esa dualidad de la fiesta entre la parte primitiva y salvaje de aquellas fieras que en su día veneraron a San Sebastián y la parte civilizada de los que le rezan hoy en día.

Hacia las 11 de la mañana, junto a la casa del mayordomo se van congregando las Carantoñas y las mujeres con el traje de bayeta. Frente a la casa con el suelo alfombrado por el romero y al son del tamboril y la flauta, Carantoñas y mujeres bailan juntos.

A la entrada de la iglesia, esperan la salida del Santo y cuando éste sale, los «tiraores» lanzan disparos al aire a modo de salvas mientras las mujeres tiran confites, motivo por el que reciben el nombre de «regaoras».

Durante la procesión y ante la bellísima imagen de San Sebastián, las Carantoñas se van colocando por parejas y después de dar tres pasos hacia el frente, hacen la reverencia al Santo.

Las Carantoñas llevan en la mano una rama de olivo o «tárama» para ir barriendo la calle antes de que pase el Santo.

Mientras tanto las mujeres forman una fila a ambos lados de la calle cantando los himnos al Santo.

Todo el recorrido es amenizado por el tamborilero que toca la flauta y el tamboril.

La procesión se detiene al llegar a la casa del mayordomo.

Tradicionalmente, había únicamente un mayordomo el día 20 y otro el 21 pero actualmente son grupos de amigos o amigas los que asumen esta función. Ante una de las casas de los mayordomos, la procesión se detiene para que ante la imagen del Santo, el mayordomo o mayordoma recite la loa en nombre de todos los demás, agradeciendo los favores concedidos.

Sin lugar a dudas, para todos los aceucheños este es uno de los momentos más especiales de la fiesta y cuesta retener las lágrimas cuando se escucha la loa que, aunque pronunciada por una persona representa el sentir de todo un pueblo.

Sirva como ejemplo de esto la loa recitada en 2018 por Lucrecia Lorenzo Gómez:

 
¡En el nombre del Padre!
¡Glorioso San Sebastián! ¡Por fin!
¡Por fin! te tenemos delante
y podemos mirar de cerca tus benditos ojos.
Hoy, San Sebastián, laten especialmente 23 corazones
que ponen el alma en mi voz para que sea yo la encargada
de transmitirte sus sentimientos y emociones.
 
Somos un grupo de amigos
que unidos por por lazos de la amistad
tenemos la encomiable tarea de servirte,
algo con lo que todos hemos soñado
en algún momento de nuestras vidas.
 
¡Tú Santo bendito!
Has sido ejemplo de fortaleza y honradez.
Fuiste martirizado por defender aquello en lo que realmente creías.
Un acto de valentía
que desencadenó en el reconocimiento y la confianza
que Cristo depositó en ti.
 
¡SAN SEBASTIÁN!
Son tantas las cosas que tenemos que agradecerte
pues sabes que en cada uno de los momentos
en los que te hemos necesitado y hemos acudido a ti.
Tú has atendido nuestras súplicas.
 
¡Hoy estamos de fiesta y celebramos con júbilo este día!
Solo aquellos que han disfrutado de tu presencia
pueden imaginar lo que sentimos al verte aquí.
Un sentimiento que como aceucheños nos corre por las venas,
pues hemos vivido tu fiesta desde la niñez.
 
Todos hemos sido felices corriendo tras las varas de los cohetes
que ofrecen a tu fiesta una banda peculiar.
Hemos disfrutado jugando a ser Carantoñas
imitando a nuestros mayores.
 
Nos eriza el bello el sonido maravilloso 
del tamborilero en la alborá,
que da comienzo a tu fiesta
y hemos pasado horas gloriosas
memorizando cada palabra de tus himnos.
 
Hoy San Sebastián, ya no corremos detrás de las varas de los cohetes.
Vivimos todos esos momentos junto a nuestros pequeños,
por los que hoy queremos pedirte.
 
¡Vela, San Sebastián, por nuestros mayores y enfermos!
Acuérdate también de todos nuestros familiares y amigos difuntos.
Cuida de tu pueblo pues él sin ti no vive.
 
Nadie mejor que tú conoce,
como Acehúche late a un mismo compás.
 
Sólo tú sabes lo que sienten aquellos corazones
que te esperan agolpados a la puerta de la iglesia.
De manera ansiosa con un ¡VIVA SAN SEBASTIÁN!
que escapa de lo más profundo del alma.
 
Y aquellos que ataviados con sus mejores galas
te acompañan en procesión,
aportando la alegría que emana del colorido de su traje regional.
 
Corazones que cubiertos de pieles, llenos de promesas
y laten a ritmo acelerado, luciendo como estatuas, 
esperando nerviosos tu llegada
estremeciéndose con el ruido de salvas al cielo
que hacen honor a tu nombre en cada esquina.
 
San Sebastián, se me hace un nudo en la garganta al verte partir
pero nos quedará en el recuerdo haberte tenido tan cerca,
algo que nadie podrá borrar.
 
¡Ojalá! Cada 20 de enero salgan a recibirte
todas esas Carantoñas y Regaoras
y que en un balcón adornado
te reciba un mayordomo agradecido e ilusionado
para que todos podamos gritarte con fuerza
 
¡VIVA SAN SEBASTIÁN!

La procesión termina nuevamente en la iglesia donde tiene lugar la Santa Misa a la que cual no pueden asistir las Carantoñas, puesto que por llevar la cabeza cubierta y la cara tapada con la máscara, no pueden entrar en el templo.

Terminada la Misa, las Carantoñas acuden nuevamente a la plazuela situada frente a la iglesia, apareciendo en escena un nuevo personaje conocido como la VACA TORA.

Se trata de una Carantoña que sostiene sobre sus hombros un armazón de madera con dos grandes cuernos de vaca en la parte anterior, cubriéndose el resto de la estructura con una manta. Porta además un cencerro para anunciar su llegada.

Como si de una vaca brava se tratase, corre tras las carantoñas que huyen para no ser embestidas, terminando así la jornada festiva.

La aparición del personaje de la Vaca Tora es un elemento singular y que puede darnos pistas sobre la gran antigüedad de la fiesta, ya que las vacas tuvieron un componente sagrado para los pueblos prerromanos de la península Ibérica.

Antiguamente, tenía lugar la representación de una curiosa escena en la que participaban dos curiosos personajes: el GALÁN y la MADAMA. Estas dos carantoñas fingían aparearse y tras su unión nacía la CARANTOÑINA, Carantoña de menor talla que las demás y que era alimentada con unas papas por otra Carantoña.

Esta escena, que posiblemente tenga relación con un antiquísimo culto pagano a la fertilidad, fue prohibida por la Iglesia y dejó de representarse, si bien las papas se siguen repartiendo ahora ya a todos los asistentes.

Todo lo descrito, vuelve a repetirse el día 21 y al terminar los actos, concluye la fiesta hasta el año próximo, siendo esperada con gran ilusión por los vecinos del pueblo.

Para la organización de esta fiesta tan espectacular, es necesaria la colaboración de todo el pueblo: mayordomos, Carantoñas, Bayetas y la Cofradía presidida por Lourdes Porras Valle.

Gracias al esfuerzo de todos, se consigue que cada 20 de enero el corazón de los aceucheños vibre con motivo de la celebración de esta impresionante fiesta.

Haciendo gala de su hospitalidad, las mujeres acechucheñas elaboran dulces tradicionales para que sean degustados en el tradicional convite para vecinos y visitantes.

Mucho han luchado los acechucheños por conservar esta fiesta que ya fue declarada Fiesta de Interés de Turístico Regional en 1987 para con el paso del tiempo, como dijimos al comienzo del presente artículo recibir la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Desde niños, todos los vecinos de esta bella localidad cacereña viven esta fiesta con gran emoción soñando los niños con el día en el que podrán ser carantoñas para hacer la reverencia al glorioso San Sebastián y las niñas con el día en el que podrán vestirse de bayeta y cantar los himnos al Santo.

La continuidad de esta fiesta, está plenamente asegurada.

Pocos días quedan ya para la celebración de LAS CARANTOÑAS y en Acehúche ya todos esperan la llegada del gran día: niños y mayores, Carantoña y mujeres de bayeta.

Desde EL CUADERNO DE SILVESTRE animamos al lector a visitar este pueblo extremeño y a conocer su antiquísima fiesta, deseando un feliz día a todos los Acehucheños.

 

¡VIVA SAN SEBASTIÁN!

 

Agradecimientos:

– A Gonzalo Lorenzo Gómez, de Acechúche, por la información y las fotografías aportadas para la realización de este reportaje.

FUENTE Y FOTOS : https://elcuadernodesilvestre.blogspot.com/2023/01/las-carantonas-fiesta-de-interes.html

Sin Comentarios.

Responder

Mensaje