LAS AVES DE CORRAL

POR SILVESTRE DE LA CALLE GARCÍA, CRONISTA OFICIAL DE GUIJO DE SANTA BÁRBARA (CÁCERES)

 

Las aves de corral han tenido desde tiempo inmemorial una gran importancia para el ser humano hasta el punto de llegar a constituir la principal fuente de proteínas de origen animal de la población mundial al encontrarse extendidas por todo el planeta.

La avicultura o cría de aves, suele realizarse hoy en día de manera industrial en los países desarrollados pero en muchos lugares del mundo y en zonas rurales de los mencionados países, aún se siguen criando estas aves de manera tradicional.

Antes de nada, es preciso explicar el motivo por el que ciertas aves domésticas son denominadas popularmente como aves de corral.

En muchos lugares de España, las casas contaban con un recinto al aire libre rodeado por un muro y adosado a la vivienda, pudiendo encontrarse en la parte anterior, posterior o lateral la misma.

Desde el corral, en el que podía haber cobertizos abiertos pero cubiertos para guardar el carro, la leña y otros aperos de labranza, se accedía a la vivienda y a las demás dependencias relacionadas con la actividad agropecuaria: cuadras, pocilgas, gallineros…

Las aves domésticas permanecían durante el día sueltas en el corral donde podían picotear la hierba, escarbar en
la tierra para complementar su alimentación o para darse baños de tierra para desparasitarse. En ocasiones, se dejaba que saliesen a la calle si el corral no era muy amplio, de forma que así pudieran buscar alimento, pero por la noche regresaban a la seguridad del corral y de la casa.

Por la noche, las aves se refugiaban en la seguridad del gallinero que podía ser una dependencia exclusivamente dedicada a tal fin o utilizarse cualquier rincón disponible en la cuadra, en el horno e incluso en el interior de la vivienda bajo las escaleras. De esta forma, las aves estaban protegidas de las inclemencias meteorológicas y de los depredadores nocturnos.

El principal motivo por el que se tenían en el corral, se debía a que las aves solían ser cuidadas por las mujeres, quienes además tenían que dedicarse a la realización de las tareas domésticas y al cuidado de los niños y los ancianos, motivo por el cual teniendo las aves y otros pequeños animales como conejos, cerdos, corderos o terneros junto a la casa, les permitía atenderlos con gran facilidad y comodidad.

Se utiliza tradicionalmente el término Aves de corral para designar a aquellas aves destinadas a la producción de carne y/o huevos que se criaron siempre en los corrales familiares como la gallina, que sin lugar a dudas era la más importante de todas, el pavo común, el pato y la oca a las cuales suele añadirse frecuentemente la paloma.

Sin embargo, a estas aves «tradicionales» pueden añadirse muchas más, desde la pequeña codorniz al enorme avestruz siempre y cuando se críen como hemos dicho para la producción de carne y/o huevos. Veamos a continuación de manera más detallada cada una de las especies de aves de corral.

LA GALLINA.

La gallina doméstica es, con gran diferencia, el ave de corral más numerosa hasta el punto de ser el animal vertebrado más numeroso del mundo, duplicando la población humana.

Estas aves originarias de las selvas del sudeste asiático, donde aún viven en estado salvaje, llegaron a la península Ibérica durante el I Milenio antes de Cristo, convirtiéndose posteriormente en un ave sumamente popular por su gran productividad y facilidad de cría y mantenimiento.

Las gallinas proporcionan fundamentalmente huevos y carne aunque su estiércol es muy valioso como abono y pueden cumplir también una importante función para mantener limpia la tierra y eliminar todo tipo de pequeños animales. Ciertas razas tienen además una función claramente ornamental.

La producción de carne se centra tanto en los individuos jóvenes o pollos como en los adultos como la gallina y el gallo, sin olvidarnos del capón o gallo castrado y de la pularda o gallina adulta que aún no ha puesto huevos.

En cualquier caso, la carne de estas aves es exquisita y más aún cuando se crían de forma tradicional en corrales o sueltas en el campo.

La producción de carne se centra tanto en los individuos jóvenes o pollos como en los adultos como la gallina y el gallo, sin olvidarnos del capón o gallo castrado y de la pularda o gallina adulta que aún no ha puesto huevos. En cualquier caso, la carne de estas aves es exquisita y más aún cuando se crían de forma tradicional en corrales o sueltas en el campo.

En España contamos con numerosas razas de gallinas que podemos dividir en varios grupos como enanas, ligeras o mediterráneas y semipesadas o atlánticas. Las enanas son criadas con una finalidad más bien ornamental y para incubar huevos propios, de otras gallinas y de otras especies de aves pues son unas madres extraordinarias. Entre ellas encontramos a la Flor d´ametller.

Las ligeras o mediterráneas son gallinas extendidas por gran parte del territorio peninsular e insular pero fundamentalmente en el centro y sur. Se trata de gallinas destinadas fundamentalmente a la producción de huevos, sobresaliendo entre ellas la raza Castellana Negra. A este grupo pertenecen otras razas como la Utrerana, la Pintarazada, la Menorquina… Estas gallinas pueden poner entre 100 y 200 e incluso más huevos anuales dependiendo del manejo al que sean sometidas.

Las semipesadas o atlánticas se distribuyen fundamentalmente por el norte del país, estando dedicadas a la producción de carne y huevos. Sobresalen razas como la Galiña de Mos, la Pita Pinta Asturiana, la Cántabra, la Euskal Oiloa…

Aunque estas gallinas son buenas ponedoras, el objetivo principal de su cría es la producción excelentes pollos y capones.

Las gallinas fueron durante siglos fundamentales para la supervivencia de la gente humilde al proporcionarles huevos y carne, siendo utilizadas a menudo como moneda u objeto de intercambios comerciales y para el pago de impuestos así como para realizar regalos a familiares y amigos.

Hoy en día, sigue siendo muy habitual en los pueblos la cría de gallinas aunque cada vez es menos frecuente verlas corretear libres por las calles debido al peligro de los coches aunque el principal motivo por el que estas aves están desapareciendo de nuestros pueblos son las quejas de los vecinos por el mal olor y el estridente canto de los gallos….

EL PAVO.

Estas aves, conocidas inicialmente como gallinas de las Indias, gallipavos, gallos de papada…fueron traídas a Europa por los conquistadores españoles en el siglo XVI quienes las encontraron ya en estado doméstico en América Central. Descienden directamente del pavo salvaje que aún habita en América del norte.

Se destinan fundamentalmente a la producción de carne aunque ciertas razas son excelentes ponedoras llegando a poner hasta 150 huevos anuales que pueden destinarse al consumo humano aunque generalmente se destinan a la incubación.

La carne de pavo es cada vez más popular debido a su bajo nivel de grasa, al gran tamaño de estas aves y a la facilidad de crianza. Como ocurre con las gallinas, se aprecia mucho la carne de los individuos jóvenes siendo de especial calidad la de los pavos camperos y de corral. En España contamos con varias razas autóctonas como el Indiot Mallorquí, el Gall d´Indies Menorquí, el Pavo Oscense o el Pavo de la Dehesa entre otros.

EL PAVO REAL.

Bellísima ave emparentada con las gallinas, los pavos y faisanes que es conocida por el colorido plumaje de los machos que abren su «cola» (en realidad las plumas de la espalda) para cortejar a las hembras.

Fueron domesticados en la India, donde viven todavía en estado salvaje, llegando posiblemente a Europa tras las campañas de Alejandro Magno y convirtiéndose en un ave ornamental en palacios y jardines aunque para griegos y romanos constituyó un auténtico manjar, costumbre que se mantuvo también en las mesas ibéricas de los grandes señores hasta la introducción de los pavos comunes. Hoy en día, se trata fundamentalmente de aves ornamentales criadas en parques, grandes jardines y zoológicos aunque en ocasiones se los puede ver en corrales familiares entre las gallinas y los pavos comunes.

LA GALLINA DE GUINEA.

También denominada Pintada por su plumaje manchado, esta bonita y ruidosa ave, aunque emparentada con las gallinas, no pertenece a su mismo género.

Originaria de África subsahariana, donde aún viven en estado salvaje, fue criada ya por griegos y romanos quienes la conocían como Gallina de Numidia. Sin embargo, en época visigoda y sin que se conozca muy bien el motivo, desapareció de Europa, siendo reintroducida por los navegantes portugueses en el siglo XV.

Se cría por su exquisita carne pudiendo consumirse también sus huevos, poniendo de 80 a 120 huevos aunque con un esmerado manejo pueden poner hasta 180 huevos anuales.

LA CODORNIZ.

Pequeñas aves migratorias que viven en estado salvaje en Europa y Asia, siendo consideradas desde antiguo como aves de caza aunque actualmente se crían en granjas y en corrales familiares.

Pese a su pequeño tamaño, proporcionan una carne exquisita aunque su principal aptitud es la producción de huevos, llegando a poner la increíble cantidad de 500 huevos anuales en el caso de las hembras especializadas. Pese a su pequeño tamaño, proporcionan una carne exquisita aunque su principal aptitud es la producción de huevos, llegando a poner la increíble cantidad de 500 huevos anuales en el caso de las hembras especializadas.

LA PERDIZ.

Con el nombre de perdiz se designa a varias especies de Europa, norte de África y Asia aunque la más conocida entre nosotros es la perdiz roja, autóctona de la península Ibérica.

Siempre fueron aves muy apreciadas y abundantes en el campo por lo que no se criaban normalmente en los corrales familiares aunque muchos cazadores mantenían machos de perdiz para utilizarlos como reclamo de caza. En ocasiones, se cogían huevos de perdiz en el campo y se incubaban con gallinas, soltando luego los pollitos o manteniéndolos en jaulas para irlos consumiendo cuando creciesen.

Actualmente, la cría de perdices en granjas es muy habitual destinándolas fundamentalmente a la suelta para repoblaciones de espacios naturales o cotos de caza aunque ocasionalmente también se crían para la producción de carne pero raramente de huevos, pudiendo poner en cautividad de 40 a 60 huevos anuales con casos excepcionales de 100 huevos por ave y año.

EL FAISÁN.

Aves de origen asiático, donde habitan numerosas especies en estado salvaje, caracterizándose todas ellas por el bellísimo plumaje de los machos. El más conocido de los faisanes es el común, que fue traído a Europa por los romanos, habitando en estado salvaje en numerosos lugares y siendo considerado un ave de caza.

En ocasiones, el faisán común se cría en granjas para la producción de carne pero lo habitual es criarlo para realizar sueltas en cotos de caza. Pueden poner en cautividad de 50 a 70 huevos que, generalmente se destinan a la incubación aunque en épocas pasadas se consideraban un manjar.

Otras especies como el faisán dorado, el faisán plateado o el faisán de Lady Amherst, se crían como aves ornamentales en parques, jardines o en corrales particulares. Aunque no pueden considerarse plenamente aves de corral, nos ha parecido oportuno incluirlos aquí como curiosidad.

EL PATO.

Se trata de una de las aves domésticas más antiguas, teniendo una gran importancia para la producción de carne y huevos en China y el Sudeste Asiático en general así como en Europa Central y Occidental.

Desciende del ánade real que habita en estado salvaje en Europa y Asia y que es considerado un ave de caza. Los patos son aves acuáticas por lo que necesitan agua para mantenerse sanos aunque hay que proporcionarles también un lugar seco y confortable que les sirva como refugio y también para anidar.

Proporcionan una exquisita carne con más grasa que la de pollo pero que es cada vez más apreciada. Las patas son excelentes ponedoras existiendo razas especializadas como el Corredor Indio que pueden poner entre 200 y 250 huevos anuales o la Khaki Campbell que puede poner entre 300 y 350 huevos anuales.

En Asia existen multitud de razas y también en países como Francia pero en España sólo hay una raza descrita conocida como Annera mallorquina, muy similar al ánade real salvaje y es que los patos nunca lograron en España desplazar a las gallinas aunque en los años 40 y 50 del pasado siglo y debido a un problema de gripe aviar, se hicieron bastante populares.

Como curiosidad, podemos decir que una de las mayores promotoras de la cría de patos en España fue la religiosa carmelita Santa Maravillas de Jesús que en los años 50 recomendaba a las monjas de los conventos que fundaba, que criasen patas ponedoras.

EL PATO MUDO.

Anátida originaria de Sudamérica donde ya se criaba en estado doméstico en época precolombina y donde sigue habitando en estado salvaje. Aunque emparentado con los patos comunes, es una especie totalmente diferente. Se caracteriza por su mayor tamaño y por presentar carúnculas en la cara.

Su cría en Europa y concretamente en España es cada vez más popular, destinándose fundamentalmente a la producción de carne y de hígado de gran calidad, aunque las patas mudas también son buenas ponedoras y pueden poner hasta 185 huevos en dos ciclos de puesta (80-100 en el primero y 70-85 en el segundo tras tres meses de muda).

Pueden convivir con los patos comunes con los que se hibridan con facilidad, dando lugar a los denominados patos mulo o mula, así llamados por ser estériles aunque son muy apreciados para la producción de carne e hígado por su rápido crecimiento y fácil manejo, llegando a desplazar a las ocas en esta última producción.

LA OCA.

Ave doméstica muy antigua puesto que fue criada por egipcios, griegos y romanos. Desciende directamente del ánsar común, que habita en estado salvaje en Europa y que inverna en gran número en España.

Se trata de un ave de gran tamaño, rústica, resistente al frío y muy buena forrajeadora por lo que es el ave por excelencia en regiones frías como el centro y norte de Europa.

Se cría fundamentalmente para la producción de carne, hígado, huevos y plumón con el que se rellenan almohadas y edredones de gran valor. La carne de oca es realmente deliciosa y hasta la introducción del pavo común, fue el plato estrella en las mesas navideñas europeas.

El hígado de oca es el apreciadísimo foie, uno de los más exquisitos manjares que se conocen. Los huevos de oca son también muy apreciados, pudiendo poner estas aves entre 100 y 200 huevos al año.

La cría de ocas ha sido bastante popular en España aunque nunca ha llegado al nivel de las gallinas. Contamos con dos razas reconocidas: la Oca Empordanesa catalana, de pequeño tamaño y la Euskal Antzra de Euskadi que es de mayor tamaño y muy semejante a los ejemplares silvestres. No obstante, la cría de aves híbridas es mucho más frecuente en España.

LA OCA CHINA.

Similar a la oca común o verdadera aunque de porte más esbelto y con una protuberancia en el pico, es conocida también como ganso cisnal o ganso asiático si bien este nombre se suele reservar para las aves silvestres que viven en el sur de Siberia, norte de Mongolia, China y Corea.

Lleva criándose miles de años en China para la producción de carne y huevos aunque en Europa no fue conocida hasta el siglo XVIII y su cría en España es relativamente reciente aunque es cada vez más popular.

Proporciona carne de calidad y las hembras pueden poner de 40 a 100 huevos anuales en 1 ó 2 ciclos de puesta que suelen destinarse a la incubación pero que también pueden consumirse. Son unas aves muy llamativas, por lo que frecuentemente se crían como aves ornamentales siendo extremadamente ruidosas. Pueden convivir sin problemas con las ocas comunes, con las que se hibridan fácilmente.

EL AVESTRUZ, EL EMÚ Y EL ÑANDÚ.

Aves de gran tamaño y no voladoras que habitan aún en estado salvaje en África (Avestruz), Australia (Emú) y América del Sur (Ñandú) pero que desde los siglos XIX y XX se crían en granjas para la producción de carne, huevos, plumas…

Proporcionan una carne magra que cada vez es más apreciada y unos huevos de gran tamaño. También se aprovecha su cuero, sus plumas, su grasa…

En España, su cría es relativamente frecuente aunque por necesitar mucho espacio, suelen criarse en granjas especializadas aunque en ocasiones pueden verse en corrales familiares junto a gallinas, pavos, patos y otras especies de las descritas en este artículo.

LA PALOMA.

Estas aves que habitan en estado salvaje en diversas regiones del mundo de forma natural, introducidas por el hombre o escapadas de palomares como ocurre con las palomas cimarronas que invaden nuestras ciudades, han sido criadas y apreciadas desde antiguo.

Criadas por su carne, su estiércol y para utilizarlas como mensajeras, hoy en día se han convertido en aves principalmente ornamentales para participar en exposiciones y concursos de vuelo aunque siguen siendo aves destinadas a la producción de exquisita carne, existiendo razas especializadas para tal fin.

En España contamos con multitud de razas autóctonas descritas entre las que sobresale el Colom de Casta Grossa, una enorme paloma de aptitud cárnica aunque hoy se cría fundamentalmente con finalidad ornamental.

Las palomas son muy frecuentes en numerosos corrales donde conviven con otras aves.

A MODO DE EPÍLOGO.

Como podemos ver en este extenso artículo, en el que hemos intentado resumir bastante, la cría de aves de corral tuvo y tiene una gran importancia en España.

Pese a que son criadas a menudo de forma industrial en gran número y a que su carne y huevos pueden conseguirse en el mercado fácilmente, en el medio rural siguen criándose aves en corrales familiares para el autoabastecimiento de carne y huevos además de constituir una afición para muchas personas. Esperemos que no se pierda nunca esta bonita actividad en nuestros pueblos.

 

 

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