EL INTELECTUAL AMBULANTE • EL CATEDRÁTICO DE HISTORIA GABRIEL LLABRÉS EJERCIÓ COMO DOCENTE E INVESTIGADOR EN EL INSTITUTO GENERAL

POR FERNANDO JIMÉNEZ BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CÁCERES

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La vida de los decimonónicos profesores y catedráticos de instituto que pasaron gran parte de su vida laboral de ciudad en ciudad, es la vida de ciertos profesionales de la enseñanza que pasaron por Cáceres. Algunos aportaron poco, otros dejaron una huella significativa en el acontecer cultural de una ciudad que los acogía durante el corto periodo que el desempeño de su labor educativa les retenía en este lugar. Uno de esos casos fue el catedrático de historia Gabriel Llabrés, que ejerció como docente e investigador en el Instituto General Técnico de Cáceres desde 1899 a 1902.

Gabriel Llabrés i Quintana nació en Binisalem (Islas Baleares) en 1858 y falleció en Palma de Mallorca en 1928. Durante su vida profesional, de bibliotecario, archivero e historiador, recorrió diferentes ciudades aportando, a cada una de ellas, instrumentos para la difusión de su riqueza histórica y arqueológica.

Sus inicios profesionales se producen en Barcelona, donde había realizado parte de su formación académica. Llega a Cáceres en 1899 como catedrático de historia. Gabriel Llabrés fue un investigador de alma inquieta que estuvo presente en cuantas iniciativas culturales se produjeron en el Cáceres de cambio de siglo. Fue uno de los creadores de la Revista de Extremadura junto a intelectuales locales como Publio Hurtado, Vicente Paredes o el que sería su gran amigo, Juan Sanguino Michel.

SERIA EL fundador del denominado Museo Arqueológico del Instituto de Segunda Enseñanza, germen del posterior Museo Arqueológico Provincial. Fue fotógrafo, arqueólogo, docente e investigador. Considerado un hombre de su tiempo, un catedrático transeúnte que encarna el espíritu regeneracionista de la denominada Generación del 98.

GABRIEL LLABRES sería un activo fundador de sociedades arqueológicas y revistas de historia y arqueología desde las cuales tuvieron muchos estudiosos la oportunidad de publicar sus trabajos de investigación. Mantuvo relaciones profesionales con prestigiosos arqueólogos e intelectuales de su tiempo como José Ramón Mélida, Emilio Hübner o Miguel de Unamuno. Sería de los primeros docentes españoles en favorecer la difusión de la fotografía y su aplicación como técnica auxiliar de la historia y fue precursor de la historiografía académica española que abogaba por diferenciar entre los denominados «eruditos de campanario» y los historiadores formados en la universidad como especialistas en esa disciplina. Llabrés fue, ante todo, un intelectual ambulante que dejo su rastro personal en cuantas ciudades le acogieron como docente e investigador.

Fuente: http://www.elperiodicoextremadura.com/

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