EL DÍA QUE SE DESCUBRIERON LAS RELIQUIAS DE LOS SANTOS MÁRTIRES DE CÓRDOBA

LA TRADICIÓN CUENTA QUE EN LA BASÍLICA DE LOS TRES SANTOS REPOSAN LOS RESTOS DE LOS TRES MÁRTIRES, COMO RECUERDA ÁNGEL FERNÁNDEZ DUEÑAS, CRONISTA OFICIAL DE VILLAVICIOSA DE CÓRDOBA (CÓRDOBA)

Arca de plata que guarda las reliquias de los Santos Mártires de Córdoba

Entre los años 852 y 886, Mohamed I sucedió a su padre como emir independiente de al-Ándalus, miembro perteneciente a la dinastía árabe de los Omeya. Durante su gobierno, aunque también ya en el mandato de su antecesor, Abd al-Rahmán II, un nutrido grupo de cristianos mozárabes fueron condenados a muerte por profesar la fe en Cristo, pasando a los anales de la Historia como los Santos Mártires de Córdoba.

Estos sucesos se conocen gracias a una única fuente, la hagiografía de San Eulogio de Córdoba, uno de los últimos ejecutados, el cual registró la ejecución de cuarenta y ocho cristianos que desafiaron la ley islámica, que en su mayoría hicieron declaraciones públicas de rechazo al islam y de proclamación de fe cristiana.

Los documentos recogen medio centenar de ejecuciones entre los años 850 y 859, 38 hombres y 10 mujeres. Veintidós eran naturales de la ciudad de Córdoba, cuatro de la provincia, seis de la diócesis de Sevilla, seis de la de Granada y uno de los siguientes lugares: Martos, Badajoz, Toledo, Alcalá de Henares, Portugal, Palestina y Siria, de uno se debate el lugar de origen (Álava o Septimania) y no consta el origen de cuatro de ellos.

La mayoría eran clérigos de distinto tipo, sobre todo monjes, pero también diáconos y sacerdotes. Además, se han identificado cuatro conversos que provenían de familias musulmanas. Todos, salvo Sancho y Argimiro, fueron decapitados.

La tradición cristiana marca que en la Basílica de los Tres Santos de Córdoba fueron sepultados los cuerpos de estos mártires, y más concretamente los titulares de dicho templo -Fausto, Januario y Marcial-.

A pesar de los estudios a lo largo de los siglos, sin que ninguna diera algún resultado alguno. Ya en 1575 se llevaron a cabo grandes obras en la Iglesia de San Pedro, en cuyo lugar estuvo la mencionada Basílica de los Santos Mártires.

En el arco lateral del lado de la epístola -según otras fuentes al pie de la torre- se encontró un sepulcro, el día 26 de noviembre, construido de piedra labrada y con unas tres varas de largo, tres cuartas de ancho, una y media de alto. Su interior contenía unos quince cráneos y una gran cantidad de huesos sueltos.

Avisado el obispo Fray Bernardo de Fresneda del hallazgo, recordó el marmolillo encontrado siglos atrás y se vio que ajustaba al agujero de la tapa del sepulcro. Tras su limpieza, pudo verse la siguiente inscripción, más otras que no pudieron identificarse por estar en mal estado de conservación: “Sanctorum. Martirum. Xpti. Jesu Fausti et Martiais Aciscli. Zoili”.

El obispo dispuso entonces recoger todos los restos óseos, depositándolos en un arca de tres llaves custodiada en la Capilla de Santa Lucía. Aunque los restos de los santos corrieron distinta suerte, 28 de ellos pudieron ser recuperados. Los restos de San Eulogio fueron trasladados a la Catedral de Oviedo.

La fecha permaneció en la mentalidad del pueblo cordobés durante siglos a través de un solemne desfile procesional de los miembros del cabildo eclesiástico y municipal, que, partiendo la Catedral, se dirigían a la Iglesia de San Pedro con objeto de celebrar y recordar el suceso de la invención de las reliquias de los Santos Mártires de Córdoba.

La costumbre de asistir a la ceremonia en recuerdo de los mártires por parte de miembros del cabildo eclesiástico y autoridades municipales estuvo vigente hasta finales de la década de 1970.

Actualmente, las reliquias de los Santos Mártires de Córdoba reposan en una urna de plata del siglo XVIII, expuesta a veneración de los fieles en la Capilla del Sagrario de la Basílica de San Pedro, recibiendo culto como titulares de la Hermandad de la Misericordia.

Según la investigación llevada a cabo entre 1997 y 1998 por los doctores Ángel Fernández Dueñas y Felipe Toledo, en la urna hay restos humanos de dos épocas distanciadas por varios siglos, que podrían corresponder al tiempo transcurrido entre las persecuciones romana y califal. Además, a los mártires cristianos de los siglo IV y IX, se unen los cristianos que perecieron en la Guerra Civil Española.

De estos últimos no hay por el momento restos materiales en la reliquia de San Pedro, pero se han integrado como Mártires de Córdoba entre los titulares de la cofradía del Miércoles Santo. Fernando del Marco.

Fuente: https://www.gentedepaz.es/el-dia-que-se-descubrieron-las-reliquias-de-los-santos-martires-de-cordoba/

 

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