CASTILLO DE LOCUBÍN SEGÚN EL DICCIONARIO DE PASCUAL MADOZ

POR MARÍA TERESA MURCIA CANO, CRONISTA OFICIAL DE FRAILES (JAÉN)

Hemos querido dar a conocer la descripción que se hace de Castillo de Locubín a mediados del siglo XIX, en la obra de Pascual Madoz que lleva por título “Dicionario geográfico – estadístico histórico de España y sus posesiones de Ultramar”. Nos parece interesante porque se hace una descripción de como se encontraba Castillo a mediados del siglo XIX y es útil para los investigadores y curiosos de la historia de la $localidad, pues se trata de uno de los documentos más consultados para historiar la decimonónica centuria. El diccionario editado por Pascual Madoz en 16 gruesos volúmenes (Madrid, 1845-1850), ocupó un importante papel en el proceso de modernización de las estructuras del Estado en la España del siglo XIX.

Pascual Madoz nació en Pamplona el 17 de mayo de 1806, hijo de una familia humilde y pobre. Recibió su primera educación con los escolapios en Barbastro y estudió Derecho en la Universidad de Zaragoza. Activo y decidido liberal desde su juventud combatió por el triunfo de la libertad como soldado y como hombre de parlamento: ya en 1823 tomó el fusil para defenderla y hubo de pelear en Zaragoza y en el castillo de Monzón, donde lo franceses le tuvieron como prisionero durante algún tiempo.

Durante su forzosa emigración de 1830 a 1832, se dedicó en París y en Tours al estudio de la geografía y de la estadística. Pudo volver a España tras la amnistía decretada por María Cristina, fijando su residencia en Barcelona, donde, a principios de 1833, ya estaba al frente de las oficinas del Diccionario geográfico universal (Barcelona 1829-1834) que en aquella ciudad se publicaba, y del que se hizo cargo a partir de la letra R. Hasta 1834 no recibió el título de licenciado en Derecho, y ese mismo año, el 4 de junio de 1834, ya difundía su plan de un Diccionario geográfico de España que lograría ver culminado en 1850. El primer volumen se publicó en Madrid en 1845 y el volumen 16 en 1850. Conviene resaltar que Madoz, para poder culminar obras tan ambiciosas, tuvo que asumir el papel tanto de editor literario como de impresor, organizando imprenta propia. Le sorprendió la muerte, el 13 de diciembre de 1870. Por las investigaciones que hemos hecho sobre sí Madoz estuvo en la comarca para comprobar lo que reflejaba su obra, no hemos podido encontrar datos que certifiquen su presencia en esta tierra.

En la voz Castillo de Locubín podemos leer: Situado en el declive de una colina, a la falda norte de la sierra de la Acamuña, con exposición al oeste, único lado por el que no la dominan altos cerros: resguardada de casi todos los vientos. Su clima es cálido; y aunque el mucho arbolado de sus inmediaciones favorece considerablemente la salubridad, con todo, son endémicas las fiebres intermitentes que atacan con frecuencia las atáxicas.

Tiene 513 casas de dos pisos, y algunas de 3, en 24 calles angostas, pendientes, mal empedradas, tortuosas e incómodas, y 99 diseminadas por el término; una plaza en la parte superior del pueblo; inmediato a la iglesia el mercado que es el punto que más se frecuenta; un hospital fundado por el capitán Martín de Artiaga en 1586 al que esta aneja la Casa Cuna y un cotarro o alberguería para pobres transeúntes, … posito … una escuela de primera enseñanza para niños … y otra de niñas. Casa municipal arrendada; un edificio particular destinado a cárcel. En el lado oeste de la plaza algunos restos de fortaleza árabe, a la que dan el nombre de Villeta.

3 fuentes llamadas del Cantón, Galanes y de la plaza, abundantes de buenas aguas, pozos en muchas casas y en algunas de estas fuentes.

La iglesia parroquial (san Pedro Apóstol) situada en una pendiente bastante rápida, en el centro del pueblo, sumamente húmeda, pues las calles que pasan tras la capilla mayor están al nivel del tejado de ésta; bastante capaz y toda de piedra cantería labrada, con una portada corintia en la entrada principal, adornada de columnas estriadas y demás labores del orden: entre sus pinturas se distingue un san Pedro colocado sobre el cancel de la puerta principal; el coro es bajo con sillería de madera tallada, de algún mérito y la torre tiene reloj. Se cree que la fundación de esta iglesia es del siglo XIV…

Hubo un convento de Capuchinos a unas 600 varas al oeste de la población de sencilla arquitectura, con una bonita iglesia, claustro, atrio…

A las inmediaciones de la villa se hallan 5 ermitas, dedicadas a Jesús Nazareno, Nuestra Señora de Belén, Jesús y María, San Antonio Abad y el Santo Sepulcro, todas pequeñas sin mérito arquitectónico. En la de Jesús Nazareno se venera en un camarín sobrecargado de adornos platerescos, la efigie del titular, que aunque algo exagerada, es de bastante mérito artístico y objeto de gran devoción de los vecinos. Inmediato a la de san Antonio Abad, se encuentra el cementerio bien situado y capaz…

Produce: trigo, aceite, vino, cebada, habas, garbanzos, escaña, y demás granos menudos, habichuelas, maíz, legumbres, hortalizas y frutas, si no superiores, al menos muy abundantes, y algún lino o cáñamo; ganado lanar, cabrío, vacuno y mular y asnal para la labor; caza de conejos, liebres y perdices y algún lobo y zorra. Sobran cereales que se exportan a Granada y Málaga, consumiéndose la mayor parte de las frutas y legumbres en Alcalá la Real o aldeas de su término y aún algunas en Martos. El cuantioso sobrante de aceite se lleva a Alcalá y Málaga; el escaso del ganado lanar y cabrío a Granada, Jaén y otros puntos, el del vacuno a Alcalá regularmente, y a esta ciudad y Bujalance la lana.

Hay canteras de piedras de molino, una de jaspe encarnado, con veta blanca, de muy buena calidad, en la cima de la Coronilla, otra de jaspe negro, con la misma veta, también muy bueno en el sitio de los Rasillos, y muchas de yeso y piedra de cal diseminadas por el término.

Industria y comercio: Los habitantes se dedican principalmente a la agricultura y horticultura. Además de los cuatro molinos harineros, se encuentran 7 aceiteros dentro del pueblo y 3 en el campo… Se importa todo genero de tejidos de lana, algodón y lino, excepto algunos tejidos bastos de lino y cáñamo y algunos de lana que para su uso y consumo de sus familias tejen algunas mujeres en unos 40 telares.

Se da el nombre de feria a algunas tiendecillas de dulces que se presentan a forasteros el día 8 de septiembre, y alguna otra de muñecos de barro.

Hace por armas la villa de Castillo de Locubín en escudo plateado 8 castillos, y 8 leones, en medio un escudo con una llave. Y por orla lo siguiente: El Castillo de las Cuevas, hoy llamado Locubín conquistado por el rey D. Alonso XI, defensa de los reinos de Castilla y León.

¡Cuanto ha cambiado Castillo!, ahora se nos abre al nuevo milenio preparándose para competir. No ha pasado de largo el auge económico en Castillo, su polígono industrial mejora la ya tradicional economía agrícola, y a nivel educativo un Instituto de Secundaria que permite a los estudiantes no desplazarse de su ciudad hasta el bachillerato. Y la feria, de las “tiendecillas” hemos pasado a un recinto ferial con casetas de varios ambientes y atracciones en las que festejar unos días de asueto y reencuentro. Estamos seguros que de haber visitado Castillo de Locubín Madoz, hubiese hablado de su “Manta Castillera”, de sus extraordinarias cerezas, y de la amabilidad y cortesía de los castilleros que hacen que el foráneo se sienta en su casa.

Fuente: https://mteresamurcia.com/

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