LOS CRONISTAS LOCALES BASE PARA LA HISTORIA PROVINCIAL
Mar 09 2021

POR MARÍA JOSÉ SÁNCHEZ LOZANO, CRONISTA OFICIAL DE TORRES (JAÉN)

La Cronista Oficial en un momento de su exposición

En estos encuentros sobre el día de la provincia, que hoy se inauguran, mi aportación está centrada en la labor de los cronistas locales en la historia provincial.

Comienzo diciendo, sin ninguna autocomplacencia que es esencial para conocer y realizar la historia de la provincia. Y para llegar a esa afirmación es preceptivo introducirnos en su labor.

En primer lugar, voy a hablar de la figura jurídica del cronista. Del privilegio de ser cronista oficial, si es que lo es.

El cargo se obtiene gracias a la concesión y reconocimiento de cada corporación municipal; el ayuntamiento en pleno lo otorga con carácter honorífico y vitalicio a la persona que por sus cualidades académicas resulte ser la más idónea.

Son méritos primordiales para el nombramiento todos aquellos estrechamente relacionados con la realización de trabajos de investigación histórica u otros tipos de actuaciones dirigidas a preservar el patrimonio histórico, arqueológico, cultural, artístico y etnográfico de la localidad.

Cartel del encuentro

En cuanto al perfil del cronista, he de decir, que en la década de los 80 cuando fui nombrada para este cargo, desafortunadamente era la única mujer cronista de Andalucía, sin embargo, ahora me enorgullece comprobar como el tradicional perfil exclusivamente masculino, se ha ido desdibujando y va incorporando la voz y el criterio femenino.

Qué mejor muestra el hecho que en esta mesa estemos tres cronistas oficiales y dos seamos mujeres.

Pero he de dejar claro que su incorporación es muy lenta. Un dato: de 70 cronistas nombrados en nuestra provincia, solo seis somos mujeres.

Profesionalmente el colectivo es muy heterogéneo. La gran mayoría la integran los que están dedicados a la docencia en niveles de primaria, secundaria, bachillerato y universidad, también hay arqueólogos, periodistas, archiveros, y profesiones muy diversas.

Pero es común a todos contar con un amplio currículum de trabajo y dedicación a la recuperación del patrimonio de su municipio en cualquiera de sus acepciones. Como conocedor del patrimonio de su pueblo -que obviamente no domina en su totalidad-, el cronista tiene mucho que decir.

En relación con el municipio se convierte en su dinamizador cultural, organizando visitas guiadas, ciclos de conferencias, mesas redondas, jornadas culturales y otras relacionadas directamente con la promoción turística.

En el desarrollo de sus competencias se convierte en un asesor de los ayuntamientos, en cuestiones que estén relacionadas con la defensa del patrimonio cultural ya sea este material o inmaterial.

En cuanto a la conservación de tradiciones se procura realizar una labor de concienciación entre la población, pero abandonando la nostalgia, para poder afrontar así lo que realmente constituyen. Un ejemplo podía estar definido por el respeto al patrimonio singular que representa la arquitectura rural, a veces sin ningún valor artístico, como podrían ser los cortijos, pero que, con su conservación, la continuidad generacional de los modos de vida está asegurada.

Otro tanto podría decirse de la recuperación de cofradías, bandas de música, o tradiciones artesanales que, al tener conocimiento la comunidad de su arraigo histórico, gracias a la labor del cronista, han estimulado su rescate.

La circunstancia del cronista de vivir en el pueblo, si bien no en todos los casos, le proporciona una mayor facilidad de acceso a las fuentes, dada la cercanía al archivo municipal y parroquial, caso de que este último no haya sido trasladado al archivo diocesano. Lo que no significa que sea su única fuente. Ahí están sus trabajos publicados llenos de notas de todos los archivos españoles. Pero casi siempre su primer contacto con las fuentes primarias suele ser en el histórico municipal de su localidad

Este primer acercamiento solía ser caótico. Bien es verdad que, ya hace algunos años, la situación de los archivos municipales ha mejorado ostensiblemente.

Por mi propia experiencia sé lo que es enfrentarse no solo al desorden de los documentos amontonados, sino también al lugar donde se encontraban con unas condiciones muy poco o nada apropiadas para su conservación.

Pues bien, en este sentido no son pocos los cronistas que hemos ordenado e inventariado los documentos de nuestros archivos municipales, al mismo tiempo que en su día hicimos consciente a la corporación municipal de la importancia de custodiar los documentos en debida forma, asignándole un lugar adecuado para su conservación.

Continúo leyendo una frase del que fuera catedrático de derecho de la universidad de Sevilla y cronista oficial de Cazorla, Lorenzo Polaino Ortega. Sobre la misión del cronista, por los años sesenta, decía: “estos abnegados y modestos cronistas de pueblo que día tras día, sin remuneraciones económicas personales, sin presupuestos para publicar el fruto de sus investigaciones, sin equipos de colaboradores que le ayuden en sus trabajos, modesta, apartada, silenciosamente, siguen laborando en sus tareas investigadoras con una constancia sobrehumana no siempre bien reconocida, a veces con un ambiente indiferente, si no hostil, pero siempre con un amor a su tierra y sin más satisfacciones que la de haber servido hasta donde alcanzaban sus conocimientos y fuerzas individuales a los intereses y las glorias de su patria chica”.

Esta frase define muy bien el escaso o nulo reconocimiento del cronista, así como la falta de aportaciones económicas para sus publicaciones. Cuestiones por otro lado ya pretéritas y superadas desde 1989 debido a la creación de la Asociación Provincial de Cronistas Oficiales Reino de Jaén.

Desde un principio la Diputación Provincial creyó en nuestra labor y nos apoyó. Gracias a esta Institución y a su constante vocación municipalista, los cronistas, que duda cabe, nos hicimos más visibles.

Al año siguiente de su fundación pudimos celebrar el primer congreso de Cronistas, siempre con el patrocinio de la Diputación. Desde entonces, y con periodicidad bianual, se han llevado a cabo quince congresos con sus correspondientes actas publicadas.

En su día, como era preceptivo, nos subimos al carro de las tecnologías, con lo que se generaron nuevas habilidades y capacidades. Creamos nuestra propia página Web, así como una revista digital que lleva por título: Crónica digital de la investigación local de la provincia de Jaén.

En 2010, se realizó un convenio marco de colaboración entre la Universidad de Jaén y nuestra Asociación. En el marco de este convenio nuestro inmediato objetivo es convocar un concurso de Jóvenes Investigadores, para trabajos de Fin de Grado y/o fin de Doctorado en Humanidades.

Recientemente, un nuevo convenio, en esta ocasión con la Diputación Provincial, nos abría nuevos horizontes. Esta entidad, entiende, que para la consecución de nuestros objetivos es necesaria la colaboración económica. De modo que, esta aportación económica se tradujo en que, a partir de entonces, contamos con nuestra propia sede y se han podido impulsar actividades que nos permiten difundir el conocimiento de nuestros pueblos de una manera más eficiente.

Al hilo de estas cuestiones la labor del cronista no tendría ningún sentido si los resultados obtenidos en su investigación no se divulgan, no se transponen a la sociedad que, al fin y al cabo, es la principal destinataria de su trabajo.

Y es que, la publicación de los trabajos consuma la investigación, no en vano la divulgación es uno de sus objetivos. Ahora sabemos que lo que no está en Internet no existe. Sin ir tan lejos, desde luego, podemos afirmar que investigación que no se publica no existe.

Las actas de los congresos cumplen esa función. Es una concreción del apoyo mencionado. Hablar de ellas es hablar de la historia provincial.

En más de 300 artículos los cronistas de la provincia, en un proceso metódico, abordado con rigor histórico y autoexigencia, intentan solucionar problemáticas históricas en una búsqueda constante de fuentes que ha de analizar e interpretar. Siempre conscientes de que en el rigor con que son tratadas esas fuentes está el peso de la credibilidad en cuanto historial local.

El campo de investigación es muy amplio. Así podemos encontrar los temas más diversos y variados que van desde monográficos centrados en efemérides como el V centenario del Descubrimiento de América, los Bicentenarios de la Diputación y de la Constitución de Cádiz, la crisis del 98, las Navas de Tolosa, las Nuevas Poblaciones, hasta otros en los que se estudia el deterioro del patrimonio histórico-artístico, estudios de género, religiosidad popular, demografía, enseñanza, gastronomía, desamortización, arte, folklore, personajes, instituciones representativas y un largo etc. Temas todos abordados desde el ámbito provincial.

De esta forma, la localidad en sí misma se convierte en su línea de investigación en sentido vertical -que, en muchas ocasiones, obviamente, se complementa con otras que nada tienen que ver con la localidad de la que es cronista-, pero hoy estamos centrados en la labor exclusivamente enfocada en su pueblo porque es, en definitiva, lo que nos permite valorar la importancia de sus investigaciones en la construcción de la historia de la provincia.

Pues bien, como decía, esa investigación en vertical, cuyo objetivo es la localidad, se desarrolla en horizontal para ofrecernos un amplio abanico de temáticas cuyo denominador común, repito, es la localidad.

No voy a entrar en la cuestión ya felizmente superada de la importancia de la historia local, asunto que por otra parte no atañe en exclusividad a los cronistas, porque mi objetivo es advertir, como ya he señalado, la relevancia de sus trabajos a la hora de construir la historia provincial.

En cuyo caso poco nos interesa entrar en análisis que nos lleven, por ejemplo, al empleo de herramientas, como la narración, utilizada como vehículo para dar a conocer los resultados de nuestras investigaciones, tesis defendida por Lawrence Stone.

Porque, desde luego, lo que sí representan los trabajos publicados en las actas de los congresos es una base sólida para la historiografía provincial. Son lo que podríamos llamar un compendio de estudios sobre la provincia puesto al servicio del investigador, que puede suponer un mapa que nos orienta sobre el inicio de otras investigaciones y nos invita a reflexionar sobre nuestra historia provincial.

Y termino como empecé, aludiendo a la no autocomplacencia que debe presidir nuestro trabajo. Vargas Llosa, refiriéndose a la escritura creativa dice “que deposita en nosotros una insatisfacción permanente frente al mundo tal como es”.

Frase que yo transpongo a la historia porque pienso que, cuando la escribimos, es esa insatisfacción permanente la que nos permite superarnos y acercarnos al rigor científico con que hemos de repensar la historia de la provincia de Jaén.

 

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