EL SILLÓN DE LA REINA

POR POR MARÍA TERESA MURCIA CANO, CRONISTA OFICIAL DE FRAILES (JAÉN).

Los Barrancos

Llega la primavera, y el cuerpo pide salir al campo, ponerse las zapatillas, el chándal y tomar la senda con el fin de descubrir recónditos paisajes, tomar el sol y el aire fresco e intentar dejar atrás el encierro y las ásperas noticias que los medios de información nos traen a diario, después de este año de pandemia. En Frailes se esta apostando por poner en valor una serie de rutas de senderismo que hacen las delicias del caminante. Y se creó la Ruta de los Barrancos, vieja colada por donde en otros tiempos transitaban los ganados, pero esta Ruta tiene una particularidad y es un desvío con sorpresa.

Si el senderista decide hacer un pequeño, pero sugerente, cambio en su ruta que le lleva a Los Barrancos, le prometemos un descubrimiento prodigioso. Los sentidos del oído, olfato y la vista cobran especial protagonismo en este desconcertante desvío.

Partimos del abrevadero de La Presilla y dejamos el arroyo de Los Barrancos a la izquierda, lo cruzamos y continuamos arroyo arriba, pero caminando junto a él, a nuestra derecha. En la margen comienza un inmenso repertorio de plantas de ribera, como zarzas, juncos, los sempiternos nogales y algún que otro granado. Al frente el Cerro del Esparto, que en otro tiempo proporcionó la fibra esencial para entretejer cestos y otros enseres esenciales para los labriegos. En sus faldas, una antigua noria, hoy ya sin sus cangilones, que recogía el agua de la Mina para regar los campos. Nuevamente cruzamos el Arroyo de los Barrancos y pasamos entre almendros hasta que giramos a la izquierda y, por un simulado túnel de maleza, descendemos por unas escaleras excavadas en el ribazo y se nos descubre el Sillón de la Reina.

El agua, en un paciente trabajo de siglos, ha esculpido una oquedad en donde tienen su trono las jóvenes ‘encantás’ que recorren los ríos y los puentes de Frailes. En sus pozas, los muchachos se bañan para refrescarse durante la canícula. En este remanso de paz, disfrutará el senderista de la sinfonía de ruidos de la naturaleza.

Volverá sobre sus pasos hasta alcanzar nuevamente el sendero de Los Barrancos y continuar su ruta. En verdad, este pequeño sendero te lleva a descubrir la recóndita belleza de lo natural. Ah, y las fotos son de nuestro párroco Miguel Ángel Soto.

FUENTE: http://cronistafrailes.es/el-sillon-de-la-reina

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