POR JUAN CUÉLLAR LÁZARO, CRONISTA OFICIAL DE FUENTIDUEÑA Y FUENTEPIÑEL (SEGOVIA).
“Por la Virgen de agosto, el calor hace el mosto”; “Lo que agosto madura, septiembre lo asegura”. Las uvas van pintando ya estos días y los estorninos, tordos y demás pájaros uveros lo saben y se dejan caer con aviesas intenciones sobre los escasos majuelos del término, cebándose con los racimos hasta dejarlos mondos y lirondos. Y más este año que la cosecha viene bastante buena.
Una de las formas de defenderse contra ellos es cubrir las cepas con mallas, una actividad algo laboriosa pero bastante efectiva. Como refuerzo se puede recurrir a instalar los clásicos espantapájaros, que surten efecto los primeros días pero a los que se suelen acostumbrar y, como decimos por aquí, los pájaros acaban anidando en sus bolsillos. Más difícil es defenderse de las avispas.
Nosotros hemos cumplido con estas recomendaciones y esperemos que en los primeros días de otoño podamos realizar el noble oficio de la vendimia y elaborar algunas cántaras de estos ancestrales caldos hoy pertenecientes a la denominación de origen Comarca de Valtiendas. Estáis todos invitados a la cata cuando llegue el momento.
¡Buen día!
