EN EL CENTENARIO DEL HOMENAJE A SELGAS

POR JOSÉ ANTONIO MELGARES GUERRERO, CRONISTA OFICIAL DE LA REGIÓN DE MURCIA Y DE CARAVACA (MURCIA)

Busto dedicado a Selgas realizado por José Planes, en el jardín de Floridablanca de Murcia. / JAVIER CARRIÓN/ AGM

Durante los primeros días de junio de 1922, la Murcia de nuestros abuelos rindió homenaje de cariño y respeto al poeta José Selgas Carrasco, quien había nacido en la capital de la Región en 1822 y, habiéndose granjeado la fama que le acompañó toda su vida, fue periodista, escritor, poeta, político y académico numerario de la Real Academia Española de la Lengua. De familia humilde y huérfano muy pronto, hubo de abandonar sus estudios en el Seminario de S. Fulgencio, marchando a Madrid donde trabajó como funcionario y fue protegido por el conde de S. Luis y el académico Aureliano Fernández Guerra, de cuya mano entró a formar parte de la RAE en 1874. A juicio del profesor Juan Barceló, con Arnao y Federico Balart, formaron el trío más representativo de la literatura murciana del siglo XIX.

Al cumplirse el centenario de su nacimiento, en 1922, una comisión que presidió y dinamizó el diputado a Cortes Emilio Díez de Revenga, se propuso restaurar su recuerdo humano y literario en Murcia, trayendo sus restos mortales desde la Sacramental de S. Lorenzo de Madrid, donde fue inhumado su cadáver el 5 de septiembre de 1882, a la Catedral de Murcia y capilla del beato Andrés Ibernón, frente a la sepultura de Saavedra Fajardo, donde se encuentra desde entonces. Organizaron unas fiestas entre fúnebres y festivas, se le dedicó un busto en bronce, que se colocó en el parque de Ruiz Hidalgo (cerca del que se dedicó, en piedra, en septiembre anterior al poeta Frutos Baeza, ambos de José Planes), y en su honor se estrenó el ‘Himno a Murcia’ con letra del periodista y director del diario ‘El Liberal’, y música del compositor Emilio Ramírez.

El pistoletazo de salida al homenaje del que ahora se cumple un siglo, lo dio el ya citado Díez de Revenga, en marzo de 1921, cuando pidió a los poetas locales que no dejaran pasar por alto el centenario del nacimiento de aquel, en 1822. El 1 de enero siguiente ya se contaba con la autorización para la exhumación y traslado de los restos de Selgas a Murcia, lo que se produjo, por ferrocarril y «en lujoso féretro», el 3 de junio; trasladándose posteriormente a la iglesia del Carmen desde donde, al día siguiente, lo fue hasta la Catedral en un multitudinario cortejo al que asistieron representaciones de toda la sociedad regional, bajo una incesante lluvia de flores que continuamente cayeron desde los balcones de los edificios del recorrido. A ello había invitado el alcalde capitalino Antonio Clamares (joven abogado que había sustituido en la alcaldía al Dr. José Pérez Mateos el día primero de abril anterior), en bando publico en la prensa regional, que comenzaba diciendo: «No dejemos que las ortigas del olvido suplanten la guardia que nuestras flores deben a su incomparable cantor». Y es que, Selgas, popularmente, fue conocido en vida, y tras su muerte, como el «poeta de las flores». En otro momento de su largo y elocuente bando pedía a los murcianos: «Engalanar vuestras casas al paso de la comitiva y arrojar flores sobre los restos del poeta de las flores…».

Estreno del ‘Himno a Murcia’

El 5 siguiente tuvo lugar el anunciado funeral en la Catedral y posterior inhumación tal como ya se ha dicho; siendo el 9 por la noche la gran velada de la que ningún murciano de la capital se olvidó durante el resto de su vida, en el transcurso de la cual se estrenó el ‘Himno a Murcia’, de Jara Carrillo y Emilio Ramírez, cantado por el coro del Conservatorio, el cual trascendió más allá del homenaje a Selgas convirtiéndose en un acto de afirmación murciana, en el que actuó de mantenedor el académico de la RAE Manuel de Sandoval y concluyó con el canto del citado himno, actuando como solista la joven Inocencia Navarro. Al término del cual se abrió el techo del escenario desde donde cayeron sobre los presentes cientos de miles de pétalos de flor en espectáculo cuidadosamente preparado por el matrimonio Díez de Revenga-Rodríguez Pellicer, con la ayuda inestimable de José María Sanz y Dionisio Sierra, todos ellos asesorados por el jardinero municipal Sr. Gonzálvez.

Dos días después, el 11 de junio por la tarde, tuvo lugar el descubrimiento del busto a Selgas, obra, como se ha dicho, de José Panes, sobre pedestal de mármol, fabricado por un oficial de la piedra de apellido Rigal, financiado por el Círculo de Bellas Artes, que en aquel momento dirigía Mariano Ruiz Funes. Aquellos días festivos, llenos de contenido cultural, no los olvidó fácilmente la sociedad que los vivió, motivando elogiosos comentarios y artículos en la prensa regional , cuyo entusiasmo solo fue mitigando el paso del tiempo.

FUENTE: https://www.laverdad.es/culturas/centenario-homenaje-selgas-20220609005424-nt.html

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