A PROPÓSITO DE LOS NOMBRES DE LAS CALLES: DE CANÓNIGO MUDARRA, A DEÁN MUDARRA Y PROLONGACIÓN DEÁN MUDARRA

POR MARÍA TERESA MURCIA CANO, CRONISTA OFICIAL DE FRAILES (JAÉN).

Ezequiel Mudarra Romero

EZEQUIEL MUDARRA ROMERO

Hombre de fino humor, no zahería con sus chanzas. Alma siempre joven, sincero y discreto, elocuente y sabio. En la revista Don Lope de Sosa se dice de él: Fe en Dios, amor a España, lealtad a las instituciones y energías puestas al servicio de la razón y de la justicia, ¡ese es Mudarra!1

DATOS BIOGRÁFICOS. INFANCIA

A las diez de la noche del 5 de abril de 1867 vino al mundo en la cortijada de la Hoya de Charilla (Alcalá la Real). Hijo de Amando Mudarra, de profesión labrador, y de María de los Dolores Romero, natural de Charilla. Al día siguiente, 6 de abril2, recibió las aguas bautismales en la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores y Santa Lucía de Frailes (Jaén). Fueron sus padrinos su bisabuelo paterno, Francisco Mudarra, y su abuela materna, Isabel Romero. Se le impusieron los nombres de Ezequiel Celestino Vicente de la Santísima Trinidad.

Su infancia la pasó en la Hoya de Charilla, entre montañas y pastos. En los padrones del Archivo Municipal de Alcalá la Real (AMAR) de 1885, 1889 y 1898, la familia vivía en la Plaza, número 2, de la aldea de Charilla, aunque las visitas a Frailes debieron ser numerosas, pues la villa lo consideró siempre como uno de sus hijos más preclaros.

Cuatro fueron los descendientes habidos del matrimonio de Amando y María de los Dolores: dos varones, Amando y Ezequiel. Y dos hembras: Rosenda y Teresa. Contenta debió sentirse María de los Dolores cuando Ezequiel le anunció que deseaba ser sacerdote; lo que los padres no esperaban es que aquel niño de los cortijos, que nunca renunció de sus orígenes, llegase a ser un eminente e influyente eclesiástico.

Se marchó a estudiar al Seminario de Baeza, y en 1889 recibió las órdenes de diácono, que ejerció en su aldea natal; y con veinticuatro años era ya presbítero3.

En 1917, el Ayuntamiento de Frailes a propuesta de su presidente (Gabriel Tello) y como testimonio de gratitud al Ilustrísimo Señor Don Ezequiel Mudarra Romero, Arcipreste Dignidad Mitrada de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla y secretario general de Sus Altezas Reales los serenísimos Infantes de España, doña Beatriz y don Alfonso de Orleans, por el interés y cariño que en toda ocasión ha demostrado en cuantos asuntos se han relacionado con este pueblo, por cuya prosperidad y engrandecimiento trabaja constantemente, y creyendo esta Corporación interpretar el sentir de todos los vecinos, que se sienten orgullosos de que el señor Mudarra Romero, hijo de esta modesta Villa, haya conquistado la envidiable posición que disfruta en todos los órdenes, sólo con el auxilio de su gran inteligencia y constante trabajo, acordó por unanimidad suprimir desde hoy el nombre de la calle Molinos, sustituyéndolo por el de calle “Canónigo Mudarra4.

No quedó aquí la cosa. Años más tarde, cuando fue nombrado Deán de la Catedral de Madrid, se le cambiará el nombre por el de Deán Mudarra.

DATOS ACADÉMICOS

Su formación la efectuó entre Jaén y Granada, para dar el salto a Sevilla. Desde allí, a Madrid, en donde en su Universidad Central realizó el doctorado en Filosofía y Letras, que hicieron de Ezequiel un hombre culto y eminente, bien relacionado y de gran talento.

Con motivo de su nombramiento como Deán, La Corporación Municipal de Frailes lo presentaba, una vez más, como un preclaro hijo, corroborando el sentimiento de los vecinos hacia el ilustre sacerdote. Se acordó, como más adelante leeremos, la nueva nominación de una calle que ya llevaba su nombre, con el cargo de “canónigo”. Con esto el Ayuntamiento cree interpretar el sentir unánime del pueblo, el cual se enaltece honrando al más preclaro e ilustre de sus hijos.5

Y es cierto. Los fraileros se sentían y sienten orgullosos de su Deán, y ya en el siglo XXI, se abrió otra calle nueva y se la denominó igualmente como “Prolongación de Deán Mudarra”.

HOMBRE DE IGLESIA

No nos cabe la menor duda de que Ezequiel tenía una sólida fe, al menos así lo atestiguan los que le conocieron como seminarista, vocación que le condujo a una magnífica formación, que no descuidó a pesar de otros muchos quehaceres, colocándole en el deanato de la catedral de Madrid en 1929.

Desde muy temprana edad, Ezequiel sintió la llamada de Dios para servirle, y se marchó con doce años para estudiar en Baeza. Tanto en ésta como en Granada, Sevilla o Madrid los resultados académicos fueron extraordinarios.

Realizó sus estudios eclesiásticos y se licenció en Sagrada Teología en el Seminario San Cecilio, de Granada; estudios religiosos que compaginó con Derecho y Filosofía y Letras.

En 1903 opositó a las canonjías de la insigne Iglesia Magistral del Sacromonte, de Granada. Pero sería más tarde, más adentrado el siglo XX, cuando Ezequiel Mudarra alcanzaría las más altas instancias de la Iglesia Española.

1906 fue nombrado Beneficiado de la Santa Iglesia Metropolitana, de Sevilla, noticia recogida en la prensa6, lo que nos da idea de que era un personaje conocido en Andalucía. Estuvo como beneficiado hasta 1909, fecha en que se le nombró Canónigo de la Santa Iglesia Catedral, de Madrid.

En 1916 fue nombrado Arcipreste de la Santa Iglesia Catedral Metropolitana, de Sevilla; y ese mismo año, el 15 de agosto, fue honrado por el Reverendo Patriarca de Jerusalén, con el título de Caballero del Santo Sepulcro. El título debió complacerle, pues en su casa de Frailes aún luce en la reja de la que fuera capilla el emblema de los caballeros de la orden.

Por Real Decreto de 25 de junio de 1928 fue promovido a la dignidad de Deán de la Santa Iglesia Catedral, de Madrid, y el Ayuntamiento de Frailes se expresaba de la siguiente forma: …en cuyo merecido nombramiento debe llenar de satisfacción al pueblo que le vio nacer. La Corporación, enterada de lo cual, y teniendo en consideración no tan sólo el talento excepcional y demás relevantes condiciones que concurren en el señor Mudarra, sino lo mucho que este pueblo le debe en todos los órdenes, y que su valioso esfuerzo está constantemente a disposición de sus paisanos, acordó por unanimidad: darle de oficio la más expresiva enhorabuena y que la calle Canónigo Mudarra de este poblado, desde hoy lleve el nombre de “Deán Mudarra”7.

HOMBRE DE ESTADO Y DE EMPRESA

Pero Ezequiel Mudarra no sólo fue un clérigo ejemplar, sino que estuvo muy unido a la Familia Real, mientras hubo monarquía, y luego cultivó amistades entre los republicanos, como el caso de Alejandro Lerrouxo intervino de manera directa en encuentros con embajadores; amén de ser asesor jurídico de la compañía de seguros “Minerva”, que se había constituido en 1932.

Vemos pues a un Mudarra eficaz en las tareas que se le encomendaban y brillante en la resolución de problemas, al menos los que le plantearon los Infantes de Orleans, de los que fue secretario particular. En 1909, en el mismo año en que fue nombrado Beneficiado de la Catedral de Madrid, recibió el nombramiento de secretario apoderado de sus Altezas Reales los Infantes de Orleans. Eran estos los hijos de Eulalia de Borbón, hermana del rey Alfonso XII, y de su esposo, Antonio de Orleans y Borbón.

Según hemos leído en la prensa de Córdoba, en 1910 era Mudarra el preceptor8 del Infante don Luis Fernando de Orleans, del que no pudo sacar mucho partido tal como se desarrolló la vida de este personaje, del que se dice era homosexual y cocainómano.

Puede que el contacto entre el Deán y los Infantes y con la propia Eulalia de Borbón, se debiera a la amistad -que no lazos familiares-, con el otro Mudarra, el Rector, del que hemos escrito anteriormente. Sea como fuere, Ezequiel gozó de la amistad, respeto y cariño de la Real Familia, como consta en una fotografía fechada en Madrid, octubre de 1912, en cuya dedicatoria puede leerse Al padre Mudarra, recuerdo de la “abuela” y como prueba de amistad.

En 1919, Mudarra gozó del aprecio y estima de los Orleans, hecho que se constata en la carta que el Infante dirigió al Rey Alfonso XIII, fechada en Zurich el 27 de marzo. En ella Alfonso de Orleans se quejaba al Rey del derroche que hacía su padre, Antonio de Orleans, con su nueva amante: Ya había escrito a Mudarra sobre el particular… diciéndole que vaya a ver a papá, que vaya si es preciso a Bologna para averiguar lo que es un hecho y lo que es un rumor. Más adelante se puede leer: …Mudarra es la única persona a quién oía papá hasta ahora9.

Y tuvo amigos no sólo en el campo monárquico, sino también en el republicano. Alejandro Lerroux mencionaba en sus memorias cómo pudo conseguir que Juan Melgar se le nombrase párroco de Villaveza del Agua, como era su deseo, gracias a la intervención del Deán10. También Mudarra envió una carta informe al ministro de Gracia y Justicia, Fernando de los Ríos, sobre la precedencia protocolaria de los Deanes sobre los Vicarios11.

Hacia 1930 se inició la construcción de una casa en Frailes en el solar de sus abuelos; la mansión sigue siendo propiedad de la familia Mudarra y conserva fotos y recuerdos del ilustre eclesiástico.

Recordemos. Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 constituyeron un éxito sin precedentes para las candidaturas republicanas. Al día siguiente Alcalá Zamora señalaba el fin de la secular institución monárquica. Alfonso XIII partía hacia Cartagena, donde embarcaría rumbo a Marsella. Iba acompañado, entre otros, por su primo, el infante don Alfonso de Orleans. Al poco se le uniría el resto de la familia real. El secretario de los Orleans quedó en España al cargo de los asuntos y bienes que competían a los infantes, manteniendo correspondencia en la que se deja ver el amor y estima que le tenían12.

Continuó en Madrid con las tareas propias del deanato, y en 1932 fue recibido por el presidente de la República, junto con otras personalidades relevantes de la época, como el embajador de Méjico13.

Como abogado fue uno de los creadores de la compañía de seguros “Minerva S.A.”, bendiciendo las nuevas instalaciones madrileñas de la calle Pi y Margall, número 6. Fue asesor jurídico de esta entidad, según da buena cuenta la prensa nacional en sus ediciones de marzo de 1933.

Al año siguiente, Mudarra Romero cesaba en su actividad vital y nos dejaba en plena actividad como hombre de religión y de negocios. El diario ABC, en su edición de Sevilla, recogía la siguiente necrológica: En Madrid dejó ayer de existir, y hoy jueves será inhumado su cadáver, el deán de aquel cabildo catedral, don Ezequiel Mudarra y Romero, prebendado muy conocido y apreciado en nuestra ciudad, de cuya Basílica Metropolitana fue dignidad de arcipreste, desempeñando durante muchos años una cátedra en el instituto local. Era el señor Mudarra doctor en Sagrada Teología y en Filosofía y Letras y licenciado en Derecho, estando incorporado al Colegio de Abogados de Madrid. Ocupó cargos de confianza al lado de los infantes don Antonio y doña Eulalia, así como de sus hijos don Alfonso, Luis Fernando, de quienes era muy estimado. Descanse en paz el docto sacerdote14.

El Ayuntamiento frailero también hizo constar en sus actas la muerte de uno de sus eminentes hijos: Se acordó, por unanimidad, consignar en actas Capitulares el sentimiento que ha producido a la Corporación municipal el fallecimiento del ilustre Deán de la Catedral de Madrid, don Ezequiel Mudarra Romero (q.e.p.d.), natural de este pueblo, al que honró con su sabiduría y relevantes dotes de amor a la caridad y a la virtud; y que se dé el más sentido pésame de este Ayuntamiento a la estimable familia del finado, por tan sensible perdida15.

Los familiares se sintieron agradecidos y con fecha 14 de junio de 1934 enviaron una carta al Ayuntamiento, que transcribimos en su totalidad: 14 junio 1934. Señor Alcalde Presidente del Ayuntamiento de Frailes, don Manuel Álvarez Romero. Mi distinguido amigo. Los hermanos y sobrinos del nunca bien llorado don Ezequiel Mudarra Romero, (q.s.g.h.) reciben uno de los mayores consuelos de su gran dolor, en el sentido y elocuente homenaje que la genuina representación de su pueblo rinde a su memoria; homenaje cuya valía acrece la unanimidad que corresponde ciertamente a los sentimientos que abrigaba aquel corazón, poderoso foco de amor, iluminación y caldeo intensos de las obras de su poderosa, fina y bien cultivada inteligencia, principal ingrediente para el encanto sugestivo que experimentaba quien le oía en lo íntimo o en acto público. No falta quien menos encumbrado aún, parece que busca ocultar la modestia de su cuna; él lucía como blasón ser hijo de humildes labradores y figurando por dotes nativos y por el intenso cultivo de la educación, como el más refinado hijo de la capital de España y moviéndose con desembarazo y en los más altos centros de otras europeas, se llamaba frailero, y Frailes fue para él la extensión de su familia. De todos fue sin distinción de ideas -que no apartan cuando el amor une fuertemente- y quienes a todos, del modo más legítimo, representan, rinden unánime este expresivo y cordial tributo a su gloriosa figura …16

Como se recoge en la prensa, fue inhumado en Madrid, pero al poco tiempo sus hermanos y sobrinos que vivían en Frailes, iniciaron los trámites para la construcción de un mausoleo en donde descansara su ilustre pariente. Solicitaron permiso para su erección, que se les concedió en la zona alta del patio de entrada y con una extensión de dieciséis metros cuadrados.17 El mausoleo, obra del maestro alcalaíno Manuel López Ramírez, “de la Morena”, es insignia del cementerio frailero. De factura neogótica, guarda y custodia los restos de la familia Mudarra.

1 Revista Don Lope de Sosa, Julio 1928. Págs. 197- 202.

2 Archivo Parroquial de Frailes. Libro de Bautismos de 1867. Folio 114.

3 Archivo Histórico Diocesano de Jaén. 53 A. Órdenes.

4 Archivo Municipal de Frailes. Libro de Actas Municipales 1917, junio.

5 Archivo Municipal de Frailes (AMF). Libro de Actas 1928. 3 de agosto.

6 Ibidem. 1906. 12 agosto.

7 AMF. Libro de Actas de 1928. 3 de agosto.

8 El Defensor de Córdoba.29 de diciembre 1910.

9 GARCÍA LOUAPRE, Pilar. Eulalia de Borbón infanta de España. Lo que no dijo en sus memorias. Madrid 1995. Pág. 326.

10 Murcia Rosales, Domingo y Martín Rosales, Francisco. Cancionero, relatos y leyendas de Alcalá la Real. Alcalá la Real. Ayuntamiento y La General, 1993. 563 p

11 Archivo Histórico Nacional de Salamanca. Legajo 1381, documento suelto

12 MUDARRA LÓPEZ, Fermín y MURCIA CANO, María Teresa. “Un paisano en la corte. Don Ezequiel Mudarra Romero”. Revista A la Patrona. Alcalá la Real 1996. Págs. 76-78.

13 La Libertad. 1932, noviembre 9.

14 ABC. 1934. 26 abril.

15 AMF. Libro de Actas de 1934. sesión celebrada el 6 de junio que es supletoria de la del 4 de junio.

16 AMF. Libro de Actas de 1934.

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