CUANDO GARAY CARICATURIZÓ A LA SOCIEDAD MURCIANA

POR JOSÉ ANTONIO MELGARES GUERRERO, CRONISTA OFICIAL DE  MURCIA Y DE CARAVACA (MURCIA)

Para muchos jóvenes, sobre todo, quizás el nombre de Ronda de Garay en el callejero murciano diga poco, o nada, pero ha de saberse, por quienes no lo sepan aún, que Luis Garay fue un importante pintor costumbrista murciano (1893-1956), con fama fuera y dentro de la Región de Murcia, de quien se ha escrito mucho y de cuya obra creativa hay abundantes ejemplos en colecciones privadas y museos, como el capitalino de Bellas Artes.

Pero el ocuparme ahora de Garay no es sino por conmemorarse un siglo de la exposición de caricaturas de respetables personalidades de la vida social murciana (sin distinción de sexo, auque son más numerosas las masculinas), entre las que figuran las del político Vicente Llovera, los senadores Emilio Díez de Revenga e Isidoro de la Cierva, los exalcaldes de Murcia Antonio Clemares Gallego y José María Hilla; el catedrático y director del Círculo Artístico Mariano Ruiz Funes; el periodista y director del diario ‘El Liberal’ Pedro Jara Carrillo; el fotógrafo Francisco Miralles; el escultor Antonio Garrigós; el pintor y crítico literario Luis Gil de Vicario; los escritores Ramiro Pinazo y Andrés Bolarín; el poeta Pedro Boluda; el profesor y escritor Dionisio Sierra; el músico Emilio Ramírez y cinco mujeres: Angelita López Higuera, María Guillosira, Josefina Alcaraz, Rosa Benevente y María Luisa Pérez Xambó, entre otros muchos, hasta las 48 caricaturas expuestas en el Círculo de Bellas Artes.

Ni que decir tiene que todos los que tienen que ver con el mundo de las artes forman parte del «modernismo» aún imperante en la cultura murciana en la que tanto han tardado en conectar las tendencias culturales españolas y europeas, pero cuando éstas toman carta de naturaleza también tardan en ser reemplazadas por las siguientes.

Desconocemos si existe alguna de las 48 caricaturas que presentó, ahora hace cien años, en el Círculo de Bellas Artes.

Sobre la exposición en cuestión hizo oportunos comentarios el habitual crítico del diario ‘El Liberal’ Luis Gil de Vicario, teorizando sobre los orígenes de la caricatura o «pintura de humor», se extendió en las tendencias y también sobre la actitud de los visitantes el día de la inauguración de la muestra: «ante la ironía de la incomprensión, los anatemas de muchos y los encogimientos de hombros de los más, la exposición abrió el nuevo curso del Círculo de Bellas Artes».

Curiosamente los historiadores del arte murciano que estudian esta época y los biógrafos de Garay pasan de puntillas sobre la faceta creativa del dibujo humorístico, que no es una anécdota en su vida artística, sino al que dedica muchas horas de trabajo como se demuestra en la exposición del Círculo de Bellas Artes, que no dejó indiferente a la sociedad murciana de la época, la cual conocía perfectamente a los modelos de las caricaturas, con los que se cruzaba a diario por la calle, en las peceras del Casino o en los abundantes actos que organizaba el Círculo bajo la dirección de su activo director.

El comentario de Gil de Vicario concluye aludiendo a una actividad artística complementaria de la exposición; y es la presentación en la misma de «48 carteles distintos, que anuncian la exposición. Carteles originales de un niño de doce años: Ramón Gaya, elocuencia de un raro y precoz talento que prometen una vigorosa personalidad artística».

Lamentablemente desconocemos si existe alguna de las 48 caricaturas que Garay presentó, ahora hace cien años, en la exposición del Círculo Artístico, en manos de descendientes familiares, que de ofrecérsenos su conocimiento bien podrían ser objeto de una exposición con lo que pudiera quedar de aquella muestra. Mis preguntas a algunos de los familiares, descendientes de los caricaturizados no han tenido éxito hasta el momento. Tampoco conocemos ninguno de los 48 carteles que Ramón Gaya llevó a cabo, en un alarde de creación plástica, para la exposición. Que también servirían (de existir) para adelantar en el tiempo la obra conocida de Gaya, cuyo primer cuadro, en el museo de su nombre de la capital, es ‘La silla’, de 1923.

Ante la desaparición de tanta obra de arte, uno se pregunta cómo es posible que se haya perdido tanto en tan corto espacio de tiempo, en manos de particulares, y de lo que no tiene la culpa más que los dueños de las obras, por desidia, desconocimiento o infravaloración de nuestros artistas, a quienes no hemos prestado la debida atención. No se trata de artistas de siglos pasados. Se trata de creadores de hace tan solo cien años, que son los abuelos de las gentes de mi generación.

Insisto, para terminar, en mi invitación a los descendientes de los caricaturizados, a que «rebusquen» entre viejos libros o papeles, incluso en los dobles fondos de antiguos retratos o fotografías, por si hubiera alguna de aquellas caricaturas que hoy serían para nuestra generación de gran valor. Mucho me temo, sin embargo, que cuando gran parte de la sociedad murciana abandonó los viejos edificios donde ésta vivía, heredados de sus antepasados, en los años 60 y 70 del pasado s. XX, para ser reemplazados por nuevas viviendas, más pequeñas y cómodas, estas obras de arte fueron a parar al camión de los escombros o, como mucho, a manos de desaprensivos especuladores de lo antiguo, quienes no dieron valor a lo que por poco o ningún dinero adquirían.

FUENTE: https://www.laverdad.es/culturas/garay-caricaturizo-sociedad-20221202004956-ntvo.html

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