CRÓNICA. UNA VISITA MUY PRELADA (2)

POR AGUSTÍN DE LAS HERAS, CRONISTA OFICIAL DE VALDEPIÉLAGOS (MADRID)
El 10 de junio de 1888 era domingo. Dos años después de caer abatido por tres disparos Don Narciso Martínez Izquierdo, en la escalinata de la catedral de San Isidro, en Madrid, aquel Domingo de Ramos de 1886 y mientras su asesino, el sacerdote Cayetano Galeote, estaba encerrado en el manicomio de Santa Isabel Leganés, en Valdepiélagos aconteció un día especial.
Viniendo desde Valdetorres, el sucesor de Don Narciso, el Ilustrísimo Sr. D. Ciriaco María Sancha y Hervás, Caballero de la Gran Cruz de Isabel la Católica, II obispo de Madrid-Alcalá, penetró en la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Valdepiélagos con la solemnidad prevista en el Pontifical Romano y visitó el Sagrario, el altar, la pila bautismal, la sacristía, observó los vasos sagrados, ornamentos y ropas, y examinó los libros de la iglesia.
Y de la observancia minuciosa de la iglesia, con la ayuda de su secretario y ante la mirada asustada y esperanzada de Don Francisco Balsas, el cura, dijo:
“Que habiéndole impresionado dolorosamente el estado del templo y de una parte de la casa rectoral, así como la excesiva pobreza que en todo se revela, la falta de ornamentos y de ropas, se llama al celo del señor cura para que invite a algunas señoras piadosas para que por caridad se encarguen de rehacer los ornamentos y que se defina por quien corresponda el que den sus cuentas los que deban darlas de los años atrasados, para que resulte a favor de la fábrica y lo que contribuyan los feligreses respecto a lo que se les ha recomendado en tanto encarecimiento, ya predicándoles en la iglesia, ya hablándolo fuera, se atienda a las reparaciones urgentes de la iglesia y de la casa rectoral, procurando entre tanto alquilarla y aplicar su alquiler a repararla. Que por lo menos para el altar mayor se adquiera una de las aras recientemente consagradas con todos los requisitos litúrgicos, puesto que las actuales no tienen ni sepultura ni reliquias.
Que no pudiéndose examinar el libro de bautismos desde el año 1827 al 1853 por no estar presente el Señor Cura encargado, complete si puede y firme, la partida bautismal de Leona … de este libro, y en el libro de difuntos, folio 114, la de Isabel, y en el corriente folio 1º haga que se firme por Don Pedro Vicente, la de Vicente y la de Manuela, folio 4º vuelto, y la de Francisco, folio 6º. Que faltando en el archivo parroquial el libro de matrimonios comprensivo desde el año 1853 hasta 1856, haga lo propio el señor cura con todas las investigaciones posibles, de que nos dará cuenta, para encontrar el libro perdido y de no encontrarlo rehaga mediante información. Así lo decreta y firma Su Ilustrísima, en Valdepiélagos en la fecha y de ello yo el secretario de Visita, certifico”
Y así lo firmaron don Ciriaco, obispo de Madrid Alcalá, y su secretario Joaquín Torres Asensio.
Así las gastaba el burgalés.
Y hasta aquí fue la visita del obispo, pero aún quedaba la tarde y lo que aconteció… (continuará)
FUENTE:
@agustindelasheras
@cronistadevaldepielagos

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