POR FRANCISCO JAVIER ARELLANO LÓPEZ, CRONISTA OFICIAL DE LUIS MOYA, ZACATECAS (MÉXICO)
El sábado 27 de enero del 2024, puntualmente a las 5 de la tarde, en el lugar que ocupa La Casa Museo de Nochistlán, Zac. se presentó el libro “A media Luz” del poeta Rubén García Aguayo ante un centenar de personas que se dieron cita para degustar una tarde poética. El Dir. de Turismo Municipal, Ing. P. Josué Caamal Torres dio la bienvenida a todos los asistentes. El Ing. Salvador Vázquez dio a conocer la biografía del poeta, en tanto el cronista Enrique Reyes Durán hizo elocuentes comentarios de la obra y el C. Pte. Mpal. de Nochistlán Manuel Jiménez Fuentes destacó la importancia de apoyar la cultura del pueblo y felicitó al poeta, a su familia por esta aportación tan importante como es un libro que ingresa al acervo literario de Nochistlán. En el intermedio hubo una participación musical a cargo del maestro Josafat Puentes que engalanó al evento. La presentación del libro “A Media Luz” la hice yo, resaltando la portada, el prólogo a cargo del Dr. Alberto Ortíz y el contenido poético dentro del cual me permití leer un poema, mismo que transcribo en esta nota.
Al final, con la inteligente y sobria conducción del Profr. Zenaido Vizcaino, se hizo la invitación para hacer un brindis de honor que compartimos con todo el sabor del triunfo de la poesía en una tarde a media luz.
QUÉDATE CONMIGO
Rubén García
Atardece, quédate conmigo
que el sol haga y deshaga como quiera
los despojos del día que nos queda.
Solo permanece a mi lado
como si nunca te fueras,
largamente abrazados
hasta que la noche nos sorprenda.
Quédate por siempre, hasta mañana,
tal vez mañana me muera
uno no sabe si se despierte
cuando el corazón más lo desea.
Tómame fuerte de la mano,
que no me pierda en la niebla
ni el ocaso me intimide
con sus brazos que se incendian.
Quédate conmigo, en mi locura
en mis caprichos, en mi tumba pasajera,
cuando se apague el firmamento
y se enciendan las estrellas,
antes que se agota mi carne
y me devore la tierra.
Cierra mis cansados ojos,
conquista mis sentidos, sirena,
quédate conmigo
toda la eternidad hasta que amanezca;
cuando se rompe el silencio
que se mece en la hierba,
y un vástago de sol cruza el espacio
y la penumbra se quiebra.
Quédate conmigo,
digamos adiós al poeta,
si los dos lo despreciamos
tal vez entonces nunca vuelva.
Así seremos felices
al menos hasta que amanezca.
Quédate conmigo,
yo te amo, compañera.
