LOS HERMANOS PINTORES RIOSELLANOS URÍA AZA Y LA IGLESIA PARROQUIAL DE ARRIONDAS

POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDAS (ASTURIAS)

Corría el año 1892 cuando el nuevo párroco -don Lino Rubio Castañedo- había llegado a la ya varias veces centenaria iglesia de San Martín de Cuadroveña.

Observaba que se había quedado pequeña para albergar a los vecinos de Cuadroveña, Villar de la Peña, Castañera, Santianes y Las Arriondas, puesto que eran ya casi mil los habitantes de estos núcleos que pertenecían a la parroquia; además, eran tiempos en los que casi todos los vecinos acudían a los numerosos oficios religiosos que había, pues el número de fiestas al año era casi de un centenar (contando los cincuenta y cuatro domingos).

De modo que -dos años después- don Lino se puso en contacto con un grupo de feligreses y se reunió con una comisión en su casa rectoral, que había sido remozada pocos años antes, dado que estaba a punto de ser una ruina. Les pareció que la iglesia tendría que estar situada abajo, en la villa, y pensaron en una finca que había en el barrio de La Sala.

Como el dueño de los terrenos era un vecino de Arriondas -de nombre Vicente Fernández- que intentaba hacer fortuna en Cuba, la comisión le escribió contándole sus intenciones y él, presuroso, les contestó que estaba de acuerdo, pero que -en vez de la finca en la que habían pensado- les cedía gratuitamente la que estaba en frente de ésta. La carta está fechada en Cienfuegos de Cuba, el 7 de diciembre de 1895. Era una pequeña pumarada, que cedió gratuitamente. Les señaló las personas de su confianza con las que debían de ponerse en contacto para hacer las gestiones y así -los documentos precisos- fueron puestos a disposición de la junta parroquial.

Las obras del actual templo parroquial de San Martín de Arriondas comenzaron en 1897, al mismo tiempo que en Covadonga se levantaba la basílica del santuario que conocemos.

Como he comentado tantas veces, en los 18 meses siguientes se gastaron en la iglesia de Arriondas 20.000 pts., y fue el parragués don Jacinto del Llano Margolles quien envió 13.000 pts. Este señor tenía en Sevilla -con su hermano Manuel- un próspero negocio de curtidos, cueros y pieles, con importación, exportación y venta de las mismas. Su hermano Manuel del Llano fue el promotor del chalet Villa Encarnación (“La Gotera”) que lleva en ruinas tantas décadas y está situado en las afueras de Arriondas, en dirección hacia Oviedo, del que hablé en tantos artículos con todo tipo de detalles.

Tenía la iglesia forma de cruz latina -como era habitual en los templos católicos- y perdió esa disposición tras la reforma efectuada hace treinta y ocho años.

Tardaron seis años en concluirla, sin ninguna torre por falta de dinero, aunque estaba diseñada para tener dos. La iglesia se abrió al culto en 1905.

Los retablos de nuestro templo parroquial eran tres, pero todo lo que había en su interior fue pasto de las llamas en septiembre de 1936, durante la Guerra Civil.

El retablo mayor -desde 1905 hasta 1936- era de madera de castaño pintado con dorados y tomaba casi toda la cabeza testera del ábside en el presbiterio.

En ese retablo había tres imágenes: una Inmaculada Concepción en el centro (en el archivo se lee “muy buena”, con una imagen de san Ramón y una de Sta. Amalia. El retablo había sido donado por Acisclo del Valle en 1907 y le había costado 7.050 pts.

También había dos imágenes de los Sagrados Corazones en sendas credencias a modo de pedestales al pie del retablo, imágenes donadas en 1913 por la esposas de Modesto y Acisclo del Valle.

Los retablos laterales costaron 3.000 pts. en 1908. En el de la derecha estaban las imágenes de la Dolorosa y san Antonio de Padua, donadas por Dolores Pando, y la de san José por una devota de la que no se cita el nombre en el archivo.

En el retablo izquierdo estaban las imágenes del Nazareno (donado por María Álvarez, viuda de Cueto); una imagen de Sta. Rita (donada por Rita Fernández) y otra de santa Lucía cuyo donante es anónimo.

Un sencillo retablo lateral albergaba la Virgen del Rosario, y se citan otras dos pequeñas imágenes del Niño Jesús y la Virgen Niña.

El Vía Crucis era de pasta e imitaba marfil y fue adquirido en Francia en 1926 en 3.470 francos, como donación de Aquilina y Cecilia Valle.

Todo lo antes citado -retablos e imágenes- fue pasto de las llamas en septiembre de 1936, durante la Guerra Civil Española.

De modo que -concluida la guerra- se comenzó de nuevo a trabajar en la instalación de nuevos retablos y la adquisición de imágenes -algunas también fueron donadas-, como comenté en otras ocasiones al referirme con detalle a cada una de ellas.

Detengámonos ahora en las pinturas murales y las del retablo mayor que se encargaron a los hermanos Uría Aza, de Ribadesella; fueron pintadas al óleo, y otras al temple.

El contrato se firmó por un total de 12.000 pts. y concluyeron su trabajo el día 26 de junio de 1940.

Por suscripción popular de los vecinos se reunieron 11.981 pts. y las diecinueve restantes las puso la parroquia.

Los hermanos Bernardo, Antonio y Celestino Uría Aza nacieron en Ribadesella entre 1892 y 1904.

Su trabajo más espectacular se encuentra en el templo parroquial de Santa María Magdalena, en Ribadesella, donde dejaron pinturas de gran valor en su bóveda y frisos, concluidos en 1953.

Bernardo destacó como pintor, su hermano Antonio destacó como escultor, mientras Celestino fue considerado como un buen tallista.

Sus murales en la iglesia parroquial de Ribadesella recogen escenas de gran fuerza expresiva, con enfrentamientos potentes entre el eterno tema de la guerra contrapuesta a la paz, el sosiego, la belleza y la serenidad.

Se les encargaron trabajos en diferentes lugares, como fue el caso de las iglesias de Infiesto, Ciaño, Lastres, Gijón y Arriondas.

En nuestro templo dedicado al patrono de la parroquia -san Martín de Tours- dejaron en su bóveda del centro del crucero los bustos de los cuatro evangelistas, enmarcados por otros dibujos de desarrollo triangular, a modo de arabescos, todos ellos pintados al óleo y conservados hasta hoy, con elementos de los mismos difusos o perdidos, como han sido todos los relacionados con el retablo mayor del testero, eliminado en 1986 para añadirle al templo un ábside en su cabecera.

FUENTE: https://www.facebook.com/franciscojose.rozadamartinez

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