POR JOSÉ ANTONIO AGÚNDEZ GARCÍA, CRONISTA OFICIAL DE MALPARTIDA DE CÁCERES (CÁCERES)
Se acabó. Abraham Poincheval abandonó su vigilante y contemplativo retiro de 8 días y pisó el suelo. Allí estábamos para recibirle. Su reto ha sido cumplido: vivir en una reducida plataforma a seis metros de altura, tal como una cigüeña, rodeado de un paisaje bellísimo e infinito. Su sorpresa: la acogida de los malpartideños y de los muchos visitantes que se han acercado a conocerle, a hablar con él, a preocuparse, ofrecerle alimentos y calor, a animarlo y a preguntarle sobre su intención.
Él siempre tuvo un saludo, una palabra amable para todos los que se interesaron por su acción artística. Nuestra popular Charca del Matorral ha sido testigo de la performance de este hombre -hombre-cigüeña se le ha llamado- que quedará por siempre en la memoria de los que allí estuvimos. Recordamos que está actividad se encuadra en el Seminario «Arte, Vida y Paisajes en Redes» en el marco del proyecto ENTRE SERRAS de Europa Creativa.
