POR JOSÉ DIONISIO COLINAS LOBATO CRONISTA OFICIAL DE LA BAÑEZA (LEÓN)
En La Bañeza, el arte de la Semana Santa queda reflejado en esos cultos públicos llamados procesiones, donde los diversos pasos que nuestras las Cofradías de la “Vera Cruz”; “Nuestra Señora de la Soledad y Angustias” y; “Nuestro Padre Jesús Nazareno”, van representando con sus tallas la Pasión y Muerte de Jesús.
Imágenes representativas que arrancan el corazón de la Ciudad unánime y fervorosa en estos días de la Semana Santa Bañezana. Esculturas, donde los grandes maestros del pasado han hecho esa transformación de un tozo de madera, en un busto de culto y devoción de la imagen de un Hijo, Cristo, de una Madre, La Virgen Dolorosa.
La cofradía de la Vera Cruz, presente en nuestra Ciudad desde 1633, cuenta con dos tallas relevantes; “Jesús en la Caída” y “la Verónica”; desde su primitiva ermita, hoy desaparecida, junto al llamado Hospital de Don Juan de Mansilla, iban sacando año tras año en la Semana Santa, ese Santísimo Nazareno de las Tres Caídas hasta la iglesia de Santa María de la Plaza, donde permanecía hasta el Jueves Santo, para luego recorrer en procesión nuestras calles seguido del dolor y talla de su Madre. Esta Cofradía posee también una pequeña talla donada por la bañezana Josefina Andrés, obra del maestro José Manuel Benítez Castro, así como un Crucifijo de buena hechura.
En cuanto a la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, seguidores los hermanos de esa Regla de 1667, destacan el arte con ese bello Nazareno que porta Cruz en su hombro, talla realizada por el escultor Luis Salvador Carmona. De gran devoción entre las familias bañezanas.
La Paciencia o vulgarmente llamada “La Cañica”, obra atribuida a algún discípulo de Juan de Juni, donde muestra a un Jesús, maltratado, sentado por su cansancio, al haber recibido toda clase se injurias y burlas como Rey, coronado de espinas y como cetro regio, una simple caña. Su mínima cabeza impresiona por esos pómulos muy pronunciados, labios gruesos, mirada triste y lejana, con abundante melena rizada que cae sobre su lado izquierdo, dejando libre el derecho donde se aprecia su oreja derecha.
Y qué decir de esa belleza que es la Virgen de “La Amargura”, obra de 1945 del escultor Navarro Santafé y bendecida el 28 de enero de 1945 por el Reverendo Padre Don Ángel Riesco Carbajo. “El Prendido” de 1941, hermosa talla de nuestro paisano Antonio Palau, el “Cristo Crucificado” de Sanz Harranz. Tallas como la “Borriquilla” 1961 de Olot, desfilando entre multitud de ramos de olivo, laurel y palmas el Domingo de Ramos. Otras tallas que de esta cofradía posee y podíamos citar son: “Cristo atado a la Columna” siglo XVII.; “San Juan camino del Calvario”,1974 de Hipólito Pérez de Hipólito Pérez bendecida por el Párroco Don Santiago Carrizo; el “Beso de Judas” de 1975 de Laureano Villanueva.
Procedente del convento de Carmelitas Descalzos que en nuestra Ciudad hubo, procede la impresionante talla de “La Piedad”, obra y joya de nuestro arte del gran autor Gregorio Hernández, custodiada en nuestra iglesia de Santa María de la Plaza, la que, en alguna Semana Santa, con autorización de su párroco, don Santiago Carrizo, autorizaba a la Cofradía de Jesús Nazareno para que fuera sacada a las calles en sus desfiles procesionales. Debido a su alta riqueza artística, la Cofradía acuerda hacer un réplica de ella y encargársela al el escultor vallisoletano Mariano Nieto, siendo bendecida por el Obispo de Astorga Don Camilo Lorenzo el 23 de marzo de 2007.
Otra cofradía de nuestra Ciudad de La Bañeza del siglo XVI, será la de Nuestra Señora de Soledad y Angustias, cuyo grupo escultórico se nos presenta a una Madre apenada llevando el cuerpo de su hijo, Jesús, en su regazo, con rostro sereno y expresión de sufrimiento, Arte que vemos durante los siete días de su novena en la iglesia de San Salvador, destacando el bello manto bordado entre multitud de vistosos ramosos flores. Imagen muy venerada por la población bañezana que, fervorosamente acompañan rojos escapularios en los pechos de las devotas y débiles luminarias en la procesión del Viernes de Dolores.
O ese “Cristo Yacente” del siglo XVII, dentro de su urna, aquella que un día hiciera el bañezano en 1921 el bañezano carpintero Natalio Medina Alvaredo, para el descanso de esta talla articulara que desfila en ese entierro mortecino, la tarde-noche por los altos del “Paramito”. “El Cristo Resucitado”, o la Virgen de la Soledad del siglo XVII.
. Y como no recordar al pequeño Nazareno, con su cruz a cuestas, más conocido como el “Potajero”, portada a hombros por los cofrades más pequeños. O el “Santo Ángel”, del siglo XVII que desfila el Domingo de Resurrección bajo un mantel de blancas palomas. Así como otra serie de pasos e imaginería más moderna, “Cristo Crucificado” 1983; “El Descendimiento” de Serquella de 1965 de la escuela catalana.
Finalizamos este Arte Bañezano, diciendo que la tradición de aquel espíritu de fervor de siglos pasados, donde los hermanos cofrades hacían valer las ordenes que marcaban sus Reglas, vuelvan de nuevo a tener ese respeto y ambiente en estos actos religiosos, donde se veneran en estos días ese arte con el que cuenta nuestra Ciudad.
FUENTE: J.D.C.L.
