‘ENTANARSE’, EL VERBO QUE NO ESTÁ EN EL DICCIONARIO PERO QUE ENCUENTRAS EN CADA RINCÓN DE MELILLA
Ago 01 2025

CON ANTONIO BRAVO NIETO, CRONISTA OFICIAL DE MELILLA.

Hay palabras que solo existen en ciertos lugares. Palabras que no aparecen en los diccionarios oficiales, pero que nombran realidades muy concretas y demasiado propias. En Melilla, una de esas palabras es ‘entanarse’.

‘Entanarse’ no es simplemente sentarse a mirar. No es pasar el rato. No es vagar ni vaguear. ‘Entanarse’ es detenerse, desconectar, dejar que el tiempo se vaya frente al mar o en cualquier rincón de la ciudad autónoma que invite a la calma. Es un acto a veces solitario, a veces compartido, pero siempre melillense.

¿Qué significa ‘entanarse’?

Según Antonio Bravo, cronista oficial de Melilla, “’entanarse’ procede del mundo de la pesca. Cuando un mero pica el anzuelo y siente que lo suben hacia arriba, si está entre las piedras aumenta su volumen y se queda encajado… se ha ‘entanado’. Es imposible sacarlo”. En este sentido, entanarse vendría a significar “encajarse” o “apalancarse” en un lugar.

Este vocablo no se encuentra en el diccionario de la RAE, pero sí en el habla cotidiana. Melillenses de todas las edades lo usan para decir que van a “plantarse en un sitio” con amigos a charlar o echar unas risas.

En cierto modo, ‘entanarse’ en Melilla guarda un parentesco con una de las costumbres más entrañables de los pueblos andaluces: la de salir al fresco. ¿Quién no ha visto a las abuelas sentadas en la puerta de casa, en fila, con sus sillas de enea y el abanico en la mano, conversando mientras cae la tarde? Allí se habla de todo y de nada, se comentan las noticias del barrio y se arregla el mundo entre sorbo y sorbo de agua fresca.

“’Entanarse’ es como quedarte pillado mirando el mar, sin pensar en nada, con la mente en blanco. Te entanas y el mundo deja de molestar”, explica Cristina. “Mi abuela ya usaba la palabra. Me decía: ‘¡No te ‘entanes’ tanto, que se te va a pasar la tarde!’”.

Aunque no figura en el Diccionario de la Real Academia Española, ‘entanarse’ es parte del habla popular de Melilla. La acción de ‘entanarse’ está profundamente ligada al entorno: no se ‘entana’ uno en cualquier sitio, ni de cualquier manera.

¿Dónde se ‘entanan’ los melillenses?

Rosa, una joven melillense decía, “cualquiera que llega a Melilla que no es de aquí y le dices que esta tarde nos ‘entanamos’ no entiende nada. Pero entre melillenses estamos todo el rato diciendo ’vamos a entanarnos’, que viene a ser coger las sillas, montarse en el coche y salir al fresco. Y nuestro sitio siempre son los aparcamientos de Playa Nueva”. Otro melillense comentaba que, “’Entanarse’ es fácil, traes unas cervecitas, música y te plantas donde no molestes”. Así lo hace cada fin de semana con los amigos. En verano, los grupos se extienden por la costa. “Todas las noches se forman filas de coches en Horcas Coloradas y Playa Nueva es el mejor sitio”, añadió.

Las tardes de verano en el Paseo Marítimo son una postal que se repite año tras año. Solo hace falta darse una vuelta para comprobar que es uno de los puntos preferidos por los melillenses para ‘entanarse’. Decenas de personas, sobre todo jóvenes, se reparten en grupos a lo largo del muro que da a la playa, charlando, riendo y dejando que la brisa marina haga más llevadera la caída del sol. Allí no hacen falta mesas ni sillas, basta con sentarse en el muro y sacar unas pipas.

Uno de los puntos favoritos para ‘entanarse’ en familia es la Plaza Multifuncional, que en las tardes de verano se convierte en un auténtico hervidero de vida. Desde primera hora, muchas familias llegan cargadas con sillas plegables, neveritas y la merienda, dispuestas a pasar allí buena parte de la jornada mientras los niños corren de un lado a otro y se divierten con los chorros de agua que brotan del suelo. “Aquí los peques se entretienen y nosotros charlamos tranquilos. Es como tener un parque acuático gratis en el centro de Melilla”, comenta entre risas Fátima, que acude casi a diario con sus hijos.

La explanada de Rostrogordo fue durante décadas otro refugio para ‘entanarse’ al aire libre. Los melillenses subían con todoterrenos al claro del Pinar de Rostrogordo para barbacoas improvisadas en invierno o picnics de campo en verano. Sin embargo, hoy esa explanada ya no está al alcance de todos: el Ejército la ha vallado y cerrado al público recientemente. En los años anteriores fue escenario de encuentros multitudinarios: jóvenes 4×4 recorriendo las pistas o familias haciendo parrillas.

‘Entanarse’ como forma de identidad

‘Entanarse’, en el fondo, es una forma de ser melillense. Una respuesta local a los dilemas universales del estrés, la incertidumbre o la prisa. Es una pausa en medio de una ciudad pequeña pero intensa, donde cada esquina tiene historia y cada vista, frontera.

Tal vez Melilla sea uno de los pocos lugares donde mirar al mar sin hacer nada sea considerado, no pérdida de tiempo, sino un hábito respetable, necesario y, en cierto modo, sagrado.

En palabras de una melillense, “dicen que Melilla es pequeña y que aquí todos nos conocemos. Tal vez sea verdad, porque aunque los melillenses no estemos de acuerdo en muchas cosas, al final siempre acabamos ‘entanados’ en el mismo sitio”.

FUENTE: https://elfarodemelilla.es/entanarse-el-verbo-que-no-esta-en-el-diccionario-pero-que-encuentras-en-cada-rincon-de-melilla/#goog_rewarded

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