PARRAGUESAS DIGNAS DE ELOGIO: LILIÁN ÁNGELA MERCEDES DE CELIS COLLÍA
Ago 12 2025

POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ. CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDAS (ASTURIAS).

Durante una actuación en la sala de fiestas Pasapoga, en la Gran Vía de Madrid, recibió la visita del guionista Jorge Griñán. Mientras se encontraba junto a su madre en el camerino, éste le ofreció el primer guion para el cine. Debutó en la gran pantalla con la película “Aquellos tiempos del cuplé”, que se estrenó en 1958.
En 1962 inició gira por América, primero en Argentina, para acabar afincándose en México, donde estuvo nueve años y donde logró un gran éxito.
Con sus canciones Lilián triunfó en la radio, llenó teatros, grabó infinidad de discos y rodó dieciséis películas en España y América.

(Colaboración para la revista estival de la Sociedad La Peruyal 2025)——

Nació Lilián en el pueblo de Fíos (concejo de Parres) el día 31 de enero de un año de la década de los años 30 del siglo pasado.

No fue exactamente ese último día de enero del año 1935, como se afirma y se da por seguro en todos los medios que hablan de esta artista parraguesa, y según aparece registrado en cualquier reseña en la que se hable de ella.

De hecho, el pasado día 31 de enero de este año 2025, se le dedicaron espacios extraordinarios en la prensa, radio y redes sociales, y hasta la Televisión del Principado de Asturias le dedicó una programación especial (con una película suya incluida) con motivo de su supuesto 90 cumpleaños.

Apenas un mes antes, en Navidad, este cronista estuvo hablando con Lilián en Arriondas y -al mencionar este tema de su cumpleaños- me dijo que, realmente, ella no había nacido en ese año de 1935, cuestión que volvió a comentarme cuando se realizó esta entrevista, en mi domicilio, exactamente el día 2 de abril de este año 2025.

De modo que no voy a ser yo quien desvele ese secreto de la “diva” asturiana del cuplé que hoy viene a estas líneas de la revista de La Peruyal.

En su bautismo en la antigua iglesia parroquial de Fíos (hoy, desgraciadamente, este edificio es una absoluta ruina) a aquella niña se le impusieron los nombres de Lilia Ángela Mercedes (…y he escrito bien Lilia -tal y como aparece en el registro religioso y también en el civil- y no Lilián).

Su padre se llamaba Abelardo de Celis González, natural de Espinama (Cantabria), vecino de Fíos, y su madre fue María de las Mercedes Collía Blanco, natural y vecina del citado pueblo de Fíos.

Por línea paterna Lilián es nieta de Vicente de Celis Calvo y de María Casimira González Orejas, natural de Espinama él y de Canseco (León) ella, aunque ya fallecida cuando nació Lilián.

Por línea materna sus abuelos son Francisco Collía González y Ángela Blanco Feliz, naturales de Cuadroveña y de Fíos, respectivamente.

Fueron testigos de la inscripción en el Registro Civil de Arriondas -dos días después del nacimiento de Lilián- Celestino Pandiello, chófer, y Daniel Caldevilla Bermejo, (comerciante en Arriondas de la razón social Tejidos “El Siglo”, y uno de los tres constituyentes del Centro Mercantil de Arriondas, fundado en 1935). Es curioso que Lilián desconociese este dato de quiénes fueron los testigos cuando se lo comenté.

Evidentemente, su inscripción en el registro de la parroquia de Sta. María de Fíos es coincidente en todos los datos citados.

Con siete años Lilián se trasladó a Santander con toda su familia y allí cantó por primera vez en la emisora de la ciudad. A Santander habían destinado a su padre, funcionario del Instituto Nacional de Previsión.

Después viajó a Madrid, donde estudió canto y declamación, compaginando estos estudios con la carrera de Comercio.

Poco después Lilián fichó por la emisora Radio Madrid para participar, como cupletista, en el programa “Aquellos tiempos del cuplé”, junto con la orquesta del maestro Indalecio Cisneros, quien la descubrió en el conservatorio. Bien temprano empezó a actuar en anuncios publicitarios radiofónicos gracias a las semejanzas de su voz con la de Raquel Meller y otras cupletistas de comienzos del siglo XX.

Más tarde debutó en el Circo Price y en el teatro Albéniz, donde alcanzó un gran renombre con las canciones «La chica del 17», «Polichinela» o «Las tardes del Ritz».

Durante una actuación en la sala de fiestas Pasapoga, en la Gran Vía de Madrid, recibió la visita del guionista Jorge Griñán. Mientras se encontraba junto a su madre en el camerino, éste le ofreció el primer guion para el cine. Debutó en la gran pantalla con la película “Aquellos tiempos del cuplé”, que se estrenó en 1958.

En 1962 inició gira por América, primero en Argentina, para acabar afincándose en México, donde estuvo nueve años y donde logró un gran éxito.

Con sus canciones Lilián triunfó en la radio, llenó teatros, grabó infinidad de discos y rodó dieciséis películas en España y América.

Lilián se enamoró de su maestro, Manuel Monreal, en la academia donde recibía clases y él tocaba el piano y, aunque sus padres le recomendaban que no se casase con él no les hizo caso y no hubo de pasar mucho tiempo para que tuviese que arrepentirse de la decisión.

Manuel tenía 32 años más que ella y como en aquellos años no te podías mover sin autorización del marido, Lilián le había hecho firmar un poder notarial para poder hacer lo que creyese conveniente sin su autorización.

Dice ella que como la consideraba un filón del que esperaba sacar provecho, a su marido lo que le interesaba era vivir a expensas suyas, ser su administrador. Realmente -señala ella- más que un amor fue un capricho.

Se separaron legalmente a su regreso a España en 1972 y, más tarde, obtuvo el divorcio.

Lilián tuvo un hermano de nombre Abelardo -como su padre- ya fallecido, así como una hermana de nombre Emmy -cuatro años más joven que ella- que vive en Madrid.

Cuenta Lilián que ella no es mujer de malos modos porque nunca los vio en su casa y no los tolera. Se equivocó una vez y punto. Tuvo un breve romance a comienzo de los años ochenta, pero no duró mucho, porque ella no quiere cambiar a los demás ni que la cambien a ella. “No he sido de compartir ni de rendir más cuentas que decirles a mi padres dónde estaba”, dice.

Lilián fue protagonista en dieciséis películas rodadas en España, México, Venezuela y Colombia. Las iba encadenando. Cada vez que quería regresar a España recibía una oferta nueva por más dinero. Así pagó su casa en Madrid.

Nunca le gustó fumar ni beber y considera que llevó una vida magnífica.

Compartió rodajes cinematográficos con entrañables compañeros, pero las relaciones de amistad entre artistas no suelen ser de mucha intimidad salvo excepciones, para que no ocurra aquello de “qué bonita y joven te encuentro” y -cuando das la vuelta- comenten lo contrario.

Regresó a su país en 1972 y dice que nunca ha vuelto a México ni le apetece, porque tiene recuerdos hermosos que no quiere perder.

En 2007 volvió a Asturias, a Fíos, porque -según ella- «la vorágine de Madrid no me apetecía”.

Sus padres han tenido una vida longeva, ya que su padre alcanzó los 94 años y su madre murió a los 101 años, en 2008. Así -añade ella- “mi familia se muere de aburrimiento más que de enfermedad”.

“Los años no son los que tienes, sino los que sientes”, apunta con toda razón.

Lilián es creyente, “pero no fanática”, y añade que Dios ha sido importante en momentos críticos de su vida.

Se considera “políticamente correcta” y -añade- nunca el tiempo pasado fue mejor.

Dice mantenerse en forma con una dieta normal que se premia con alguna fabada de cuando en vez y la podemos encontrar comprando en cualquier supermercado, o alimentos para sus gallinas y aves de corral.

Vive desde hace unos años en el pueblo de Cuenco/Cuencu (Cangas de Onís).

El consistorio parragués le dedicó hace años la travesía que se encuentra entre la Casa Municipal de Cultura y el Ayuntamiento del concejo.

Contenta con lo que ha sido su vida, le desconcierta la mala educación, la violencia, la falta de interés por las cosas y los que se aprovechan para que el pobre sea cada vez más pobre y el rico cada vez más rico, porque “medrar a costa de otros es odioso”.

“Volvería a hacer lo mismo, saltándome cuatro errores a los que me llevó la impulsividad. Una vez los cometo, apechugo. Si la vida va bien, fenomenal, y si no es así, al mal paso, darle prisa. Me han quedado algunas cosas en el tintero”, dice ella con aplomo.

Otros temas sobre su vida han surgido a lo largo de esta entrevista, y Lilián ha pactado con este cronista dejarlos para su intimidad, lo cual me parece muy razonable tras explicarme el porqué.

En 2005, la Filmoteca de Asturias promovió el ciclo de cine «Lilián de Celis, una estrella musical». El Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX) le entregó en 2023 -en su edición número 62- el premio Isaac del Rivero a la Trayectoria Artística.

La “reina asturiana del cuplé” continúa adelante con esa educación y saber estar que siempre se agradecen y que seguirán acompañándola durante el resto de su vida, la cual -seguro- proseguirá llena de salud y serenidad.

FUENTE: https://www.facebook.com/photo?fbid=2853226648216048&set=pcb.2853235548215158

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