QUE TIEMPOS AQUELLOS…
POR JOSÉ MARÍA SUÁREZ GALLEGO, CRONISTA OFICIAL DE GUARROMÁN (JAÉN)
¡Qué tiempos aquellos del Concilio Vaticano II en los que uno tenía la edad de adolescente y recuerda lo que dijo el papa Juan XXIII, a quien llamaban «El Papa Bueno», en su discurso del 23 de mayo de 1963: «Hay que admitir que la libertad religiosa debe su origen no a las iglesias, no a los teológos, y ni siquiera al derecho natural cristiano, sino al Estado moderno, a los juristas y al derecho racional mundano, en una palabra, al mundo laico».
