POR RICARDO GUERRA SANCHO, CRONISTA OFICIAL DE ARÉVALO (ÁVILA).

Los Roques, como popularmente conocemos en Arévalo a los miembros de la Hermandad de San Roque, se han vuelto a agrupar en torno a la festividad del Santo que, como cada año, se celebra manteniendo una tradición secular en estos días de mediados de agosto.
La Hermandad de San Roque es una de las instituciones cofradieras de más antigua tradición de la ciudad arevalense. Los doce «Roques» han mantenido la devoción a este santo francés abogado de la peste y patrón de los enfermos, de los perros y de los peregrinos. Más concretamente originario de Montpellier cuando era tierra de Aragón, y actualmente Francia. Una festividad muy popular y de mucho arraigo por su patronazgo. Hoy en día, mediado agosto, entre la Virgen de la Asunción y San Roque, acaparar la mayoría de fiestas.
Aquí cuando el patronazgo de la villa era esta «Virgen de Agosto», junto S. Roque eran fiestas principales. Luego quedó sólo el santo, pero era una fiesta algo peculiar. Sólo eran hermanos y doce, como los apóstoles, tenían de merienda un pollo por barba, ensalada fruta y dulces, y el combite lo sigue pagando un hermano cada año… precisamente este año esa tradición ya ha dejado de ser santo y seña, porque ya hay una hermana, Marga y precisamente este año actúa de anfitriona… todo cambia, hasta las tradiciones, pero como en todo y en otras muchas cofradías y hermandades.
Yo recuerdo de niño que, como en toda fiesta que se preciara, había hoguera-luminaria, pero en estas fechas, y no hablemos de fuego… eran de cañalberas, es decir, un fuego efímero. Y la más grande traca da ninguna de nuestras fiestas, yo la recuerdo en «los jardincillos», ese espacio que ocultó la fuente del Arrabal.
Según consta en el libro de 1821 que he visto con Juanchi y que, aunque no es un libro muy antiguo, reseña en su inicio que fue fundada el año 1581 por doce devotos del santo y contiene además algunos datos de la antigua fundación de la hermandad, así como los actos que realizaban por esas fechas en la fiesta: «En el día de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo y año de 1581 se estableció una junta de doce devotos de San Roque, con el fin de hacerle la función en su día, pagando todos los gastos dhos doce devotos, sin poderse aumentar mas número… por cada uno que muera se le dirá en la parroquia de Santo Domingo una misa…
El día de Santiago se reunirán y pedirán la Yglesia, para hacer la función…
El día de la Asunción de Nuestra Señora de cada año,,, a uno de los tres nombrados anunciandoles que el día siguiente de hace la función a dicho Santo como es costumbre… advirtiendo que la tarde antes habrá Salve… con veinte y ocho belas de a quarterón, dos belas para los ciriales y media libra de incienso… después pondrán al Santo en las andas, adornandole con las alhajas…». Las alhajas son vara, concha y otros efectos decorativos de plata, que le ponen con tradición después de lavar la imagen con vino. Se agasajaba con vino, bizcochos y chocolate.
La imagen es barroca, de buena factura y está en la capilla de San José.Al día siguiente, colocan al santo en su sitio y hacen cuentas, que pagan entre todos.
Una tradición religiosa que se mantiene contra viento y marea, ya todos los Roques son nuevos y más jóvenes.