POR PEDRO SÁNCHEZ NÚÑEZ, CRONISTA OFICIAL DE DOS HERMANAS (SEVILLA)
Corría el año 1962 cuando llegó a mis manos una publicación de la colección de Temas Españoles, la número 418 titulada “Velázquez” y firmada “J.A. Gaya Nuño”. Su lectura me sedujo porque al interés del estudio sobre Velázquez se unía la finura de una prosa tan erudita como amena, haciendo asequible y grato el acercamiento a la figura y la obra del gran pintor sevillano.
Y sin más le escribí al autor, Juan Antonio Gaya Nuño (Tardelcuende 1913 – Madrid 1976), felicitándolo por esta obra, que me llevaría a interesarme por sus otras publicaciones. Mi grandísima sorpresa fue que casi a vuelta de correo recibí una carta suya, muy afectuosa, manifestándome su
agradecimiento. A partir de entonces, su nombre quedó para siempre en mi memoria como un referente de
gratísimo recuerdo.
La pasada Semana Santa, con Conchita, mi esposa, y mi hija Tere, profesora de Literatura, estuvimos en Soria para recordar y recorrer de su mano los lugares relacionados con Gustavo Adolfo Bécquer y Antonio Machado. Y con gran sorpresa y entusiasmo pude apreciar que el nombre de Gaya Nuño estaba presente en uno de los edificios más céntricos y destacados de la Ciudad y que su legado como historiador quedaba debidamente recordado, entre
otras, en una preciosa publicación de Caja Duero. Allí, a orillas del Duero, pude disfrutar leyendo su delicioso libro autobiográfico “El Santero de San Saturio”, no lejos del lugar donde discurrió una curiosa parte de su vida, cuando cuidaba la Ermita del Patrono de Soria mientras escribía sobre Picasso. Atrás quedaba una vida admirable y difícil, llena de dignidad y de espíritu de superación y comprometida hasta los tuétanos con la memoria de su
padre, vilmente asesinado en la guerra civil.
Camón Aznar lo celebraba así: “Solitario, bravo luchador solitario, sin apoyos en la Universidad, en las Academias, en la Prensa, sin ningún halago oficial ni publicitario, sostenido sólo por su gran espíritu, Juan Antonio Gaya Nuño se ha ido dejando una obra colosal, magna en sus proporciones y en su contenido, fieramente fructífera, mostrando a la faz de España sus tesoros de arte conservados aún, los ya perdidos, y los a punto de perderse.”
Su recuerdo lo comparto gustoso con los compañeros Cronistas, que dedicamos nuestro trabajo a hacer memoria de personas que son un ejemplo para todos. Sevilla, 1 septiembre 2025.
FUENTE: P.S.N.