LEONARDO. LA ENCARNACIÓN DEL CONCEPTO “GENIO”
Sep 02 2025

POR MARÍA DEL CARMEN CALDERÓN BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CABEZA LA VACA (BADAJOZ)

Fusionó arte y ciencia creando obras que forman parte del patrimonio universal, muestra de lo que es capaz una inteligencia humana privilegiada.

Una obra de Leonardo da Vinci fue subastada en Christie’s por 450,3 millones de dólares, el precio más alto jamás alcanzado por una obra de arte en subasta. Este hecho refleja el lugar extraordinario que ocupa el gran artista italiano en nuestra imaginación colectiva.

Hoy en día, el término «genio» se aplica a músicos, humoristas e incluso futbolistas, pero en el caso de Leonardo da Vinci, la palabra está plenamente justificada. Desde pinturas icónicas como La Mona Lisa y La Última Cena, hasta sus diseños de máquinas voladoras y sus estudios pioneros de óptica y perspectiva, Leonardo fusionó arte y ciencia creando obras que forman parte del patrimonio universal, muestra de lo que es capaz una inteligencia humana privilegiada.

La sonrisa de La Mona Lisa representa la culminación de toda una vida de investigación, la curiosidad fue el rasgo más definitorio de su carácter. Como acicate tuvo la conflictiva relación que se estableció entre Leonardo y Miguel Ángel.

La sonrisa de la Mona Lisa: el resultado de toda una vida de estudio

La sonrisa de La Mona Lisa es el fruto de años de exploración en distintas disciplinas: arte, ciencia, óptica y anatomía. Leonardo dedicó numerosas páginas de sus cuadernos al estudio del rostro humano, analizando músculos y nervios faciales. En uno de estos estudios incluso se puede ver un boceto preliminar de la característica sonrisa de la pintura.

Inició la obra en 1503 y continuó perfeccionándola hasta su muerte en 1519, añadiendo capa tras capa de pintura para conseguir el efecto deseado. Durante ese tiempo, disecó ojos humanos para comprender cómo la retina percibe detalles en el centro del campo visual, mientras que capta sombras y formas en los bordes. Así, cuando el espectador mira directamente los labios de la Mona Lisa, estos parecen inclinarse ligeramente hacia abajo; pero cuando la mirada se desplaza, las sombras hacen que la sonrisa parezca elevarse. Esta ilusión óptica hace que la expresión cambie constantemente.

Además, Leonardo solía caminar por Florencia y Milán llevando siempre consigo su cuaderno, donde dibujaba las expresiones y emociones de las personas, buscando siempre capturar el vínculo entre el estado anímico interno y su manifestación externa. Este enfoque también se aprecia claramente en La Última Cena.

La Última Cena: una narrativa visual sin precedentes

El duque de Milán encargó a Leonardo que decorara el comedor de un monasterio con la escena de La Última Cena. A diferencia de las numerosas representaciones anteriores, Leonardo no quiso plasmar un instante congelado, sino el dinamismo del momento. Según él, en cada instante coexisten el pasado, el presente y el futuro, todos reflejados en el movimiento de los personajes.

En la obra, cuando Jesús anuncia que uno de los discípulos lo traicionará, la reacción de los apóstoles se expande desde el centro hacia los extremos de la mesa como una onda emocional. Algunos se muestran incrédulos, otros buscan explicaciones, y el espectador puede seguir visualmente el drama en desarrollo.

Leonardo: pintor, ingeniero y maestro del espectáculo

Aunque Leonardo deseaba ser reconocido como ingeniero y arquitecto, su mayor talento residía en la pintura. Sin embargo, sus inicios estuvieron vinculados al teatro, donde desarrolló habilidades en perspectiva escénica que luego aplicó a sus cuadros. Incluso diseñó efectos mecánicos y escenografías, algunos de los cuales inspiraron sus estudios de máquinas voladoras y mecanismos futuristas.

El hombre detrás del genio

Leonardo era vegetariano, homosexual, zurdo e ilegítimo, características que, en otros contextos, podrían haberlo marginado. Pero la Florencia de 1470 era relativamente tolerante. Vestía con trajes llamativos en tonos púrpura y rosa; y disfrutaba de una amplia red de amistades compuesta por matemáticos, arquitectos, poetas e ingenieros, lo que enriqueció su perspectiva multidisciplinaria.

Además, era un hombre atractivo. Su famoso dibujo del Hombre de Vitruvio refleja no solo su estudio de la proporción humana, sino también sus propios rasgos físicos.

La palabra «sfumato» viene de «fumo», humo; y «sfumare», «atenuar», «evaporarse como humo». En español Sfumato significa suave, difuminado o borroso.

La rivalidad con Miguel Ángel

Leonardo y Miguel Ángel eran opuestos en casi todo: mientras Leonardo era sociable y seguro de sí mismo, Miguel Ángel llevaba una vida más introspectiva y atormentada. Sus diferencias también se reflejaban en sus estilos artísticos: Miguel Ángel optaba por líneas definidas, propias de un escultor, mientras Leonardo prefería el sfumato, suavizando los contornos para reflejar cómo percibimos la realidad.

La tensión entre ambos culminó cuando fueron encargados de pintar escenas de batalla en el Palacio de la Señoría en Florencia. Sin embargo, ninguno de los dos concluyó su obra. Después de esta experiencia, Leonardo regresó a Milán y Miguel Ángel se trasladó a Roma, donde comenzaría su trabajo en la Capilla Sixtina.

FUENTE: https://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/5411897/leonardo-encarnacion-concepto-genio

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