POR JOSÉ LUIS ARAGÓN PANÉS, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CÁDIZ)
La cosecha de uva de la vendimia de 1965 había sido muy buena, en comparación a otros años. El mosto fermentaba en las botas y bocoyes de las bodegas: labradores, mayetos y bodegueros, todos contentos. La ciudad vivía tranquilamente un comienzo de otoño seco con temperaturas agradables.
El anterior año hidrológico estuvo marcado por la escasez de lluvias. Nada hacía presagiar una riada solo unas semanas después. Las primeras gotas débiles del mes de octubre cayeron el día 8. Los siguientes tres días llovió algo más y tres días más tarde volvieron precipitaciones de poca intensidad hasta que el día 18 llovió en abundancia, igual que el 19, pero no en Chiclana. La cantidad caída no significó mucho comparada con las precipitaciones de la noche anterior y toda la mañana en el área de Medina Sidonia.
Podríamos decir que fue por temperamento y tradición, pero nuestro río Iro no es un ser humano ni animal, aunque lo cierto fue que aquel día 19 de octubre de 1965, se desbordó fieramente, anegando a su paso –como en otros momentos de nuestra historia– los campos, salinas cercanas y el centro histórico, además de las barriadas de El Pilar, El Carmen y Las Albinas. La magnitud de la inundación y los grandes destrozos provocados por la riada fueron noticia al día siguiente en la gran mayoría de los periódicos y diarios de España, ocupando primeras planas y parte de su información general.
“Diario de Cádiz”, “ABC”, “Arriba España”, “Diario de Mallorca”, “Información de Alicante”, “Informaciones” de Madrid, “Lucha”, “Madrid”, “El Pueblo gallego”, “Sevilla”, “La Tarde”, “La Vanguardia española”, “La Voz de Almería”, “La Voz del Sur de Cádiz”, “Ya”, “El Adelantado de Segovia”, “El Diario Palentino”, “El Diario de Álava”, “Pueblo”, “Diario de Burgos”, “La Voz de Albacete”… todos llevaban entre sus páginas la catástrofe.
El “Diario”, primero de los periódicos en llegar a Chiclana, traía en primera plana dos impresionantes fotos de Juman y el titular: «Chiclana, inundada», desarrollando una amplísima crónica en páginas interiores. Lejos de aquí, “El adelantado de Segovia” publicaba: «Chiclana, inundada en gran parte, por las torrenciales lluvias que desbordaron el río Iro”, y el subtítulo: «Más de 200 personas aisladas en los tejados de las casas, fueron puestas a salvo por helicópteros de la Marina».
El vespertino “Diario palentino” titulaba su edición: «Inundaciones en Chiclana (Cádiz)» haciendo mención a las doscientas personas rescatadas por los helicópteros «de la Marina de Guerra española que ha movilizado para esta operación masiva de salvamento a todos los helicópteros, medios ligeros y pesados disponibles en la base de Rota (…) Los vecindarios de ambas márgenes del río Iro han sufrido daños de considerable importancia, y gran número de personas han perdido cuanto poseían, y sus viviendas fueron arrasadas».
Resaltaba, además del importantísimo auxilio a las personas en peligro la colaboración, los proyectores empleados en la población por falta de fluido eléctrico. Asimismo, nombraba las tareas de reparación a cargo del personal de la Compañía Telefónica Nacional de España, los de Telégrafos y los electricistas de la compañía Sevillana de Electricidad, con el objeto de restablecer cuanto antes estos servicios fundamentales para la población. El corresponsal de la Agencia Cifra en Cádiz, destacaba «el espíritu de solidaridad en toda la provincia en pro del vecindario de Chiclana».
No solo acudió la Marina al rescate, también formaron parte del dispositivo de ayuda, instalado en el restaurante «El Pájaro» por el alcalde Tomás Collantes Ceballos al no poder pasar al Ayuntamiento, miembros de la Policía Municipal y Guardia Civil de Chiclana; bomberos de Cádiz, Ejército de Tierra, Policía Armada y Cruz Roja Española.
La noche entre los damnificados transcurrió llena de incertidumbres, aunque ningún vecino se quedó sin una vianda; ningún niño sin un vaso de leche antes de dormir. Nadie tuvo la necesidad de dormir a la intemperie, porque los ejemplos de solidaridad fueron constantes: unos atendidos en los hogares de sus familiares, amigos o vecinos de pisos más alto; otros en los improvisados dormitorios que el ayuntamiento habilitó en el antiguo sanatorio –el edificio de Brake– atendidos por jóvenes chiclaneras de Acción Católica, Auxilio Social y las Hermanas de la Caridad de nuestro hospital de san Martín.
En una segunda crónica escrita por el corresponsal al mediodía del día 20, con más información, añadía: «Mejora la situación en Chiclana». «Se confirma que no hay desgracias personales». Efectivamente, no hubo fallecidos. Al amanecer, los trabajos de reparación durante toda la noche y madrugada, posibilitaron que se restableciese en gran parte la electricidad, el teléfono y el Telégrafos. También, y de manera provisional, se reabrieron las carreteras de Medina Sidonia y la nacional 340 dirección a Algeciras. Lucía el sol en Chiclana con algo de calor. El peligro había pasado.
No podemos finalizar este artículo, sin antes de dejar un saludo solidario a las personas afectadas por la dana «Alice» en la provincia de Tarragona.
Publicado hoy en El Periódico de Chiclana, pp. 16-17
Bibliografía:-ARAGÓN PANÉS, J. L. (2015): «Una ciudad sumergida en las aguas». Catálogo de la exposición “El río de la memoria: 50 años de la riada”. Ayuntamiento de Chiclana, Delegación de Cultura.-BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA. Hemeroteca Digital: Relación de varios periódicos-BIBLIOTECA VIRTUAL DE PRENSA HISTÓRICA: «El adelantado de Segovia», 20 de octubre de 1965 y «Diario palentino», 20 de octubre de 1965.-FOTO: La riada a su paso por la confluencia entre la plaza de España y la calle de la Fuente.
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