POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN)

Juan Carlos Córdoba Ramos, párroco y rector del Santuario de la Virgen de la Fuensanta Coronada, y Patrona de las Cuatro Villas:
Aún resuenan en mi corazón los ecos de aquel día inolvidable en que la Virgen de la Fuensanta Coronada, patrona de las Cuatro Villas y Reina del Olivar, visitó la ciudad de Jaén con motivo de la procesión solemne del Rosario Magno celebrada dentro del Año Jubilar 2025.
Fue una experiencia profundamente espiritual y humana, una auténtica vivencia de comunión, de fe compartida y de amor mariano. La Virgen, rodeada del cariño de sus hijos y devotos, fue llevada desde su Santuario a la capital del Santo Reino. Allí, la Reina del Olivar lució con luz propia, revestida con el manto verde, símbolo de nuestro olivar y de la esperanza que brota de la fe sencilla de nuestro pueblo.
A su alrededor, costaleros de las Cuatro Villas llevaron con orgullo y devoción a su Madre, acompañados por una banda de música formada de manera extraordinaria por músicos de los cuatro pueblos, signo visible de unidad y de identidad compartida y algo único e histórico. En el camino, los vivas a la Virgen se mezclaban con la emoción contenida y con el sonido alegre de la música que elevaba el alma.
El momento culminante fue su llegada a la Plaza de la Catedral de Jaén, donde la Virgen participó en el tercer misterio del Rosario, representando el nacimiento del Señor. Allí, bajo la mirada maternal de María, la luz de su presencia pareció envolverlo todo. Fue un instante de gracia, de oración y de encuentro con la Iglesia diocesana, que nos recordó que la devoción a la Virgen une corazones, pueblos y generaciones.
Me conmovió especialmente la coincidencia providencial de ver a la Virgen de la Fuensanta junto a la Virgen de Tíscar, las dos patronas históricas del antiguo Adelantamiento de Cazorla. Aquel encuentro, sencillo pero profundamente simbólico, me pareció histórico: dos advocaciones marianas unidas en la misma plaza, testigos de una fe que sigue viva en nuestra tierra jiennense.
Este acontecimiento no solo ha fortalecido nuestra identidad como creyentes, sino que también ha servido para dar a conocer aún más esta antiquísima devoción mariana que hunde sus raíces en el alma de toda la comarca.
La Virgen de la Fuensanta ha vuelto a su Santuario, pero su visita a Jaén ha dejado una huella imborrable: la de un pueblo que se sabe hijo de María y que encuentra en Ella el rostro tierno de Dios.
Una experiencia inolvidable como andera de la Virgen por Esther Cano Gallego, andera
El día 4 de octubre de este 2025 va a ser un día recordado por todas nosotras para el resto de nuestras vidas. Las que tuvimos el privilegio de ser sus pies en este día es algo que no olvidaremos. Un día marcado para siempre en nuestra memoria. Orgullosa y agradecida de haber compartido ese día con todas y más aún con nuestra Virgen de la Fuensanta. Fue un día de sonrisas, lágrimas y emociones compartidas. El sol brillaba ese día pero más brillaba ella, la más guapa y hermosa de la provincia Jaenera. Las calles rebosaban de fe, de Vivas que se escuchaban sin cesar y te emocionaban aún más .Todo el mundo le rezaba y las lágrimas inundaron las calles. Cansadas por los nervios y las emociones pero con el corazón lleno.
Agradecida por haber vivido este día. Quiero agradecer también a nuestros capataces: Juan,Pedro y Esteban por su gran labor. Que la virgen nos de el privilegio de poder seguir acompañándola muchos años más.
VIVA LA VIRGEN DE LA FUENSANTA
VIVA LA REINA DEL OLIVAR
VIVA LA PATRONA DE LAS CUATRO VILLAS
Y QUE VIVA POR SIEMPRE LA MADRE DE DIOS.
MI PARTICIPACIÓN EN LA MAGNA DE JAÉN: UN REGALO DE DIOS
El texto que se fue leyendo a lo largo de la tarde-noche, fue escrito por Ramón Molina, con quien nos une a los villanovenses un profundo sentimiento de amistad.
por Ramón Molina Navarrete Hijo Predilecto de Úbeda
El sábado, cuatro de octubre de 2025, será ya un día inolvidable y especial para mí que nunca podré borrar del corazón y me acompañará hasta más allá de la muerte.
“Magnun rosarium spei” fue para Jaén, su provincia y el mundo todo un acontecimiento que quedará en la historia religiosa por los siglos. En la capital procesionaron imágenes de varios pueblos y ciudades relacionadas con los misterios del rosario.
Los Gozosos estuvieron representados por la Virgen de las Mercedes de Alcalá la Real, la Virgen de Zocueca de Bailén, la Virgen de la Fuensanta de Villanueva del Arzobispo, la Virgen de Tíscar de Quesada y San José de Jódar.
Los Luminosos por San Juan Bautista de Los Villares, la Virgen del Collado de Santisteban del Puerto, el Sagrado Corazón de Jesús de Jaén, el Cristo Resucitado de Martos y la Santa Cena de Linares.
Los Dolorosos por La Oración en el Huerto de Andújar, el Cristo de la Columna de Úbeda, el Cristo de la Humildad de Alcaudete, Nuestro Padre Jesús “El Abuelo” de Jaén y el Cristo del Consuelo de Cazorla.
Los Gloriosos por el Resucitado de Linares, el Resucitado de Jaén, San Bonoso y San Maximiano de Arjona, la Virgen del Alcázar de Baeza y la Virgen de la Capilla de Jaén.
Patieron los pasos de la calle Virgen de la Cabeza hasta llegar, abriéndose paso a través de una enfervorecida multitud de personas, a la plaza de Santa María, para situarse frente a la fachada de la Catedral. Cada entrada solemne, envuelta en los cánticos del Coro y Orquesta MusicAlma de Linares y Coro Ciudad de Jaén, fue una explosión de emotividad y gozo que conmovió la tarde-noche.
Para mí, dentro de esta explosión sublime de emotividad y gozo, fueron sumamente especiales algunos momentos. El primero, cuando entró en la plaza de Santa María la Virgen de las Mercedes. Nada más verla llegar, estando yo a los pies de la tribuna presidencial, me emocioné profundamente, ella y yo volvíamos a encontrarnos después de haberla pregonado en su Alcalá la Real en el año 2014. El segundo, fue cuando apareció Nuestra Señora de la Fuensanta de mi Villanueva del Arzobispo. Ella y yo nos miramos y revivimos recuerdos inolvidables. ¡Cuántas veces la visité en su santuario y cuántas vivencias compartimos juntos! Y ahora estaba aquí, en la capital, frente a mí, representando el tercer misterio gozoso, nada menos que “el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en el portal de Belén”. A ambas Patronas me quedé con las ganas de haberles dedicado mis reflexiones… Me hubiera encantado.
El tercer momento, aún más especial, fue con la llegada de la “La Columna” de Úbeda, con paso sereno y esplendoroso, sostenido por ciento veinte portadores, con mi hijo mayor a la cabeza… Me conmovió el alma hasta hacerme llorar, predisponiéndome de paso para vivir en el corazón las palabras que había escrito a lo largo de muchos meses.
En la tribuna, bajo la custodia del Santo Rostro, San Eufrasio, Patrón de las Diócesis, y la Virgen del Rosario de Segura de la Sierra, presidía el Sr. Obispo de la Diócesis don Sebastián Chico y el emérito don Ramón del Hoyo, acompañados por cuatro canónigos.
Una vez situados los cinco pasos de los misterios gozosos, se encargó de reflexionar sobre el significado de cada uno de ellos Inmaculada Cuesta, de Martos. Que también escribió y expuso con delicadeza y profundidad los luminosos.
Y llegó mi hora. A mí me correspondieron, a solicitud del obispado, reflexionar sobre los misterios dolorosos y gloriosos. Y cuando los cinco grupos escultóricos referidos a la pasión y muerte de Cristo estaban expuestos, siendo ya noche total, bajo la fachada catedralicia, iluminada de colores llamativos y elegantes, todavía inmerso en el sentimiento que había brotado en lo más hondo de mí, subí al estrado y viví el momento con la consciencia de saber que estaba siendo partícipe directo de un hecho histórico irrepetible. Y reflexioné acerca de Getsemaní, de la flagelación, de la coronación de espinas, del camino al Calvario y de la muerte de Cristo clavado en la cruz. Sentí al finalizar cada uno de ellos el calor del público que abarrotaba la plaza y me sentí aún más fortalecido. Luego llegaron los cinco pasos de los misterios gloriosos. Y resucité, y ascendí, y vi bajar al Espíritu Santo y me elevé en cuerpo y alma con María y la coroné con palabras de amor incandescentes… y me sentí dichoso.
Sabía, era consciente de que ya, en la última etapa de mi vida, esto venía a ser, tan solo, sencillamente, un hermoso regalo que Dios me hacía para poder morir con mayor fe. Un Dios que sabe bien que le he dedicado mi vida y a quien he amado profundamente desde mis imperfecciones, errores y miserias.
Gracias, Señor, por haberme llamado y elegido para exponer a Jaén y a la sociedad presente la parte más espiritual y significativa de la Magna, esa que trasciende más allá de la espectacularidad de los tronos y su procesionar, esa que se eleva en las alas que transfiguran lo material, esa que busca sembrarse en el campo de la conciencia con el deseo de que fructifique en espigas de amor y de esperanza.
Con este texto finaliza el brillante recorrido de las imágenes por la ciudad de Jaén. Hemos recogido la fe de los sacerdotes, las notas de la Banda de Música, el sentimiento de una costalera, el sentir de un villanovense que vive en Jaén, la impresión del Presidente del Patrono de la ciudad, y la poesía y belleza de los textos de Ramón Molina.
Un recuerdo que perdurará entre los asistentes a este diluvio de fe, de esperanza y devoción,Una organización llenar de entusiasmo y amor, que prepararon con gran entrega, todos los actos; unas cofradías entregadas a su devoción a las imágenes, unos pueblos y ciudades que dieron, con su presencia el calor a la ciudad. En representación de todos mi enhorabuena al Sr. Obispo D. Sebastián
El reencuentro de la Virgen de la Fuensanta con Jaén 75 años después por Manuel López Fernández, cronista oficial de Villanueva del Arzobispo (Jaén)
El primero de noviembre de 1950 con motivo de la Declaración Dogmática de la Asunción en cuerpo y alma de la Santísima Virgen María a los cielos- siendo Papa Pio XII, en la constitución apostólica Munificentisimus Deu, el Obispo de Jaén, D Rafael García y García de Castro, mandó que se concentrasen en la capital, la imagen de la Virgen-patrona de cada pueblo, o la de mayor veneración.
Villanueva que llevaba unos años entregada en devoción y fervor a la patrona, la Virgen de la Fuensanta, recibió con entusiasmo esta primera salida de la imagen. Fueron más de cuarenta vehículos de esta localidad, entre camiones y automóviles, los que se trasladaron a Jaén, para acompañar a la Patrona,
“La Virgen de la Fuensanta llamó grandemente la atención, recibiendo numerosos vítores y aplausos. De las 56 imágenes que se presentaron en la Plaza de Santa María (Catedral) fue sin disputa la mejor y más bella.
La imagen fue acompañada por F. Agustín de la Concepción, Presidente de la Comunidad, el P. Nicolás, Fray Lázaro, los curas de Villanueva, (ya era párroco D. Lorenzo Charriel Valera y un coadjutor) un padre jesuita, el padre Pérez…) y más de un millar de fieles.
El acto resultó grandioso y emocionante. Tuvo una breve alocución alusiva al dogma y al acto el Sr. Magistral de la Catedral D. Antonio Ferreiro, los seises cantaron una plegaria y la salve.
El viaje de regreso se hizo largo llegaron a la una menos cuarto de la madrugada con la Virgen al Santuario”.
Gracias al personal del Instituto de Estudios Giennenses, que me ha facilitado lo publicado por Diario Ideal, de dos de noviembre de 1950 ; podemos aportar nuevos datos al Libro de Protocolo del Santuario.
Los titulares del periódico Ideal reflejaban la noticia: La jornada asuncionista de Jaén, sin precedente en fervor y amor a la Virgen. Sesenta imágenes de las patronas de los pueblos, en la procesión magna. Más de cien mil personas de la provincia, llegaron con sus autoridades y treinta Bandas de Música”.
Destacaron la imagen de la Virgen de Zocueca, a la que se le rindieron honores de Capitán General, que lucía el fajín y banda que le regaló el General Castaños, la laureada de San Fernando individual y el manto que le regaló la reina Isabel II. Por vez primera también ha salido procesionalmente la Virgen de la Antigua, que desde la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos se venera en la Catedral. Con cada una de las imágenes marchaban las autoridades civiles, militares y eclesiásticas y nutridas representaciones de cada pueblo. Algunos de los pueblos como los de Fuerte del Rey, Villanueva del Arzobispo, Torre del Campo, Martos, Campillo de Arenas y los Villares, han llegado a la capital con la totalidad de su vecindario. Las imágenes fueron colocadas en el desfile por orden alfabético.
La procesión que partió del Parque de la Victoria ha tenido como final del trayecto la Plaza de Santa María. Allí quedaron concentradas las sesenta imágenes y ante ellas se entonó una solemne salve y un “Te Deum” en acción de gracias”.
Esta es la crónica de la que considero la primera salida procesional de la Virgen de la Fuensanta. Consultado: Libro de Protocolos del Santuario. Diario Ideal,
FUENTE: M.L.F.