A DON LUIS RAMÍREZ EN SU 80 ANIVERSARIO
Oct 24 2025

POR VICENTE SANZ VIÑUELAS, CRONISTA OFICIAL DE LLOMBAI (VALENCIA)

El pasado sábado, 18 de octubre, asistí invitado a la celebración de una misa de acción de gracias (y jubilación), de don F. Luis Ramírez Gimeno, quien ha cumplido 80 años.  Esa tarde, de forma oficial y solemne, a las 19h y en la parroquia de Santa Ana de València (a la que él cariñosamente llama como “la Casa de la abuela”, en alusión a que Santa Ana era abuela de Jesús), don Luis puso el broche final a su carrera activa como cura párroco.

Nacido en València en 1945, don Luís tuvo sus primeros contactos con la religión de manos de su familia, así como de su parroquia de origen: San Francisco de Borja (en la calle Cuba), y de forma significativa con las hermanitas del asilo de ancianos Desamparados de València. Por ello, aunque después de realizar sus estudios se formó como ATS, su vocación religiosa se impuso y acabó profesando como fraile en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, después de pasar su noviciado en Valladolid, donde estuvo muchos años al servicio de la caridad y de los necesitados, siendo uno de sus referentes Santa Teresa de Jesús.

Posteriormente, cursó estudios sacerdotales y en 1991 fue ordenado como sacerdote por el arzobispo de València don Miguel Roca. De allí, don Luis seria destinado a Cortes de Pallás, Millares yDos Aguas, donde ejerció esos dos primeros años y se inició en esa nueva vida como cura párroco.

A principios de 1993 obtuvo el nombramiento como cura de Llombai, ante la marcha del titular, don José Jerónimo. Cabe decir, que don Luis tenía mucha amistad con don José de Paz, sacerdote e hijo de Llombai, y por él tenía referencias del pueblo. Por dicho motivo, en el mes de febrero, con motivo de la restauración y la fiesta de la Mare de deDéu del Rosari (patrona de Llombai), don Luis vino a los actos y celebraciones para conocer el pueblo y ver donde había sido destinado. No obstante, la providencia alteró las cartas y por unas nuevas disposiciones, su nombramiento fue anulado, en favor de don Jesús A. Bausá, y a don Luis le asignaron los pueblos vecinos de Catadau y Alfarp. Por ello, don Luis se trasladó a las tierras del Marquesat en el otoño de ese año, instalándose no en Llombai, pues ahora ya no le pertenecía, sino en Catadau, donde estaba la casa abadía.

Durante los siguientes años don Luis estaría al frente de estos dos pueblos, relacionándose con la gente, las costumbres y las tradiciones. Llevó a cabo diferentes reformas y restauraciones, como por ejemplo fue la gran e intensa restauración de la iglesia de Catadau, donde cambió el suelo, restauró el alumbrado, puso las lámparas y se restauró la pintura del templo, así como también se encargó de la restauración del campanario de Alfarp, el arreglo del tejado de la iglesia y la pintura de la fachada del templo.

Entre otros hechos significativos, don Luís bendijo y ofició los actos de la proclamación Canónica de la Mare de DéudelsDesemparats como patrona de Alfarp, en 1994, continuando el trabajo empezado por el anterior cura, don Vicente Ribes. También ofició misa en la basílica de San Pedro, en Roma, en el altar del Papa, llegando a hermandar la iglesia de San Juan de Letrán con la parroquia de Catadau, en 1997. Potenció “la Baixà” de Santa Bárbara, creando la figura delsClavaris, redactando unos estatutos; de igual modo mandó hacer unas nuevas tallas de San Pedro Pescador y la Divina Aurora para resguardar las que estaban en el altar mayor de Catadau y sacarlas en procesión. En Alfarp también se encargó de la restauración del reloj de sol que está en uno de los laterales de un contrafuerte exterior de la iglesia, en 1996, y mantuvo gran parte de las liturgias, como los rosarios, procesiones, misas, la Semana de Dolor y sus cantos, la Semana Santa, etc. No obstante, también se enfrentó a algunas personas que quisieron imponer su voluntad dentro de la iglesia, se negó a bendecir el monumento a “la independencia” que se erigió en Catadau, aduciendo que él solo bendecía la unión y la fraternidad y no la desunión y el enfrentamiento (uno de los males actuales), y también fue responsable de la polémica reforma de la imagen de Sant Jaume, patrón de Alfarp, al que le “quitó” elsmorets y la espada, poniéndole una bandera con la cruz roja, trasformando a Sant JaumeMatamoros” en Sant Jaume Apóstol, lo que ocasionó una gran polémica en el pueblo y muchos enfados y rechazos. Y a inicios del 2003 bendijo las campanas del campanario de Alfarp, las cuales se colocaron de nuevo una vez restaurado el campanario.

Como toda persona pública, don Luis fue querido por unos y criticado por otros, más dejó su huella y su recuerdo en Catadau y Alfarp, donde popularmente se le conocía entre los más pequeños, y no tan pequeños, como don Lu, siendo un cura que todo el dinero lo invirtió en la iglesia, descuidando la casa abadía done él vivía, ya que para él su principal preocupación fueron las parroquias. No obstante, el hecho de marcar él las normas y las directrices fue una de las causas que unos aplaudieron, pero otros aborrecieron.

Después de 10 años de servicio en estos dos pueblos, en noviembre el 2003 fue destinado a Alberic, donde paso los siguientes años, marcados en un momento dado por una crisis económica general, que no obstante pudo capear desde su ministerio. En el año 2012 fue nuevamente trasladado al que sería su destino definitivo: la parroquia de Santa Ana de València, y allí iría a asistir a su nueva comunidad, a las distintas hermandades y asociaciones, como la Hermandad de la Virgen de Nazaret, y realizó mejoras tanto en la iglesia como en el complejo parroquial, colocando desde el principio unos azulejos de cerámica de Manises en la puerta de la parroquia que dicen: “Esta és vostra casa. La casa de la abuela”, abriendo sus puertas a todo el mundo.

En el año 2020 don Luis se enfrentó a la pandemia de la Covid-19 y, posteriormente, decidió abrir las puertas de la parroquia de par en par a la comunidad china de València, con la que hay un estrecho vínculo, así como a los brasileños, a los que les permiten hacer una misa en portugués el primer domingo de cada mes allí en Santa Ana, siguiendo los mandatos del papa Francisco.

Ahora, después de todos estos años como sacerdote, llegado el momento de su 80 cumpleaños y con algunos pequeños achaques de salud, el arzobispo de València, don Enrique Benavent, ha dispuesto que don Luis pueda descansar, jubilándose y apartándole de la responsabilidad de estar al frente de una parroquia, nombrando como su sucesor en Santa Ana a don Raúl García Adán. Bien es cierto que don Luis podrá asistir y ayudar a don Raúl en su ministerio, pero no de forma obligatoria ni en todas las misas ni actos.

Por ello, el pasado sábado don Luís fue el encargado de presidir y celebrar su última misa, con la compañía de 10 sacerdotes y un fraile que quisieron estar presentes, entre los que se encontraban dos amigos y excompañeros suyos: don Jorge, quien se ordenó sacerdote al mismo tiempo, y el hermano Ángel, fraile de San Juan de Dios, compañero suyo de noviciado.También le acompañaron dos sacerdotes chinos. El acto, sencillo pero emotivo, llenó la parroquia y estuvo amenizado por el coro, terminando con las palabras de agradecimiento de unos representantes de sus feligreses de Santa Ana (que le obsequiaron con una placa); de la Hermandad de Santa María de Nazaret y de unos amigos, uno de los cuales, médico ya retirado, le dedicó unos versos. También su sucesor, don Raúl, le regaló un cuadro con la bendición apostólica del papa León XIV, con motivo del 80 aniversario de don Luis. Y don Salvador, arcipreste de València, también le dedicó unas palabras en las que redundó en que más que una despedida, esa era una misa de Acción de Gracias. Don Luis, emocionado, pidió perdón por si en algo había fallado ysolicitóa todos los presentes que rezaran por él, pronunciando la frase: “Yo he hecho lo que tenía que hacer”, en alusión a su servicio dentro de la iglesia y en los diferentes pueblos durante todos estos años.

Al finalizar la eucaristía, don Luis fue saludado por su familia, sus amigos y sus feligreses y terminaron en el piso superior, en el aula destinada a la catequesis, donde se había preparado un pequeño ágape para los presentes, y donde todos pudimos hablar tranquilamente con don Luis y recordar algunas anécdotas y hechos destacados.

En definitiva, estas líneas pretenden ser un pequeño reconocimiento a un hombreal cual todos definen como un trabajador incansable y un emprendedor (que, anecdóticamente, incluso atendió como ATS al Papa Juan Pablo II), y que como él mismo dijo, sintió el amor de Dios desde niño y ha pretendido a lo largo de su vida servir a Dios y a sus hermanos y feligresesde la mejor forma que ha sabido. Un sacerdote al que yo conocí de niño por mi relación familiar con el pueblo de Alfarp, y que ahora ha llegado al atardecer de su vida, de forma tranquila y con el trabajo bien hecho, ganándose el descanso en su nueva etapa que comienza ahora, después de 34 años como sacerdote.

Por último, para que conste, el pasado 25 de julio de 2025, cuando fue invitado a la misa del día de Sant Jaume, patrón de Alfarp, quiso regalar a la parroquia su cáliz, para que este se conserve allí, al igual que su recuerdo

Felicitats per eixos 80 anys don Luis, i a seguir disfrutant de la vida en salut i alegria!!

FUENTE: V-S-V-

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