POR JOSÉ LUIS ARAGÓN PANÉS, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CÁDIZ).
Las obras de la variante de la nacional 340 –en la actualidad A-48– a su paso por Chiclana y a la altura de El Fontanal, vino a darnos una grata sorpresa el día 25 de octubre de 1989, tal día como hoy. Una pala excavadora descubrió de manera fortuita unos restos arqueológicos que la Delegación Provincial de Cultura, a través de su arqueólogo titular, Lorenzo Perdigones, catalogó como «restos de cabañas y al menos cinco silos pertenecientes al Calcolítico» o Edad del Bronce. Era la primera vez que se conocía de la existencia en nuestro municipio, y relativamente cercano al centro histórico, de restos prehistóricos de este periodo, porque antes solo existía un vacío respecto a esta etapa. Así, Chiclana se aseguraba un lugar en la prehistoria más reciente. Con ello se constataba la presencia humana continua en este periodo.
Y no quedó ahí la cosa, porque en días posteriores se hallaron dos alfares romanos –dos hornos para cocer cerámica–. Uno de ellos quedó destrozado y el segundo, aunque dañado en su parte superior, se acotó procediéndose a su estudio arqueológico. Este alfar es muy característico de la industria alfarera dedicado a la fabricación de ánforas. Está situado muy cerca del trazado de una de las dos vías de la A-48, en la salida 7. El alfar, si bien en un principio se pensó por desubicarlo, finalmente se optó por conservarlo «in situ». Hoy podemos contemplarlo y visitarlo.
En primer término y en su nivel inferior, se observa el «praefurnium» o boca de la entrada del fuego, que es la cámara de combustión. Tiene forma abovedada, de un metro y medio de altura por dos de longitud. Desde la parte superior –de difícil acceso– se aprecia cómo fue la cámara de cocción, desaparecida como consecuencia la acción de la excavadora. Sin embargo, su interior ha permanecido casi intacto su revestimiento con restos de cerámica, unidos por una argamasa de arcilla.
Este alfar romano, es un claro ejemplo de romanización en nuestro territorio, y por tanto, está catalogado como lugar y «Sitio histórico, cultural y patrimonial» de la ciudad.
Bibliografía:
-BOHÓRQUEZ JIMÉNEZ, D. (1989): «Chiclana en la Prehistoria y en la Antigüedad». “Revista El trovador”. Nº 62. Año VI, noviembre.
-LAGÓSTENA BARRIOS, L. (1996): «Alfarería romana en la Bahía de Cádiz». Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz. Publicaciones del Sur, S.A.
-FOTO: La boca de fuego del alfar.
