POR SILVESTRE DE LA CALLE GARCÍA, CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE GUIJO DE SANTA BÁRBARA (CÁCERES).
El lobo ibérico (Canis lupus signatus) formó parte de la fauna guijeña hasta comienzos de la década de 1960 cuando los últimos ejemplares estables desaparecieron debido a la caza y al envenenamiento que comenzó a realizarse en toda la Sierra de Gredos en la segunda mitad del siglo XIX.
La presencia del lobo condicionaba la vida de los ganaderos que tenían que estar vigilando constantemente al ganado si no podían encerrarlo en corrales durante la noche, algo que durante el verano era imposible por ocupar los pastos más altos de la sierra, donde los numerosos cabreros y escasos pastores de ovejas se trasladaban con sus familias para poder cuidar mejor al ganado.
Los vaqueros confiaban a menudo en la fortaleza física y los complejos mecanismos de defensa natural de las vacas que formaban un círculo encerrando a los terneros en el centro, creando así una impenetrable barrera de cuernos que los lobos no podían atravesar. Las yeguas, por su parte trataban de defenderse dando coces y mordiscos. Ganaderos y ganado, ayudados por los perros, no siempre conseguían librarse del ataque del lobo.
Todo cambió con la desaparición de estos cánidos, permitiendo a los ganaderos y especialmente a los vaqueros, dejar al ganado libre en la sierra. Al no tener que encerrarlo en los pequeños corrales durante el invierno, pudieron aumentar significativamente el número de cabezas por explotación, haciendo más rentable la cría de estos animales que constituyen hoy el pilar más sólido de la economía local.
Sin embargo, hace pocos años, el lobo comenzó a extenderse por la Sierra de Gredos y su presencia en la zona ya es habitual, con núcleos estables. En Guijo son bastante difíciles de ver pero en términos municipales vecinos como Aldeanueva de la Vera, Jerte o Tornavacas, se ven frecuentemente a plena luz del día y los restos de sus ataques tanto a la fauna silvestre como al ganado doméstico son cada vez más comunes.
Ya el verano pasado se produjeron varios ataques que acabaron con la muerte de algún ternero en parajes como El Hornillo, en término municipal de Tornavacas pero a escasa distancia de la linde de Guijo de Santa Bárbara mientras que vaqueros y cazadores encuentran de vez en cuando restos de ciervos y otros animales matados por los lobos así como los rastros y excrementos dejados por estos animales.
La creciente población de lobos es un problema que preocupa mucho a ganaderos, gestores cinegéticos y conservacionistas del medio natural pues no debemos olvidar que Guijo de Santa Bárbara forma parte de la Reserva de Caza La Sierra y que limita al oeste con la Reserva Natural de la Garganta de Los Infiernos.
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https://elcuadernodesilvestre.blogspot.com/2026/01/vaqueros-en-tierra-de-lobos.htm
