POR MANUEL PELAEZ DEL ROSAL, CRONISTA OFICIAL DE PRIEGO (CÓRDOBA)
Es la primera vez, y no creo que haya una segunda en muchos años, que un prieguense, discreto donde los haya, con un bagaje intelectual de primera división, acaba de recibir un galardón merecido que le honra y nos distingue a quienes tenemos desde hace mucho tiempo con él una sólida relación de amistad y compañerismo, por este orden.
El recompensado se llama Jesús Cuadros Callava (n. Priego de Córdoba, 1957) y de su trayectoria intelectual, larga, grave, comedida, prudente, ni te cuento. Prefiere refugiarse en el anonimato, no provocar la fama, que sin duda y justamente merece, y si es oficial, menos todavía. Lo que se dice pasar desapercibido si ello fuera posible, que no lo es, porque las danas de su espíritu desbordan con su imparable caudal de conocimientos los canales ingenieriles más técnicos e inteligentes.
El homenajeado es doctor por la Universidad de Granada, licenciado en Filosofía y Letras (Geografía e Historia) y profesor de E.G.B. Ejerció desde 1983 como director del Archivo Histórico Municipal de Priego, y desde 1990 está vinculado a la Universidad de Granada. Pertenece desde 2016 al Grupo Laboratorio de Investigación en Formación y Profesionalización SEJ-059, y en 2019 fue nombrado Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba, valorando su trayectoria y competencia.
Graduado, licenciado y doctor son, pues, los títulos que le respaldan en la comunidad científica, conseguidos a marchamartillo sucesivamente, y si los hubiera más difíciles aún, seguro que los conseguiría e introduciría en las alforjas de su corazón. Pruebas irrefutables no de que el que resiste gana, que puso en el palenque literario el célebre Quevedo, y mucho después copió sin encomendarse a Dios ni al diablo, el andariego Camilo José Cela, sino de quien demuestra y revela una voluntad férrea a prueba de bomba intelectual.
¿Y cuál la distinción recibida? La medalla de El Arca de la Memoria, de la Asociación de Archiveros de Andalucía, que así es como gráficamente aquélla se llama, concedida por unanimidad a su socio honorario. Representa un histórico arcón con tres llaves, al que in illo tempore solo tenían acceso ciertos oficiales en quienes confiaba la Autoridad para administrar el dinero público.
El lugar de la entrega no ha podido ni puede ser más emblemático: el Archivo de Indias, de referencia mundial creado en 1785 por el Rey Carlos III. Y el homenajeado-condecorado ha correspondido al organismo otorgante aludiendo a su querida profesión, hasta límites indefinidos, y a los más de 40 años de servicios prestados como archivero municipal de Priego de Córdoba, como quien dice ayer por la mañana, ante la indiferencia de quien no supo, o no quiso reconocer su verdadero valor, ni su utilidad para la sociedad y su acervo histórico identitario de la localidad, hasta ahora en que se le ha rendido -no por quien debiera- justo y ecuánime reconocimiento.
Dar cuenta hic et nunc de su callada pero fructífera labor sería pretencioso e innecesario. Y a los hechos me remito como testigo cualificado de su diario quehacer, como prueba convincente y determinante del juicio decisorio y positivo, como ahora se dice: poner orden en la documentación a conservar, analizar, clasificar e inventariar -lo primero es lo primero pues la labor del archivero es antes que nada gestora- y después: investigar como actividad del mismo rango y propia de la profesión, y rendir cuentas de su producción científica. La tarea no es moco de pavo.
Además de su participación en infinidad de congresos como conferenciante, ponente o comunicante, y en obras colectivas y revistas especializadas en archivística, el Dr. Cuadros es autor de numerosas investigaciones, proyectos sobre la recuperación del Patrimonio Histórico Documental y libros, sin olvidar el aporte de la Revista de Investigación Archivística y Gestión Documental Legajos que marcaría desde 1997 un antes y un después en las de su género: Temas para la Historia de Almedinilla (1995), La Nada y el Silencio: Represalias políticas y Sociales en Priego de Córdoba, 1936-1939 (2019), Manuel Arroyo (1914-1980), de la Lealtad a la República a las Cárceles de Franco (2021), Nicetistas y Valverdistas: Priego de Córdoba 1913-1939 (2024), José Ramos Rodríguez, 1898-1989 Historia de un maestro represaliado (2024), y el más reciente Sombras del 36: Guerra y represión en Priego de Córdoba (2025) (en col. con Patricio Hidalgo). La producción bibliográfica -estoy seguro- seguirá completándose con más biografías desde la independencia y la libertad. Queda mucho terreno por abonar. Y a la postre la Historia hablará de los muros y de los bandos.
Con un «suma y sigue» podríamos concluir, no sin antes profetizar que en adelante con más tiempo disponible su labor se acrecentará enciclopédica y ciclópeamente. Seguirá con su conexión universitaria y con sus aportaciones académicas, sin poner trabas a quienes le llamen institucional o particularmente a colaborar. El arca de la memoria y su medalla como blasón acreditativo es una peculiar panduerca sin estereotipos, en donde cabe cualquier biografía y corriente sin importar el color morado o azul de sus aguas.
Por lo pronto la medalla del Arca de la Memoria ha rendido justicia y homenaje a un hombre de pro, a un prohombre, que ha dejado transcurrir su vida como servicio, sin esperar merced o retribución a cambio, porque las rosas -en sutil expresión poética- jamás reclaman su perfume.
*Miembro numerario de la Real Academia de Córdoba y correspondiente de la Real Academia de la Historia
FUENTE:https://www.diariocordoba.com/opinion/2026/01/18/arca-memoria-homenaje-doctor-jesus-125779401.html