CRÓNICAS DE OAXACA: OBRA DE LEONORA CARRINGTON
Ene 20 2026

POR LA FEDERACIÓN NACIONAL DE ASOCIACIONES DE CRONISTAS MEXICANOS

                                               

El pasado viernes 19 de diciembre de 2025 se presentó con éxito, en el Museo de los Pintores Oaxaqueños (MUPO), dirigido por el maestro Jorge Pech, la obra pictórica que se inauguró como una muestra de Leonora Carrington —de Gookley Hall—, al igual que en la Ciudad de México se realizó en la colonia Roma, que muestra la obra de la artista, quien nació el 6 de abril de 1917 en Clayton Green, Lancashire, Inglaterra. Su infancia estuvo marcada por la mitología celta y el folclore irlandés, gracias a su madre y a su niñera.

Leonora Carrington fue una artista y escritora surrealista británica, que se nacionalizó mexicana y que provocó un real interés en los oaxaqueños, ya que lució lleno el M.U.P.O.

Desde joven, Leonora se rebeló contra la educación tradicional y la sociedad victoriana de su época. Estudió arte en la Academia Ozenfant de Londres y se unió al movimiento surrealista en París, donde conoció a artistas como Max Ernst, André Breton y Salvador Dalí.

Su relación con Max Ernst la llevó a vivir con él en el sur de Francia, donde se sumergió en la escritura y la pintura. Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial la obligó a huir a España, donde sufrió un colapso nervioso y fue internada en un hospital psiquiátrico.

En 1941, Leonora escapó del hospital y se refugió en la Embajada de México en Lisboa, adonde la llevó Renato Leduc, quien se casó con ella para ayudarla a escapar de Europa. Juntos se mudaron a Nueva York y luego viajaron a México, donde se estableció definitivamente.

Ya en México, Leonora desarrolló su carrera artística y se convirtió en una figura clave del movimiento surrealista. De esta época, sus cuadros nos narran su estilo.

Leonora Carrington falleció el 25 de mayo de 2011, en la Ciudad de México, a los 94 años. Su legado artístico y literario sigue siendo una fuente de inspiración para artistas y escritores de todo el mundo.

La obra pictórica de Leonora Carrington es una fusión de surrealismo, mitología y fantasía. Sus pinturas son como ventanas a un mundo onírico, donde la realidad se mezcla con la imaginación y la magia.

Características de su obra:

Imaginario surrealista: Carrington se inspiró en el movimiento surrealista, creando escenas y personajes que desafían la lógica y la razón.

Mitología y folclore: Incorporó elementos de la mitología celta, la cultura prehispánica y el folclore mexicano en sus obras.

Simbolismo: Utilizó símbolos y metáforas para expresar sus emociones y pensamientos.

Feminismo: Su obra refleja su lucha por la libertad y la igualdad de género.

Algunas de sus obras más destacadas:

Fantasía (1935)

Retrato de Max Ernst (1936)

Autorretrato (1937-1938)

El árbol de la vida (1940)

La tentación de San Antonio (1946)

Entonces vimos a la hija del Minotauro (1953)

Laberinto (1991)

Su arte es una ventana a su mundo interior, lleno de fantasía y magia.

La vida de Leonora Carrington en México fue fascinante. Llegó en 1942, huyendo de la guerra en Europa, y se estableció en la Ciudad de México. Allí encontró un ambiente creativo y acogedor, rodeada de artistas y escritores como Diego Rivera, Frida Kahlo, Octavio Paz y Carlos Fuentes.

Se casó con el fotógrafo húngaro Emerico “Chiki” Weisz, con quien tuvo dos hijos, Pablo y Gabriel. En México, Carrington desarrolló su estilo artístico único, fusionando elementos de la mitología prehispánica, el folclore mexicano y el surrealismo.

Vida social y artística

Se relacionó con otros artistas surrealistas exiliados en México, como Remedios Varo y Wolfgang Paalen.

Participó en la Exposición Internacional del Surrealismo en 1940.

Su obra se caracterizó por la fantasía, la magia y la crítica social.

Legado

Carrington se convirtió en una figura clave del surrealismo en México.

Su obra influyó en generaciones de artistas mexicanos y latinoamericanos.

En 2005 recibió el Premio Nacional de Bellas Artes y fue nombrada Ciudadana de Honor de México.

Carrington y Leduc, una historia de amor y guerra

Leonora Carrington tuvo una relación especial, forzada por la guerra, pero real, con el poeta mexicano Renato Leduc, con quien viajó de Europa a México en 1941.

Es sabida la historia de la huida de Leonora Carrington de la Segunda Guerra Mundial en 1941, del brazo del poeta, bohemio y diplomático mexicano Renato Leduc.

Leonora venía de una relación “loca” con el pintor surrealista Max Ernst, a quien había seguido desde Londres y con quien vivió en París, en el epicentro del movimiento surrealista, pero hacia finales de 1940 Ernst fue arrestado por ser judío.

Leonora huyó a España cruzando los Pirineos y entró en una crisis que la llevó a un hospital psiquiátrico en Santander. La pintora refiere esta aterradora experiencia en su libro En bas —Abajo o Down Below—. Al salir del hospital, la Embajada de México en Portugal le brindó asilo y ahí conoció a Leduc.

Renato llevaba casi nueve meses como diplomático en Inglaterra y Francia, pero al inicio de la guerra ya no pudo regresar y se trasladó a España y Portugal. Los diplomáticos mexicanos intentaron sacar a Leonora de Europa, pero no encontraban la manera. La única forma posible era como esposa de un mexicano, así que se casó con Leduc y apenas pudieron escapar de Europa en 1941, en uno de los últimos barcos que dejó el viejo continente antes de la debacle nazi.

Llegaron a Nueva York y lo que parecía un matrimonio por necesidad se convirtió en una amistad y un amorío prolongado. En Nueva York permanecieron un tiempo y en 1942 compraron un auto para viajar por carretera hasta México.

Leonora se reencontró con Ernst en Nueva York, pero su “amor loco” había terminado. En el viaje a México pareció acentuarse su tendencia surrealista, por ser esta “la tierra de la belleza convulsiva y los delirios comestibles”, como la calificó André Breton.

En la Ciudad de México se instalaron en un hotel barato de la colonia Tabacalera. Mientras él buscaba trabajo, ella lo esperaba horas interminables en el café Los Pericos, donde conoció el “alma surrealista” de los mexicanos. Teniendo otras opciones de viaje, Carrington decidió entonces permanecer en la que sería finalmente su patria.

Vivió con Renato durante un año, hasta el final del divorcio en 1943, punto final de una intensa aventura de amor y guerra. Cuando Elena Poniatowska entrevistó a Leonora, esta le dijo, medio en broma, medio en serio, que Leduc había sido “el amor de su vida”. Por su parte, el poeta Leduc le escribió a Carrington:

“Yo vivo de lo poco que aún me queda de usted.

Su perfume, su acento,

una lágrima suya que mitigó mi sed”.

FUENTE:https://imparcialoaxaca.mx/opinion/cronicas-de-oaxaca-obra-de-leonora-carrington/

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