POR JOSE SALVADOR MURGUI SORIANO, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS (VALENCIA)
Cuando un pueblo tiene las raíces hondas se demuestra en las ocasiones que se viven y en la solera con que se viven. La Virgen de la Paz, patrona de Villar del Arzobispo celebró su fiesta, el día 24 de enero, que este año 2026, ha sido este fin de semana intenso y frío que ha revestido el pueblo del Villar ofreciendo una entrañable fiesta con que le honra a través de la historia.
El día 23 el atardecer-anochecer las calles del pueblo estaban encendidas con impresionantes hogueras para celebrar esa noche anterior al día de la fiesta la tradicional “Turra”.
En la iglesia parroquial se celebraban las Primeras Vísperas solemnes, cantadas, en honor de la patrona, que finalizaron con el canto de los gozos, además, de la invocación a la paz en el mundo.
“Pues la paz al mundo envía, María al cielo con vos, hacer que nos dé paz Dios madre de la paz María; Si tanto os debe el Villar, Virgen triunfante y gloriosa, acogednos amorosa cuando os vamos a buscar, ya que el pueblo en vos confía, no lo desechéis de vos”, así le canta el pueblo del Villar a su santísima patrona.
El grupo de Baile Salarego, entró en el Templo Parroquial, cantando y bailando sus típicas joyas, rindiendo de esa forma, el cariño a su
“Madre mía, madre de amor, adiós señora, adiós, adiós, virgen hermosa, Madre de Dios, contigo queda mi corazón…”, mientras sonaba esa melodía, la radiante cortina blanca que cubre la imagen, se va deslizando, dejando la imagen tapada hasta la mañana siguiente, cuando después de la Aurora hacen la “asomadica”.
Las jotas siguen animadas en la plaza, los bailes, las melodías de los instrumentos de cuerda y los cantos cubren ese impresionante escenario que está a la puerta del ayuntamiento y que es aplaudido al terminar cada obra interpretada, cantada y bailada, con esos trajes típicos que lucen en la fría noche de la patrona.
De pronto irrumpe la Sociedad Unión musical del Villar del Arzobispo, sus brillantes pasodobles van marcando el paso de ese itinerario que nos lleva desde la plaza, hasta el lugar vecino donde se disparan los cohetes.
La noche se enciende, la fuente no tiene agua tiene fuego ininterrumpidamente y los carros repletos de cohetes van cayendo del cielo hasta el suelo para ofrendar, momentos de diversión y de luz a la Virgen de la Paz.
Los Cueteros de Villar ponen luz y sonido a ese momento que unido a la música y la multitud de personas que goza del espectáculo, van cubriendo los actos programados en honor de la patrona.
En un vistoso pasacalle, el Ayuntamiento, junto a los componentes de la Comisión de fiestas, van recorriendo las calles de la ciudad, no solo al son de los más divertidos pasodobles, sino poniendo el broche del camino, los cohetes que van abriendo el paso de mano de estos Coheteros.
Una vez en el “Huerto del señor”, la música sigue sonando, los cohetes, quemando pólvora y la hoguera, espera el solemne encendido que pondrá el broche a la noche mágica del día 23 de enero.
La hoguera se enciende, fuertes y voluminosas pavesas alumbran el Huerto, siendo la parrilla necesaria donde se coloca y se asa el embutido y la carne, los típicos ingredientes que conforman esta “Turra”.
La noche es para divertirse y hay diferentes actividades. Los cohetes se disparan con fuerza dentro de esa gran jaula habilitada al efecto y que está hasta la madrugada, disparando los fuegos aéreos que iluminan la noche del Villar.
Día grande
El frío no ha impedido que todos salgan a la calle y que todos esperen ese día grande para festejar a su patrona. La noche del 23 al 24 es la noche que no se duerme, ya que a las seis horas nos llaman los cantos de la Aurora por todas las calles del pueblo… las voces armoniosas y una sonora campana van marcando el recorrido, con parada especial a la puerta del Convento de las Hermanas Carmelitas.
A las ocho es el rosario de la aurora y a partir de ese momento y se suceden las funciones litúrgicas en la iglesia parroquial para festejar a la patrona la Madre de la Paz.
Son varias celebraciones eucarísticas las que se celebran, los pasacalles de la banda y las actividades lúdicas que llenan un día de fiesta mayor. Por la tarde se han entregado los premios en el Patronato (de los que se dará cuenta en otro momento).
A las 18,30 se celebró la Misa por intención de los anderos que portan la imagen en su traslado procesional, bendiciendo las medallas que se impusieron a los nuevos y nuevas portadores.
El frío no ha impedido que los hombres y mujeres abrazaran con fuerza la imagen de la Virgen de la Paz, que iba a procesionar desafiando las bajas temperaturas.
La Virgen de la Paz ha recorrido su itinerario, llegando de nuevo a la plaza donde recaen los muros de la solemne iglesia; los fuegos artificiales han sido el preludio y con un sonoro volteo de campanas, la imagen ha entrado a la iglesia parroquial, recibiendo el aplauso de todos los devotos que abarrotaron el templo.
Ese momento es el epílogo de una historia de amor, donde la virgen vuela, entre todos los corazones que la esperan, porque Villar del Arzobispo es esa urbe con entrañas generosas, nobleza atractiva, que sabe seducir al visitante que encuentra en el Villar su segundo hogar.
Don Julio Baños, cura párroco, que junto a los portadores, como uno más, ayudó a sacar la imagen de la iglesia, exclamó al finalizar la procesión: “Anderos sois impresionantes de verdad”.
Es imposible en unas líneas narrar la esencia de una fiesta que no solo es especial, es única.
¡Que viva la Virgen de la Paz, patrona de Villar del Arzobispo!
