POR ANTONIO HERRERA CASADO, CRONISTA OFICIAL DE GUADALAJARA
Me quedo más tiempo ante la puerta del Santuario de la Virgen de la Hoz. Absorto, leo el soneto que Suárez de Puga escribió hace años, muchos años. Un soneto perfecto, salido de la inspiración de un poeta magnífico.
Un orgullo para la provincia, para Molina también. El sello muestra la cerámica en que se escribió el soneto. Y el texto es este:
A esta parra
Con qué dulce volar la rama espesa
de tu parral ¡Oh Virgen en clausura!
por un delgado pámpano se apura
a hacerse vino de tu Santa Mesa.
La vieja sangre de la Biblia ilesa
dentro del dócil vegetal madura
y en el silencio de la estancia pura
derrama, peregrino, su promesa.
Promete, ¡Oh tierno tallo de esperanza!
un día darte la cosecha entera
de su primer racimo transparente,
enseñándotela, pues no te alcanza,
dentro de la sagrada vinajera
