AQUEL TRIUNFO EN VALLECAS
Feb 04 2026

POR PEPE MONTESERÍN CORRALES, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS).

                                             

Ganarle al rayo es mucho ganar; ni el apóstol Santiago, Hijo del Trueno. En un cuento de Juan Ramón Jiménez un rayo de sol entra por la ventana hasta una cuna y cuando el niño creía que lo tenía en sus manos, calentito, se escapó por la pared y lo dejó frío. Ganarle al Rayo es como ganar a Zeus. Pero yo presencié dos victorias del Real Oviedo en Vallecas, la última en la 27ª jornada, el domingo, 18 de marzo de 2001, a las cinco de la tarde, hora muy torera.
Fui con Eugenio Prieto, la directiva del Rayo nos invitó a comer en La Merced, pochas con rabo de toro; se ausentó la presidenta, Teresa Rivero, a la sazón esposa de Ruiz-Mateos, luego la conocí en el palco. Antic presentó esta alineación: Esteban; Gaspar, Boris, Onopko, Danjou, Rabarivony; Amieva, Iván Ania, Tomic; Oli y Paunovic. Marcó Danjou en el minuto 38, y Oli dio la estocada en el 75; lo celebramos Eugenio y yo sin pañuelos ni clarines, con sendos codazos. En la segunda parte entraron Jaime por Amieva, Rubén Reyes por Iván Ania y Geni por Paunovic. Eugenio fumaba un Cohiba y yo había tomado un tranquilizante de esos que afeitan los cuernos de las cosas.
¡Ah, Danjou! En un partido ante el Madrid, en el viejo Tartiere, tenía a mi lado a Di Stéfano, y en cada pelota que tocaba el defensa francés me decía con su acento argentino: “¿De dónde salió este boludo que no puede con el culo?”. No lo embestí gracias al tranquilizante que tomé esa tarde. Ahí, en la barrera, se me cayó un mito, y excuso decir cuando coincidimos en el Retiro, en la Feria del Libro; la cola para firmar su “Gracias, vieja”, pasaba por delante de mi solitario stand, a un kilómetro.
A lo que iba, al final del partido contra el Rayo, solos, en el callejón de vestuarios, nos abrazamos Eugenio y yo; casi me rompe las costillas. Sufríamos los triunfos en silencio, “con suelas de goma”, decía él, hoy se dice calzado barefoot. Por supuesto, no salimos a hombros por la puerta grande. Fuera del estadio, como solían, algunos forofos oviedistas nos increparon. Hablo en plural pero yo era un simple mozo de espadas. En el fondo, se trataba de una lucha a muerte entre el PP de Gabino de Lorenzo, a la sazón alcalde de nuestra ciudad de abolengo, y el PSOE de Tini Areces, presidente del Principado, con quien nos llevábamos muy guapamente. Esa lidia política dio la puntilla al Oviedo.
Aunque ignoro las estadísticas, mi sensación, desde que sufro estos colores, es decir, desde finales de los sesenta, con José María Velasco de presidente y luego Enrique Rubio Sañudo, es que la plaza de Vallecas se nos da bien. Por eso me late que el sábado, a las dos de la tarde para que no nos coja el toro, la Cruz de los Ángeles va a quebrar al Rayo, vamos a torcerle la luz para que ilumine nuestro camino y caliente la cola de Primera; entonces gritaré en silencio ¡hala Oviedo! Y abrazaré a quien jamás se cortó la coleta: el maestro Eugenio Prieto.

Calendario

febrero 2026
L M X J V S D
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
232425262728  

Archivos

UN PORTAL QUE CONTINÚA ABIERTO A TODO EL MUNDO