LAS CABRAS EN EL MES DE ENERO
Feb 10 2026

POR SILVESTRE DE LA CALLE GARCÍA. CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE GUIJO DE SANTA BÁRBARA (CÁCERES).

Guijo de Santa Bárbara es una población situada a 876 metros de altitud en la comarca cacereña de La Vera, en la vertiente sur de las estribaciones occidentales de la Sierra de Gredos.

La hipótesis más extendida es que el pueblo surgió como un asentamiento temporal de cabreros trashumantes que aprovecharían durante gran parte del año los pastos de la zona con sus rebaños, llamados piaras en la zona, de cabras, ascendiendo en verano a zonas situadas incluso a mayor altitud y descendiendo en invierno a zonas más bajas. ¿Por qué motivo realizaban tantos desplazamientos con las cabras? El motivo fundamental es el clima.

Los inviernos en Guijo de Santa Bárbara son bastante duros, con temperaturas muy bajas y frecuentes precipitaciones en forma de lluvia e incluso de nieve. Las cabras son animales extraordinariamente resistentes a las bajas temperaturas pero soportan mal la humedad constante y la lluvia. Los cabreros trataban de protegerlas construyendo los tradicionales corrales, edificios de muros de piedra seca de una sola planta con tejado de madera y tejas a un agua, bien ventilados pero resguardados de las corrientes de aire.

El mes de enero se consideraba decisivo para la explotación del ganado caprino y dependiendo de cómo fuese el clima durante el primer mes del año, la rentabilidad de la explotación sería mayor o menor.

Un mes de enero excesivamente lluvioso en el que las cabras, que antaño dependían exclusivamente del pasto para alimentarse, reducía la producción lechera de las cabras tempranas (las que parían en otoño) haciendo que la cantidad de queso elaborado disminuyese y con ello la principal fuente de ingresos de los cabreros. También podía condicionar el desarrollo de las chivas que se hubiesen dejado para reposición.

Si el mes era demasiado lluvioso y eran frecuentes las nevadas que reducían aún más la disponibilidad de alimento durante días o semanas, las cabras tardías (las que parían a finales de invierno) y que en épocas muy antiguas eran casi todas, podían abortar y no dar leche lo que se traducía en enormes pérdidas para los cabreros que, en la mayoría de los casos, dependían exclusivamente de la venta de cabritos y quesos para sobrevivir.

Viejos dichos pastoriles guijeños sentenciaban que “la cabra quiere hielo hasta que tire el pelo” lo que significa que hasta finales de marzo, cuando las cabras pierden el pelo invernal, no debe llover prácticamente nada. Otro dicho refleja que “la cabra en enero dice treinta heladas quiero” por lo que durante este mes no debe llover nada para que por las noches pueda haber heladas. Y es que, como dice el más gráfico de los dichos cabreros “agua de enero, llena el cubo del vaquero y vacía el del cabrero” puesto que la vaca soporta muy bien la lluvia.

Hoy en día, en Guijo de Santa Bárbara apenas quedan 400 cabras de las que algo más de 300 pertenecen a la ganadería de Alejandro Torralvo Gutiérrez (27 años) que complementa la alimentación de sus cabras con pienso y forraje para evitar los dañinos efectos del mes de enero porque un mes de enero como  el de 2026, hubiera sido la ruina para los cabreros de antaño.

FUENTE: Más información en:

https://elcuadernodesilvestre.blogspot.com/2026/01/las-cabras-en-invierno.html

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