POR LA REAL ACADEMIA DE LA CULTURA VALENCIANA.
Con el cambio del contexto político institucional y la llegada de la derecha al poder en mayo de 2023, la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV) vuelve a ser una entidad acunada por el presupuesto público, especialmente por la Generalitat y el Ayuntamiento de València. Pero las disensiones internas permanecían invariables aunque soterradas en los últimos tiempos. Hasta ahora. La Junta de Gobierno celebrada el pasado 29 de enero ha acordado expedientar (“apertura de instrucción reservada”, dice la entidad) a tres académicos de número por contravenir el reglamento de la entidad al no acudir en los últimos ocho años a las sesiones de la junta General de la Academia. Se trata del ex decano Federico Martínez Roda y los también miembros de la centenaria entidad Francisco García García y José Luis Medina García.
El decano de la RACV, Luis Miguel Romero Villafranca, remitió a los afectados una carta el 13 de febrero de 2025 en la que les comunicó que estaban contraviniendo las normas de la entidad y que su comportamiento casaba con el artículo 16.1 de los estatutos de la Academia de Cultura. En concreto, el que establece que se entenderá que renuncian al puesto aquellos académicos de número que durante un año no acudan a las Juntas sin causa justificada y que, “avisados por el decano, no cumplan en otro período igual con sus obligaciones”. Entonces eran siete los años en los que los afectados habían practicado el absentismo. Ahora son ya ocho. Porque desde el preceptivo aviso de Romero Villafranca tampoco han acudido.
Diez días para alegaciones
El reglamento de la entidad da por dimitidos a quienes siguen faltando a sus “obligaciones”, aunque no se puede proceder a la expulsión, decisión que ha de ser adoptada por la Junta General, porque no ha habido “conductas activas y públicas contra la Academia”. Esta seria, en cambio, una “conducta pasiva”, según ha resuelto la Junta de Gobierno. La RACV otorga ahora 10 días naturales para que los afectados puedan presentar alegaciones contra esta “presunción estatutaria de renuncia”. El plazo arranca este lunes 9 de febrero, por ser la fecha en la que se ha notificado la resolución a los afectados.
Hasta ahí, la literatura del conflicto. El argumento. El tema tiene bastante más calado. Fuentes de la institución indican a Levante-EMV que la salida forzada de Martínez Roda y sus dos compañeros tiene una honda lectura política. Y tiene que ver con el papel que ha de desempeñar la entidad tanto desde el punto de vista académico y de la actividad investigadora como en sus relaciones con la AVL y el mundo universitario.
Asumió el Diccionari de la AVL
Martínez Roda, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Católica de València, fue decano de la RACV entre 2015 y 2019. En ese período apostó por el acercamiento a la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL), que es la institución oficial encargada de fijar la normativa lingüística del valenciano. La entidad estatutaria subsumió el diccionario de la RACV dentro del Diccionari de l’AVL. Algo que llevó a Martínez Roda a proclamar que ese Diccionari “es el de todos los valencianos”.
Pero esa tentativa de acercamiento se esfumó y tras la primavera y el verano llegó de nuevo el invierno en las relaciones entre la autoridad oficial y la entidad partidaria de las secesionistas Normes del Puig. Así, en enero de 2019 accedió al cargo de decano el ingeniero y ex rector del CEU San Pablo José Luis Manglano, que ganó las elecciones por apenas dos votos. Lideraba una candidatura impulsada por Lo Rat Penat y contraria a las tesis aperturistas.
«Una expulsión en toda regla»
En las elecciones de enero de 2025, accedió al decanato el citado Luis Miguel Romero Villafranca, quien fue en su día decano del Colegio de Abogados de València. La Junta de Gobierno que actualmente lleva las riendas de la RACV ha practicado el seguidismo de la anterior y archivó cualquier aproximación a la AVL.
