TRACTORES Y COCIDO.
POR AGUSTIN DE LAS HERAS, CRONISTA OFICIAL DE VALDEPIÉLAGOS (MADRID)
Hoy el campo nos ha mostrado que existe. Y que sin ellos comeríamos adoquines. Mis padres, mis abuelos, mis bisabuelos utilizaron hoces y zoquetas para subsistir. Hoy día un agricultor ni invirtiendo en un tractor puede salir adelante.
El estado que olvida su pasado y niega la existencia de quién trabaja la tierra está condenado a la desaparición.
Vemos el campo lejos, pero está más cerca de lo que imagináis. Los tractores han invadido las calles de Madrid. Por algo será.
Hoy me he movido por el subsuelo metropolitano de Madrid para llegar a la calle Juan de Austria.
Tenía una junta de propietarios donde hacía de pregonero administrador.
Después de defender la plaza y ante alguna alabanza que nunca me creo he salido a la calle mojada por la lluvia que no cesa.
Era la una y media y estaba en Iglesia.
Poco me ha costado encontrar La Ardosa, donde he hecho la parada de vermú obligada. Un grifo de delicia fortificada me ha servido una copa y una gilda le ha dado los toques necesarios para combinar la bebida. Magistral.
Después he cogido Ponzano hacia el lugar donde el cochifrito me recuerda Soria. Y ese recuerdo me ha llevado a muchas comidas en el soriano Ventorro. Y ese lugar me ha traído a la memoria a Alicia y al fallecido Santi, que nos dejó el pasado Agosto.
Nadie muere mientras no sea olvidado y hoy, le recuerdo.
Como al tío de una buena amiga que falleció ayer después que hace dos meses le comunicaran el final del libro de su vida. Así, de repente.
No sé si alguien se acordará de mi cuando me haya ido.
¡Despertad! ¿Qué más necesitáis para que no os vivan? Espero que hayáis aprendido que no sois eternos.
Y en ese camino de disfrutar instantes he entrado en el restaurante Arcos de Ponzano para buscar el cochino frito.
He tenido suerte sin reserva pero no os la juguéis.
El problema es que hoy era miércoles. Y en el menú había cocido.
Mi yin y yang culinario se ha peleado con la gula y la parte castiza ha decidido dejar al cerdo para otro día y pedir el cocido completo.
Deleite de sopa. Seguido por garbanzos que he regado con aceite extra virgen y los he acompañado con repollo pimentonamente rehogado, hueso de jamón con mucho jamón, zanahoria, chorizo, morcilla y algo de pollo y morcillo.
Con un café, cuajada casera con miel y una copa de hierbas he decidido retirarme mientras un cabify me llevaba a casa, donde escribo este recuerdo de un miércoles cualquiera que he vivido sin que me lo vivan.
A lo mejor es que voy aprendiendo.
